A través de un extenso pedido de informes a la Dirección Nacional del Antártico de la Cancillería, el senador nacional Marcelo Guinle reclamó un estricto control de ese organismo sobre la actividad de cruceros en la Antártida en virtud del riesgo de desastres ambientales en el Continente Blanco.
A través de un extenso pedido de informes a la Dirección Nacional del Antártico de la Cancillería, el senador nacional Marcelo Guinle reclamó un estricto control de ese organismo sobre la actividad de cruceros en la Antártida en virtud del riesgo de desastres ambientales en el Continente Blanco.
"El turismo se ha convertido en la principal actividad humana en la Antártida y los países miembros del Tratado Antártico debemos asumir la responsabilidad del logro de los fines de conservación que inspiraron el mismo, con una administración y regulación más efectiva y activa con respecto a las normas ya vigentes", remarcó el legislador.
"Ante el crecimiento que ha tenido la actividad, sin controles mínimos por los gobiernos como de las empresas respectivas que explotan la actividad turística -cada vez más preocupadas por el negocio que por la ecología-, estamos en riesgo de que se termine incumpliendo el fin de preservar este continente como el lugar menos contaminado de la tierra", agregó.
Así lo expresó recientemente el embajador de la Cancillería de Chile y miembro del Instituto Antártico Chileno, Jorge Berguño, al exponer en el segundo taller de Historia de la Investigación Antártica, que se realizó en Santiago de Chile: "La falta de controles rigurosos de la actividad turística en la Antártida podría causar un desastre ecológico –alertó-. Aunque el territorio antártico es el sistema menos contaminado de la tierra, también es el más vulnerable".
20/12/08
DIARIO DE MADRYN
