Es primer candidato a concejal por el oficialismo en Mar del Plata y en diciembre abandonará el barco del Consorcio Portuario. Repaso de una gestión que deambula por la intrascendencia y no es buen espejo para juntar votos.
Es primer candidato a concejal por el oficialismo en Mar del Plata y en diciembre abandonará el barco del Consorcio Portuario. Repaso de una gestión que deambula por la intrascendencia y no es buen espejo para juntar votos.
Llegó al sillón principal del Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata el 20 de diciembre de 2007. Su compañero de ruta, Gustavo Pulti, con quien había fundado Acción Marplatense, “el partido de la ciudad”, acababa de cumplir el sueño de ser el Intendente de Mar del Plata, luego de varios intentos fallidos.
Sin mucho equipo, Pulti confió en este hombre salido de la Bolsa de Comercio local, elegante y de buenos modales, para tomar las riendas de la administración del principal puerto pesquero del país. Asumió bajo la dispersa mirada del Gobernador bonaerense, ahí mismo en la banquina, y se zambulló en un mar de promesas.
“Vamos a lograr una operatividad mayor para el puerto a partir de las obras de dragado, la ampliación de muelles y las mejoras en la Escollera Norte para la llegada de cruceros”, anticipó. A 17 meses de esos anuncios, las promesas de Pezzati siguen inmaculadas.
Ahora se decanta que abandonará el austero despacho del Consorcio, aprovechando la fiebre “testimonial” con la que el kirchnerismo contagió al Partido de la Ciudad, y que tiene como mejor exponente la candidatura del propio Intendente a senador provincial por la Quinta Sección Electoral, en una boleta aledaña a la de Nacha Guevara.
A diferencia de Scioli y del mismo Pulti, el mandato de Pezzati al frente del Consorcio tiene fecha de vencimiento. El 10 de diciembre asumirá como primer concejal para respaldar la gestión del Intendente. Seguramente, semanas después, se transformará en el presidente del Honorable Concejo Deliberante, desde donde, sostienen los más optimistas pronosticadores del (disculpen el neologismo) pezzatismo, apuntará a quedarse con el poder absoluto en las elecciones del 2011.
Aprovechando la volada del respaldo testimonial a la gestión oficialista, el Presidente del Consorcio se tomará el buque del puerto. Más allá de que al principio algunos se encargaron de mantener el misterio sobre su futuro, está claro que las próximas oficinas de Pezzati – contrasentido aparte – estarán en el ala izquierda del cuarto piso del Concejo Deliberante.
Entre su asunción y esta salida testimonial, la gestión de Eduardo Pezzati ha sido una estela de espuma en el mar; intrascendente. Ni la llegada de la Draga 259 C Mendoza para encarar las tareas de dragado del canal principal y el interior del espejo de agua, puede disimular una administración opaca, que no resolvió ninguno de los problemas principales del puerto y siempre se mostró distante con los actores principales de la actividad pesquera y portuaria.
El eslogan de Acción Marplatense durante la campaña electoral del 2007 fue “Es hora de mejorar”. Como los puntanos, en el puerto se vivió un tiempo diferente en estos últimos 17 meses.
Claro que no toda la culpa es de Pezzati. El vitalismo de Scioli y su enfoque sobre el Estado social activo también atrasa en terrenos portuarios.
Al menos en el de Mar del Plata, que está ayuno de inversiones y apoyo oficial. Y no es la Terminal de Cruceros lo que hace falta, sino políticas que realcen su valor estratégico regional. Está visto que no alcanza con ser la boca por donde la industria pesquera lanza su producción a los mercados internacionales.
El puerto cumplirá 100 años el próximo octubre y la infraestructura es casi la misma que un siglo atrás. Hacen falta inversiones para sumar servicios e infraestructura, no desfiles cívico militares para conmemorar el aniversario.
“Es un bicho de otro pozo; él siempre lo supo y el resto también”, resume un trabajador del Consorcio que se reserva algunas anécdotas que marcaron la incompatibilidad del Presidente y los muelles del puerto.
Su gran desvelo, la draga 259, además de no ser la herramienta adecuada para realizar los trabajos, dentro de un plan que nadie conoce, llegó ocho meses después de lo que él mismo y el Intendente anunciaron para esquivar las presiones de los propios representantes de la pesca y la industria naval, que se ahogaban en la arena que no removía la Draga Acróbata.
Encima amarró en la Base Naval y hace casi un mes que no deja de sumar “pruebas virtuales” dentro de la Base. La tripulación se pone ansiosa y el radar que tiene no cuenta con la amplitud suficiente para encarar ciertos sectores del puerto. Pero llegará la presidente Cristina esta semana para ponerla en marcha y anunciar la importancia que tiene para el Gobierno la ciudad de Mar del Plata. Aplauso, foto, sonrisa y mensajes bonitos que van a contramano de la realidad.
El destino quiso que antes de que la draga pudiera llenar la cántara con arena de la boca del puerto, el nombre de Eduardo Pezzati apareciera como primer candidato a concejal por Acción Marplatense para las elecciones del 28 de junio. Una a favor: será el presidente del Consorcio durante el desfile del centenario.
“¿En serio se va?”, preguntó un empresario naval, incrédulo ya ante la colección de versiones que indicaban una pronta renovación del Directorio de la administración portuaria.
Esa es otra deuda que Pezzati no saldó. Asumió y se va con los mandatos de todos los directores vencidos desde marzo del 2007. Primero se fue Giorgi, luego Ricardo del Valle, el titular de Puertos bonaerense, más tarde Alejandro Arlía. A ninguno pudo arrancarle una firma para legitimar algunos sillones y renovar otros. En la Provincia tienen otra versión de los hechos. “Pezzati ni siquiera pudo llevar una lista definitiva, ¿qué vamos a renovar?, aseguran en despachos platenses.
El proyecto de puesta en valor de la Escollera Norte, de la mano de la relocalización de una veintena de pubs de la calle Alem, fue más una aventura mediática que un acto de la razón. Sólo mentes desveladas pueden creer que el puerto de Mar del Plata puede transformarse en una sucursal del Mediterráneo europeo. Pezzati fue uno de ellos. Ni los integrantes del Plan Estratégico habían contemplado una alternativa de ese calibre; y eso que en esos ámbitos no hay coto para la fantasía y la imaginación para diseñar la ciudad del futuro.
A más de ocho meses de haberse lanzado el insólito proyecto, la Escollera Norte sigue regalando postales de decadencia y abandono.
No hay que esperar nada del Consorcio, que gastó buena parte de su presupuesto anual en pagar por el trabajo de la “Acróbata”, una draga que casi no dragaba. Y no alcanza con decir que si no hubiese sido por el buque de Dragamais Argentina, el puerto hubiese tenido que cerrarse. Se gastaron más de dos millones de pesos sólo para mantenerlo operativo. Mucho dinero para un objetivo tan elemental.
El hacinamiento de la flota pesquera en el espejo de agua es mayor que cuando prometió “lograr una mayor operatividad del puerto” y el año pasado, el puerto tuvo el nivel mas bajo de movimiento de mercadería de las últimas seis temporadas. Pero cuando llegó el primer contenedor con café de Cabrales desde Brasil, casi llaman a la Guardia del Mar para recibirlo.
En medio de las discusiones y acusaciones con la empresa de dragado por las batimetrías, de las que sospecharon hasta los Prácticos, Pezzati se tomó un respiro para encabezar otro Consorcio.
Fue el que tuvo como fin organizar la final de la Copa Davis. La relación entre Pezzati y el deporte blanco, pega en el palo: según dicen, es un “voluntarioso” jugador de pelota a paleta.
Lo cierto es que por su administración pasaron buena parte de los contratos de proveedores que posibilitaron un evento histórico para el deporte argentino. España enseñó que era un juego de equipos, Nalbandian y Del Potro ya se amigaron. Todavía la oposición espera que el Consorcio presente la rendición de cuentas.
Pezzati se irá del puerto más pronto que tarde. Que el que lo reemplace haga propio el eslogan partidario… porque ya es hora de mejorar.
Por Roberto Garrone – Fotos de Diego Izquierdo
19/05/09
REVISTA PUERTO

