Los inspectores de la Brigada Ambiental secuestraron en uno de los negocios una red de 100 metros. Según el informe, los negocios puestos en capilla tendrían habilitaciones del Municipio oranense.
Los inspectores de la Brigada Ambiental secuestraron en uno de los negocios una red de 100 metros. Según el informe, los negocios puestos en capilla tendrían habilitaciones del Municipio oranense.
La Brigada Ambiental asestó otro duro golpe a la pesca ilegal durante inspecciones realizadas a pescaderías de San Ramón de la Nueva Orán. En ellas los inspectores Medio Ambiente constataron graves faltas a la legislación vigente.
En el marco de los dispositivos, fue secuestrada una red de más de 100 metros y se iniciaron sumarios contra negocios dedicados a la venta de pescados ilegalmente extraídos del río Bermejo para su comercialización.
Atentos a carteles que ofrecían surubí, los miembros de la Brigada ingresaron a los comercios y se encontraron con un desolador cuadro. Dentro de los "freezer" encontraron que junto a piezas de buen porte también se hallaban dispuestos para su venta al público pequeños ejemplares de surubí con tallas que apenas alcanzaban los 50 centímetros.
Según explicaron los brigadistas, la inspección a pescaderías tenía finalidades informativas, ya que se apuntaba a prevenir a los propietarios de los negocios sobre los alcances de la normativa vigente y la documentación que se debe poseer para la venta de pescado.
El panorama con que se encontraron, sin embargo, hizo que las actuaciones tomaran un drástico giro y que varias pescaderías quedaran en capilla. A partir de los sumarios iniciados por el organismo ambiental de la provincia, sus titulares afrontarían severas sanciones económicas, además de ver clausurados sus negocios.
Cabe recordar que la pesca comercial en Salta no está habilitada por la Secretaría de Medio Ambiente. De acuerdo con los términos de ley 7070 de protección ambiental y las normas específicas, dentro de la provincia sólo se puede comercializar pescado proveniente de otras jurisdicciones, para lo cual debe acreditarse ante los controles las guías de tránsito y la certificación de origen.
Locales habilitados
De acuerdo con el informe elevado por los agentes de la Brigada Ambiental, las inspecciones realizadas en San Ramón de la Nueva Orán alcanzaron a pescaderías y domicilios que estarían habilitados por ese Municipio para la venta.
En la pescadería "Carlitos", de Santa Fe 448 propiedad de Néstor Aldonate, los inspectores hallaron aproximadamente 120 kilos de surubí sin documentación que acredite su legítima tenencia. En razón de ello, labraron una de las actas de infracción que dieron lugar a la apertura de sumarios.
Luego, al advertir un cartel que ofertaba surubí, los inspectores ingresaron al domicilio de calle Uspallata 130, con el consentimiento de su propietario, de apellido Illescas, según consignaron en el informe.
Ya dentro, y mientras informaban al dueño del inmueble sobre los alcances de su visita, alcanzaron a divisar tres freezers. Dentro de uno de los equipos de frío, se encontraron con cerca de 80 kilos de surubí, incluyendo ejemplares de reducida talla.
Mientras uno de los brigadistas labraba el acta de infracción, otro se encontró con una enorme red paradora de aproximadamente 100 metros de longitud, con señales de haber sido usada apenas horas horas antes del procedimiento, por lo cual se la secuestró dando lugar a la apertura de otro sumario.
Sin contemplaciones
Con el nuevo golpe, la Brigada Ambiental parece haber dado otra clara señal de que no habrá tregua ni licencia alguna para aquellos grupos que se llenan los bolsillos vaciando los ríos y embalses salteños.
Los negocios inspeccionados en Orán, ciertamente, fueron relacionados directamente con La Unión, una cooperativa a la que se autorizó a extraer peces del Bermejo para su comercialización a comienzos de esta década y que recayó en excesos que derivaron en la suspensión de su habilitación.
La posibilidad de una pesca comercial sólo es contemplada en la normativa provincial si se demuestra, por monitoreos de biomasa científicamente realizados, que puede sostenerse en el tiempo sin afectar las poblaciones de peces.
Hoy los monitoreos -al igual que la realidad que se percibe en ríos como el Bermejo, el Pilcomayo y el Juramento- muestra que las poblaciones ictícolas están en retroceso y que deben extremarse todas las medidas para posibilitar que la pesca deportiva bien entendida y las extracciones de las que dependen para subsistir las poblaciones aborígenes ribereñas sigan siendo factibles.
Se venden más licencias
De acuerdo con registros de la Secretaría de Medio Ambiente, el numero de licencias de pesca vendidas en la provincia se triplicó desde comienzos de 2005. En el organismo provincial esta situación es atribuida al desenvolvimiento de la Brigada Ambiental, que desde entonces secuestró gran cantidad de cañas a pescadores que fueron sorprendidos sin licencias o en lugares vedados.
Cabe recordar que para el ejercicio de la pesca deportiva es condición imprescindible poseer la licencia. Existen distintos tipos licencias según la duración del permiso y la categoría del pescador.
La licencia o permiso sirve para pescar en toda la provincia. En épocas de veda, se suspende su validez.
El permiso diario vale $ 2 y el permiso semanal cuesta $ 3. Entre las licencias anuales, las del pescador libre vale $ 10 y la del federado la mitad. Para pescadores libres menores de 18 años cuesta $ 5, mientras que para los federados está fijada en $ 2,50. Los jubilados y menores de 12 años están exentos de pago.
16/02/07
EL TRIBUNO
