Pesca en Malvinas: Corrupción, violación de derechos humanos

La reciente aparición del libro «El régimen de Malvinas» del Dr. Mike Bingham ha puesto al descubierto la oscura realidad que se vive en las Islas y los grandes cambios que en lo social, político y económico han introducido los poderosos intereses que allí se han instalado para acceder a la explotación de los recursos naturales.

La reciente aparición del libro «El régimen de Malvinas» del Dr. Mike Bingham ha puesto al descubierto la oscura realidad que se vive en las Islas y los grandes cambios que en lo social, político y económico han introducido los poderosos intereses que allí se han instalado para acceder a la explotación de los recursos naturales.

El Dr. Mike Bingham es un ciudadano británico, con más de 11 años de trabajo en colonias de pingüinos y se desempeñó como oficial de Conservación de las Islas hasta que fue desplazado por el Gobernador inglés por denunciar la situación que se estaba produciendo a raíz de la sobrepesca.  

Los fuertes intereses pesqueros, especialmente españoles, que tienen un gran peso político y económico en las Islas y que le aportan al gobierno colonial, por licencias de pesca y otros tributos, aproximadamente 60 millones de dólares anuales, no fueron ajenos a la cuestionada decisión del gobernador inglés de las islas, Howard Pierce, de quitarle al investigador británico el derecho de trabajar en las islas Malvinas.

El Dr. Bingham, quien ahora reside en Río Gallegos, había cometido el «delito» de denunciar que 100 mil pingüinos habían muerto de hambre en las costas de las islas Malvinas y además se atrevió a relacionar la muerte de cinco millones de pingüinos por falta de alimento con la pesca comercial, que esta enriqueciendo al sector más poderoso de las Islas Malvinas. 

En su libro, el Dr Bingham relata cómo, a partir de sus denuncias, se desató una verdadera persecución contra su persona y familia, con intentos fallidos de deportarlo, mandarlo a la cárcel e incluso matarlo. Mike Bingham ha trabajado para los Gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña, Chile y Argentina en la preservación de la fauna en peligro de extinción.

En 1993, Bingham fue designado Oficial de Conservación por el Gobierno de las Islas y lo largo de su gestión mantuvo fuertes disputas con funcionarios políticos del gobierno colonial, que respondían y protegían intereses pesqueros
y petroleros. Cuenta el investigador que sus estudios sobre pingüinos revelaron descensos masivos de población como resultado de la pesca indiscriminada, y en ese momento le ofrecieron un gran aumento en sus remuneraciones para tapar sus hallazgos. Ante su negativa, fue despedido del puesto de Oficial de Conservación y se vio forzado a continuar la investigación solventándola con sus propios recursos.

El trabajo de Bingham demostró tener un nivel científico de excelencia y obtuvo el respaldo económico de los gobiernos de Gran Bretaña, Chile y Argentina, y así nació la primera organización de conservación independiente de las Islas
Malvinas (International Penguin Conservation Work Group).

Cuando en 1998 comenzó la exploración de hidrocarburos en las Islas Malvinas y en cinco meses se produjeron tres grandes derrames de petróleo que ocasionaron la muerte de cientos de pingüinos, Mike Bingham condujo una rotesta en defensa del medioambiente. Los funcionarios del gobierno isleño entendieron que Mike representaba una amenaza para su futuro y desataron una dura campaña en su contra. Relata Bingham que el haber descubierto, justo antes de un allanamiento policial a su domicilio, armas de fuego que le habían colocado bajo su cama, fue el primero de muchos escapes afortunados que tuvo durante esa persecución en la
que se produjeron además varios intentos fallidos de inculparlo injustamente, deportarlo e incluso matarlo.

Cuando finalmente esta corrupción en la administración colonial de las Falkland fue expuesta en la prensa mundial, Bingham descubrió que su familia era también blanco de represalias y ello los obligó a marcharse de las Islas. Bingham demandó al Gobierno de las Islas Malvinas ante la Suprema Corte, la que declaró al Gobernador, al Fiscal de la Corona, al Primer Mandatario y al Concejo Directivo responsables de haber cometido actos de abuso de los derechos humanos, moralmente y constitucionalmente indefendibles.

Luchando contra su enfermedad y tragedia personal, como marco de fondo, Bingham reveló ante el mundo la muerte de cinco millones de pingüinos, el alto nivel de corrupción del gobierno y el abuso de los derechos humanos, pero a un costo
personal demasiado alto. En el campo internacional, el gobierno colonial de las Islas Malvinas resultó golpeado y, a pesar de los intentos que conjuntamente realizara con Gran Bretaña, para evitar que la prensa inglesa publicara la historia, el caso estuvo en primera plana. «El Magallanes» y «El Mercurio» de Chile y «The Buenos Aires Herald» de Argentina condenaron a las Malvinas por corrupción, abuso de los derechos humanos y por la muerte de cinco millones de pingüinos como resultado de la codicia política.

Mike Bingham ganó el juicio, la Suprema Corte ordenó al gobierno colonial de las Islas pagar 100.000 dólares y el caso dejó al descubierto la corrupción que se registraba en las islas, donde poderosos intereses económicos, aliados con
políticos locales se enriquecían, usufructuando unos y permitiendo otros, las actividades de sobreexplotación pesquera con grave perjuicio para la fauna nativa. No obstante el fallo, en una Asamblea Pública el Consejero Mike Summers había dejado bien en claro que el Régimen de las Malvinas no iba a permitir que «ningún juez» alterara su decisión de terminar, de una manera u otra, con el trabajo de Bingham en las islas.

«Ante semejante arrogancia y desprecio hacia la Suprema Corte, no me dejaba ninguna duda que si volvía a las Islas, significaría arriesgar mi integridad personal y la de mi familia», relata Bingham, que en búsqueda de democracia y
libertad de expresión optó por radicarse en la Argentina. Como contraste, los gobiernos de Gran Bretaña, Chile y Argentina apoyaron al investigador para estudiar y proteger a los pingüinos de Chile y Argentina.

Pingüinos de Malvinas y el Atlántico Sur

Teniendo en consideración la creciente relevancia que para el desarrollo económico y social de nuestra región tiene el turismo, especialmente el atraído por la riqueza de nuestra fauna, es que las contingencias que se registran con los recursos naturales de todo el Atlántico Sur, no nos pueden ser ajenas. Por esas razones es que hemos considerado de interés presentar esta nota referida al manejo que en Malvinas se está realizando con la pesca, y el impacto que la sobreexplotación de ese recurso ha producido en esas islas y que puede llegar a repercutir en nuestras costas. 

La malvinense es una experiencia a tener debidamente en cuenta en nuestra Patagonia, donde los síntomas de sobrepesca ya se han sentido puntualmente sobre el mismo sector que explota el recurso y que, de no comenzar a manejarse esa actividad con mayores cuotas de responsabilidad, podría llegar a impactar negativamente sobre un sector tan importante como lo es el turismo.

La muerte de los pinguinos

Investigaciones realizadas en Malvinas dan cuenta que en 1984, la población de pingüinos de penacho amarillo era de 2,5 millones de ejemplares. En 1995 había disminuido a 300 mil. Para Mike Bingham los pingüinos se han muerto de hambre
como consecuencia de la sobrepesca. Datos proporcionados en 1984 por el British Antartic Survey, relevaban para esa zona unos cuatro millones de pingüinos de penacho amarillo, de Magallanes y de papúas. Era una población bien saludable,
con pocos predadores y Malvinas es un lugar importante para estas tres especies de pingüinos. Recientemente estas especies han disminuido 84% en estas islas.

En la costa de Sudamérica los pingüinos no disminuyeron en esa proporción y ello se atribuye a la reducción de peces y calamares debido a la sobrepesca en las aguas de las islas Malvinas donde el stock de pingüinos de Magallanes, continúa
disminuyendo pues este pingüino tiene más dependencia de especies de calamar y pescado capturado por la flota congeladora.

Isla Magdalena, monumento nacional chileno

Uno de los sitios de cría de pingüinos de Magallanes más grande de Chile está situado en la Isla de Magdalena, en el Estrecho de Magallanes. La Isla ha sido designada como reserva natural por su importancia como sitio de cría de
pingüinos; y es administrada por la oficina gubernamental Corporación Nacional Forestal.

La isla es un demandado destino turístico, por lo que monitorear los efectos del turismo es esencial para poder asegurar el uso sustentable de los pingüinos como
recurso turístico.

Algunos años atrás, la pesca comercial en el Estrecho de Magallanes causó el descenso de la población de pingüinos, pero con la declaración de la Isla de Magdalena como reserva natural, Chile estableció una zona de veda para proteger
a los pingüinos y en sociedad con el gobierno ingles, creo la Unidad de Investigación Ambiental e implemento en la Isla un programa de monitoreo de pingüinos. El programa controla el efecto del turismo, y compara la población de la Isla de Magdalena, donde la pesca está prohibida, con las poblaciones en las Islas Malvinas, donde la pesca comercial todavía se practica cerca de los sitios de cría de los pingüinos.

Las comparaciones con los datos de las Islas Malvinas, destacan los problemas que se ocasionan cuando las fuentes de comida son disminuidas por barcos de pesca comercial operando a menos de 30 kilómetros de los sitios de cría de los pingüinos de Magallanes. Desde que los pingüinos de la Isla Magdalena fueron protegidos a través de la prohibición de pesca comercial alrededor de la Isla, las poblaciones de pingüinos han aumentado.

Las comparaciones con las Islas Malvinas muestran cómo la pesca comercial cercana a los sitios de cría puede llevar a que la población decaiga. Donde la pesca comercial se encuentra permitida en los 30 Km. del área de forrajeo (alimentación) de los pingüinos, la abundancia de peces y calamares se ve reducida. Esto significa que a los adultos que buscan comida para sus polluelos, les toma más tiempo encontrar comida (34 horas en las islas Malvinas, contra sólo 18 horas en la isla Magdalena). Por lo tanto, los polluelos reciben mucha menos comida, por lo que un menor número sobrevive (sólo 0.7 polluelos por nido en las Malvinas, contra 1.4 polluelos por nido en Magdalena).

La principal causa de mortandad de polluelos en las Malvinas es la inanición, y aquellos polluelos que sobrevivían hasta el período de fledging (emplumado), se encontraban desnutridos (peso promedio de sólo 2.7 Kg. en las Malvinas, contra 3.5 Kg. en Magdalena). Este bajo peso corporal significa que, aún los polluelos que sobreviven, tienen pocas chances de superar el primer año.

Según el Dr. Mike Bingham, en las islas Malvinas hay cientos de buques factoría que vienen arrasando con los peces y calamares, alimento predilecto de los pingüinos. Ello a la postre desencadena esta alarmante mortandad. Es el único
lugar del mundo donde se pesca frente a las colonias de pingüinos. Refiriéndose a isla Magdalena y isla Contramaestre (Chile), y Cabo Vírgenes (Argentina), el
investigador señaló que allí los pingüinos están protegidos y sus poblaciones crecen cada año. Ejemplificó que en isla Contramaestre han subido de 5 mil a 30 mil parejas, y en Cabo Vírgenes han subido de 90 mil a 120 mil parejas en pocos años. La experiencia que nos ocupa, es lo suficientemente importante y sus consecuencias graves como para que se analice la información puntual acerca de
la situación que se registra en la colonia de pingüinos Magallanes de Punta Tombo.

21/01/07
EL CHUBUT

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