(FNM) Asustado con el comienzo de los despidos en los grandes astilleros, el gobierno pidió al BNDES que apresure la aprobación de un préstamo de USD 5.000 millones (R$ 13.300 millones) para la firma Sete Brasil, la mayor abastecedora de Petrobras en la explotación del “presal”.
(FNM) Asustado con el comienzo de los despidos en los grandes astilleros, el gobierno pidió al BNDES que apresure la aprobación de un préstamo de USD 5.000 millones (R$ 13.300 millones) para la firma Sete Brasil, la mayor abastecedora de Petrobras en la explotación del “presal”.
La discusión sobre el préstamo, suspendida hace algún tiempo, fue destrabada la semana pasada tras la intervención de Brasilia. La titular de Petrobras, Graça Foster, intercedió con la presidente Dilma Rousseff tras una reunión en la que el comando de Sete expuso la grave situación de la empresa.
La idea es tener todo listo para la firma de los contratos antes de fin de mes, aunque la operación todavía depende de la presentación de algunas garantías.
Sete Brasil fue creada para construir y arrendar 28 buques sondas de perforación para Petrobras, en un proyecto de USD 25.000 millones (R$ 66.400 millones). Surgió de la voluntad del gobierno, de utilizar el presal para estimular a la industria naval.
Las grandes contratistas, aunque sin experiencia en el ramo, construyeron astilleros para aprovechar las multimillonarias órdenes de construcción.
También se embarcaron como socios de Sete, los bancos Bradesco, BTG Pactual y Santander, además de Petrobras y de los mayores fondos de pensión estatales del país.
Sete se quedó sin dinero a mitad del camino y se atrasó en los pagos a los astilleros contratados, que comenzaron a desprenderse de personal. El jueves (11), el astillero Enseada anunció el despido de mil trabajadores en Bahia. Contratado para hacer seis sondas, el astillero no cobra hace tres meses.
El gobierno teme que los despidos se propaguen. Tanto, que Brasilia quiere que Petrobras se haga cargo de los costos laborales de los recortes de mano de obra que sus proveedores vayan a hacer.
En un encuentro con la dirección de Petrobras celebrado la semana pasada, el presidente de Sete, Luiz Carneiro, dijo que los astilleros nacionales no tendrían aire para aguantar atrasos en los pagos y que amenazaban con nuevos despidos. Entre empleos directos e indirectos, los proyectos de la empresa generan cerca de 100.000 puestos de trabajo.
Lava Jato
Los socios de la empresa también presionan para que el gobierno fuerce a los bancos públicos a financiar a Sete. En el proyecto inicial estaban previstos empréstitos del BNDES y del Banco do Brasil. Pero los bancos, preocupados con los problemas entre los socios y los atrasos en el proyecto, pisaron el freno a fondo luego del inicio de la Operación Lava Jato.
Buena parte de los astilleros que trabajan para Sete pertenecen a constructoras involucradas en el escándalo de corrupción de Petrobras. Peor aún: el primer director de operaciones de la compañía fue Pedro Barusco, quien confesó haber recibido coimas cuando era ejecutivo de Petrobras.
Con un nivel de gastos mensuales de USD 300 millones, Sete depende del financiamiento del BNDES, que viene solicitando garantías adicionales para liberar el dinero. La demora en acordar con la institución bancaria obligó a la empresa a recurrir a préstamos de emergencia.
En octubre, cuando ya registraba atrasos en los pagos a los astilleros, Sete pidió socorro al Banco do Brasil y a Caixa Econômica Federal. La Caixa liberó R$ 980 millones, pero el BB viene aplazando el pedido de otros R$ 800 millones.
El banco está pidiendo intereses elevados para aprobar la operación y anticipó que solo liberará los recursos después que Sete firme el contrato con el BNDES. Es una forma de garantizar que tendrá su dinero de vuelta.
Industria nacional
Las 28 sondas que Sete Brasil mandó hacer costarán mucho más que si se hubieran comprado a astilleros internacionales. Además de la falta de experiencia, los fabricantes nacionales necesitan construir los equipamientos con una alta dosis de componentes locales, que son más caros.
Petrobras va a pagar valores por encima de los de mercado para arrendar las unidades de Sete, por decisión del gobierno que utiliza a la empresa estatal para desarrollar su política industrial. Si el proveedor de buques sondas para el presal hubiere sido escogido con el criterio de menor precio, Sete no habría accedido a ese contrato.
Consultados, BNDES, Banco do Brasil, Sete Brasil, Petrobras y el Planalto no quisieron pronunciarse. (Por David Friedlander y Raquel Landim; Folha de São Paulo en Portos e navios. Adaptado al español por NUESTROMAR.
16/12/14

