La veracidad o no de la crisis pesquera no es puesta en discusión. Lo que tal vez queda entre paréntesis aún es la verdadera dimensión de la crisis. Porque como dice un filósofo revolucionario setentista “crisis, crisis, eran las de antes”. No hace falta que las llamas de protestas lleguen a ennegrecer el cielo.

La veracidad o no de la crisis pesquera no es puesta en discusión. Lo que tal vez queda entre paréntesis aún es la verdadera dimensión de la crisis. Porque como dice un filósofo revolucionario setentista “crisis, crisis, eran las de antes”. No hace falta que las llamas de protestas lleguen a ennegrecer el cielo.

La situación es compleja. Sabido es que la merluza hubbsi volvió a reflejar medidas extremas y desconcertantes en la última zafra, que la captura de langostino volvió a arrojar números impensados desde hace tres años y la de calamar se replegó como nunca, sumado esto a los deprimidos precios internacionales.

Mientras las empresas insisten en solicitar paliativos fiscales que les permitan equilibrar alguna de las ecuaciones actuales, los gremios comienzan a tomar cierta distancia de estas estrategias que poco y nada los alcanzaría de manera directa, dejando trascender sus desconfianzas sobre el discurso del capital.

El delegado del STIA de Comodoro Rivadavia, Oscar Lapalma, en línea con los secretarios Nuñez y Huges, advirtió recientemente que las empresas que aducen situaciones de crisis deberían demostrarlo a través de la presentación del procedimiento de ley denominado “procedimiento preventivo de crisis”, ya que de lo contrario “muchos empresarios pueden ampararse en una supuesta crisis para presionar por beneficios impositivos, utilizando a los trabajadores; si hay empresas en dificultades, lo que pedimos es que lo demuestren y los trabajadores los vamos a acompañar, porque las dos partes son necesarias para que haya trabajo, pero hasta ahora no se ha presentado ninguna con los papeles como corresponde”.

Mientras el secretario de Pesca, Juan Berón anuncia “un paquete” fiscal que estaría elaborando la provincia, y sigue esperando algún resultado de la reunión que De Urquiza mantuvo hace meses con el Gobernador, (Ver Pag. 1-Regional) un importante número de empresas ha logrado mantener parte del trabajo en tierra con las capturas “experimentales” o “investigativas” de algunos buques que salieron a langostino, y también procesando merluza y otras especies mediante el abastecimiento de la flota amarilla o capturas diversas propias en una situación de subsistencia.

Una gran cantidad ya se deshizo de parte de sus flotas, (en algunos casos se vendieron hasta 2 y 3 barcos) y en diferentes casos se produjo la reducción de personal, sobre todo contratado.

Lo cierto es que el sector sigue “peor que nunca” aseguran algunos conocedores del tema. El esfuerzo pesquero sigue sin disminuir, “aumentan los bloques” y por el contrario, ante épocas de escasez comienza nuevamente el enfrentamiento fresqueros-congeladores, a lo que se suma ahora denuncias sobre la concentración de la cupificación de otras especies alternativas como merluza de cola o merluza negra.

Lejos de abordarse seriamente una disminución o reconversión oficial de la flota con incentivos fiscales, revisar la aplicación de permisos y capturas, o combatir los focos de corrupción remanentes reiteradamente denunciados entre los inspectores embarcados y de muelle (con lo que aseguran se evitaría que alrededor de 40 mil toneladas de merluza se desembarquen ilegalmente y otro tanto se descarte en las pesquerías de merluza y langostino), las acciones políticas que se verifican no dan muestras de ser más que gestos de preocupación.

Desde algunos sectores aseguran que un paso sumamente auspicioso que debería complementarse con medidas coincidentes en el mar, sería el de autorizar auditorias de desembarques a un organismo conformado por miembros de las propias Cámaras.

Entre otras cosas, debería salvarse la recurrente falta de participación de las tripulaciones en la discusión de la política pesquera. Este hecho ha ido sesgando su visión a los temas puramente salariales y de condiciones de trabajo.

Obviamente esos temas son fundamentales, pero si los recursos se agotan, las mejoras salariales quedan reducidas a uno entre los tantos temas. Del mismo modo, algunos especialistas en situaciones internacionales similares insisten en que debería encausarse la discusión hacia una remuneración más basada en la calidad que en la cantidad.

18/03/08
DIARIO DE MADRYN

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