Viajará otra vez a la zona del derrame de petróleo y anunciará medidas en un discurso por TV.
Viajará otra vez a la zona del derrame de petróleo y anunciará medidas en un discurso por TV.
El presidente norteamericano, Barack Obama, intensificará a partir de hoy sus acciones para hacer frente a la crisis provocada por el derrame de petróleo en el Golfo de México con una nueva visita a las costas afectadas, una reunión con los dirigentes de BP y un discurso a la nación.
Además, con el fin asegurarse de que no sean los contribuyentes quienes paguen el desastre ecológico, el mandatario exigirá que la petrolera establezca un fondo para indemnizar a las empresas y ciudadanos afectados por el crudo vertido al mar desde el 20 de abril, cuando estalló la plataforma Deepwater Horizon.
"El presidente irá al Golfo de México el lunes y martes, a los estados que aún no visitó: Alabama, Mississippi y Florida. Cuando vuelva, dará un discurso a la nación desde la Casa Blanca", dijo ayer uno de sus principales consejeros, David Axelrod. Obama "quiere presentar los pasos que dará a partir de ahora para salir de esta crisis", agregó Axelrod a la cadena NBC.
Es relativamente poco común que los presidentes apelen a discursos televisados formales desde la Casa Blanca, decisión que marca la importancia que el gobierno quiere darle a este tema ante la población.
Obama visitará el Golfo de México en medio de críticas por parte de sus adversarios republicanos. El gobernador de Alabama, Bob Riley, condenó ayer la falta de liderazgo del gobierno estadounidense en su respuesta al derrame, considerado como la peor catástrofe ambiental en la historia de Estados Unidos.
Luego de su visita a las costas y su discurso a la nación, Obama se reunirá pasado mañana con el presidente del grupo británico BP, Carl-Henric Svanberg, y se espera que el director general de la petrolera, Tony Hayward, también asista a este encuentro en la Casa Blanca.
Con esta reunión, Obama pretende seguir ejerciendo presión sobre los dirigentes de BP, con el objetivo de que la petrolera optimice su lucha por contener el derrame de petróleo en el Golfo de México. La Guardia Costera norteamericana emitió un ultimátum a la compañía petrolera, que venció ayer, para que presentara una alternativa viable a los hasta ahora fracasados operativos para controlar el vertido de crudo.
El encuentro se llevará a cabo unos días después de que Obama tuviera una conversación telefónica con el primer ministro británico, David Cameron, acerca de las posibles tensiones que podrían producirse entre los dos países respecto a la marea negra y a las críticas efectuadas por el presidente y varios funcionarios estadounidenses contra BP, responsable de la explosión el 20 de abril de una plataforma petrolera frente a las costas del estado de Luisiana.
Estas críticas "no tienen nada que ver con la nacionalidad" de la compañía (ex British Petroleum), indicó Obama al jefe de gobierno británico en su diálogo telefónico.
Por otro lado, Obama solicitará a los responsables de BP que depositen varios millones de dólares en una cuenta embargada para pagar indemnizaciones. "Queremos asegurarnos que el dinero se administre de manera independiente y que no habrá reticencias en el momento de indemnizar" a las víctimas, dijo Axelrod.
El almirante Thad Allen, encargado del gobierno para conducir las operaciones contra la marea negra, confirmó ayer en la cadena CBS que entre 20.000 y 40.000 barriles de petróleo (entre 3,1 y 6,3 millones de litros) se vierten diariamente en el Golfo de México, según las últimas estimaciones.
En tanto, el uso del término British Petroleum (en vez de BP, nombre oficial de la compañía), por parte de los políticos norteamericanos, sigue contribuyendo, según analistas, a complicar los lazos de la Casa Blanca con su principal aliado transatlántico.
Obama usó sólo una vez el término con el adjetivo "British", pero para algunos de los más estrechos colaboradores de la Casa Blanca, BP y British Petroleum parecen expresiones intercambiables, pese a que se trata de una compañía multinacional.
(Agencias AFP, ANSA y EFE)
14/06/10
LA NACION

