(FNM) Un reciente documento de algunos sectores del quehacer naviero, sostiene que el esquema de comercialización de emisiones – también conocido como “cap and trade”-, es la única forma de garantizar una reducción general de las emisiones de CO2 producidas por el transporte marítimo.
(FNM) Un reciente documento de algunos sectores del quehacer naviero, sostiene que el esquema de comercialización de emisiones – también conocido como “cap and trade”-, es la única forma de garantizar una reducción general de las emisiones de CO2 producidas por el transporte marítimo.
El documento, que está firmado por asociaciones de las industrias navieras de Australia, Bélgica, Noruega, Reino Unido y Suecia, establece la primer evaluación detallada acerca de cómo trabajaría en la práctica un sistema global de comercialización de emisiones para el shipping.
Representa también una robusta respuesta a quienes – dentro de la industria y en los gobiernos nacionales- han defendido públicamente el concepto de gravar al combustible, que es actualmente el único que compite con el esquema de comercialización de emisiones, en la mesa de las negociaciones internacionales.
Según el argumento, el atractivo del esquema “cape and trade”, reside en su aproximación basada en el mercado, que permite elegir y adaptarse. Este marco basado en objetivos, permite a los armadores efectuar las reducciones necesarias al menos costo.
El costo final de este esquema todavía no queda claro y, tal como lo puntualizan sus arquitectos, en buen medida dependerá de las fuerzas del mercado. Sin embargo, algunas estimaciones iniciales sugieren una cifra del orden de varios miles de millones de dólares por año.
El documento muestra un claro juego de opciones para un sistema viable, que podría ser aplicado a todos los buques de todas las banderas, y monitoreado a través de la Organización Marítima Internacional (OMI).
Sus defensores argumentan que el sistema global de comerciaización de emisiones para el transporte marítimo forzaría a los operadores a prestar más atención a la eficiencia del planeamiento de viajes y gerenciamiento de sus flotas, así como a invertir en buques modernos, dado que la reducción de emisiones resultaría recompensada financieramente.
El esquema también promovería el cambio, mediante el apoyo a la innovación y el desarrollo tecnológico.
“Es importante que cualquier solución sea global y desarrollada a través de la OMI”, sostuvo al presentar el documento, el presidente de la Cámara de Transporte Naviero del Reino Unido, Jesper Kjaedegaard.
“Es igualmente vital que cualquier régimen de comercialización de emisiones se implemente sin trasladar beneficios a otros modos de transporte,lo que incrementaría las emisiones totales y dañaría al comercio marítimo”.
Las asociaciones navieras impulsoras del documento, ahora intentarán pesuadir a sus gobiernos de que tengan en cuanta estas recomendaciones durante las negociaciones previas a la reunión mundial de reducción de CO2, convocada por la ONU para diciembre en Copenhague.
Por Richard Meade
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Lloyds List, 24/09/09
28/09/09
NUESTROMAR
