Pezzati, al borde de un ataque de nervios

Pese al día excepcional, ayer (9 de agosto) la draga no salió a trabajar.

Pese al día excepcional, ayer (9 de agosto) la draga no salió a trabajar.

Llamativamente se aflojaron los bulones que sostienen un motor principal. El maquinista se negó a trabajar en esas condiciones. El trasfondo es un reclamo de la tripulación para cobrar horas extras.

Cuando todavía no pasó una semana desde que volvió a lucir ¿operativa?, luego de la rotura del motor principal que la dejó casi dos meses amarrada al muelle de la Base Naval, ayer domingo, otra vez la draga tuvo problemas mecánicos que le impidieron retirar arena del canal secundario, única vía posible para acceder al puerto local, el cual se encuentra en un estado de precariedad absoluta.

Una fuente confiable del Consorcio Portuario aseguró a REVISTA PUERTO que el maquinista de la draga 259 C Mendoza, rechazó la posibilidad de salir a trabajar ante las anomalías que presenta uno de los motores principales.

“Se han desajustado los bulones que sirven para sostener en posición a la planta impulsora y no quiso salir a dragar por temor a que se produzca una falla más grave”, dijo la fuente a este medio.

En las últimas semanas el titular del Consorcio, Eduardo Pezzati, intentó un operativo despegue de la 259, embarcación que había abrazado hasta no hace mucho como la salvación del puerto local y de todos los marplatenses.

Pero enterado de esta nueva falencia mecánica, el sol del domingo no brilló tanto para el concejal electo. Ya no quiere dar más explicaciones ante los medios ni a los empresarios de la pesca o a sus gerentes, que ya no tienen paciencia para nuevos obstáculos en la limpieza del canal.

La draga tiene tres motores principales de más de 3.200 HP de potencia. Llegó a Mar del Plata sólo con dos, de los cuales uno fundió dos bielas el 9 de junio pasado. Si bien el trabajo estaba en garantía, el puerto estuvo casi dos meses sin actividad de esta embarcación perteneciente a la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, debido a las tareas de rectificación.

Ayer fue un día óptimo para dragar ya que las condiciones climáticas, sin viento ni marejada, hubiesen permitido que la draga complete los seis o siete viajes diarios con la cántara completa de sedimentos. Esto al menos es lo que las autoridades del Consorcio siempre prometen que hará la embarcación cuando opere a full. Desde que llegó a Mar del Plata, casi nunca pudo lograrlo.

Este medio intentó comunicarse con José Pérez de la Sierra, funcionario de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables y el responsable del plan de dragado, pero no fue posible ubicarlo. “Está en Necochea, celebrando el Día del Niño”.

El sábado, también en el marco de un día excepcional, a la draga se la pudo ver en la zona de Playa Varese, a metros nomás de las dos escolleras que contienen a una de las playas más visitadas por los marplatenses.

Se desconoce qué función cumplía la draga en ese sector de la costa. Además de mostrarse como un objeto en exposición, claro, como para hacerle creer a todos quienes paseaban por el paseo costero que la Mendoza estaba trabajando.

“Hay un problema con la tripulación”, reconoció la fuente. “Quieren cobrar horas extras y hasta ahora no logran que se las liquiden”, amplió.

Ese y no otro sería el motivo por el cual desde que la draga reparó el motor, no pasa un día sin que entre a muelle a realizar tareas de “ajustes”.

Los trabajadores de la draga pertenecen al SIPEDyB, el Sindicato del Personal de Dragado y Balizamiento. La dotación de la embarcación, 23 personas, trabajan 14 días por guardia, hasta completar las 400 horas. Luego de ese tiempo, cobran horas extras. O cobrarían, porque hasta ahora nadie se las paga.

Este incidente no hace más que convalidar los pronósticos sombríos que algunos entendidos realizaron sobre el rol que podría cumplir esta draga en el puerto local.

Cuando no es que falta un motor de la propulsión de las hélices, se planta el guinche del ancla o se funden dos bielas y se daña el cigüeñal. Ahora que todo parecía condenado al éxito y a una larga vida de la Mendoza, un aparente reclamo del personal desencadena otra falla mecánica.

El resultado siempre es el mismo: la draga amarrada al muelle y el puerto esperando por el milagro de una limpieza integral.

Por Roberto Garrone – Fotos de Diego Izquierdo

10/08/09
REVISTA PUERTO

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