(FNM) La guerra es una locura pero las sociedades se ven envueltas en ellas cuando están en juego intereses altamente valorados. En esas ocasiones, algunos de sus miembros portan las armas y enfrentan una situación en la que pueden perder su vida para que se alcance aquello valorado por la sociedad.
(FNM) La guerra es una locura pero las sociedades se ven envueltas en ellas cuando están en juego intereses altamente valorados. En esas ocasiones, algunos de sus miembros portan las armas y enfrentan una situación en la que pueden perder su vida para que se alcance aquello valorado por la sociedad.
La guerra de Malvinas creo un nuevo grupo social en nuestro país, el de los ex-combatientes. El 2 de abril se conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.
Según la ley, a este grupo pertenece todo el personal de oficiales, suboficiales y soldados conscriptos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad que hayan participado en las acciones bélicas llevadas a cabo en la jurisdicción del TOM (Teatro de Operaciones Malvinas) y directamente en la jurisdicción del TOAS (Teatro de Operaciones del Atlántico Sur) entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982.
Para servir a la patria, los veteranos fueron a un lugar lejano, soportaron condiciones extremas y arriesgaron sus vidas bajo situaciones desfavorables.
Sobre una parte de ellos, los conscriptos ex-combatientes, se ha escrito mucho. Queda otro grupo de ex-combatientes que junto con su grado y nombre portan la sigla VGM (Veterano de la Guerra de Malvinas). Se trata de los oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas.
Si se estudia el comportamiento de otras sociedades y sus ejércitos en su primera guerra importante, pueden encontrarse demostraciones de valor, entereza y entrega, como también mezquindades, cobardía e incapacidad. Sin embargo, en los últimos años el énfasis se ha puesto en destacar las fallas, las debilidades y las carencias humanas que se adjudican a todos los oficiales por igual, en contraposición con las penurias padecidas por los soldados conscriptos. Muchos de aquellos eran jóvenes en sus veinte años que también padecieron por las carencias y sufrieron la incapacidad de los altos mandos. A pesar de ello, hicieron lo mejor que pudieron con lo que tuvieron a su disposición.
Para mostrar que el aporte entre combatientes fue desigual se recurre a las esta-dísticas. Se destaca que los conscriptos se llevaron en todo momento la peor parte. La cifra de muertos del Ejército Argentino durante el conflicto parece demostrarlo: 135 conscriptos, el 73 por ciento del total, en tanto que los oficiales sólo sufrieron 13, esto es el 7 por ciento. Los suboficiales constituyen el 20 por ciento con 36 muertos. ¿Qué significan éstos valores? ¿Existen parámetros para comparar con situaciones similares? Según el historiador israelí Martin van Creveld, entre septiembre de 1939 y diciembre de 1944, el ejército alemán perdió 1.776.889 de soldados, entre ellos se contaron 71.632 oficiales muertos, es decir el 4 por ciento. Durante la misma guerra, el porcentaje de los oficiales muertos en el ejército de tierra de los Estados Unidos alcanzó el 6,6 por ciento. Se observa que el ejército argentino perdió un porcentaje mayor de oficiales que el los ejércitos alemán y estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.
Otro modo de apreciar el esfuerzo es calcular la proporción de muertos del total de cada grupo, oficiales, suboficiales y conscriptos, desplegados en el teatro de operaciones: los primeros representan el 2 por ciento, los suboficiales el 1,8 por ciento y, los conscriptos también fueron el 1,8 por ciento del total de conscriptos. De este modo se visualiza que en el teatro de operaciones los tres grupos tuvieron casi las mismas probabilidades de llegar a tener una baja mortal. Por lo tanto, el esfuerzo fue compartido.
En las críticas a la actuación de nuestras fuerzas armadas en Malvinas, se describe una situación en donde los miembros de las fuerzas armadas parecieran que no hayan sido parte de la sociedad argentina. Cualquiera que conozca a distintos veteranos de aquella guerra sabrá que son como el resto de la sociedad. Son igual de argentinos como los que estuvieron en el continente embalando cajas de alimentos, escribiendo cartas, opinando en bares y reuniones sociales, que mirando el Mundial, llenando la Plaza de Mayo vitoreando a Galtieri, o yendo a ver al Papa. Los distingue el haber seguido la carrera de las armas, su predisposición a perder la vida si ello lo requiriera y la vivencia que compartieron junto con los ciudadanos conscriptos de una experiencia única: haber estado bajo el fuego enemigo. Durante el conflicto, para ellos 74 largos días, todos fueron parte de la misma empresa.
Hoy nombres como San Carlos, Monte Tumbledown y Monte Longdon son parte de nuestra historia. Esos combates fueron testigos de las acciones valerosas de oficiales, suboficiales y conscriptos.
Acercándonos a conmemorar los 30 años, sería bueno ir dejar atrás visiones parciales y buscar un punto de equilibrio donde todos los veteranos encuentren el respeto y reconocimiento que merecen.
Por: Alejandro L. Corbacho (Director del Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Ucema)
13/05/10
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Muertos en la Guerra de
Muertos en la Guerra de Malvinas
64 Oficiales
287 Suboficiales
280 Conscriptos
18 Civiles
649 en total