A los 87 años quiere pasar una nostálgica noche en la Antártida recordando los viejos tiempos. El neozelandés Edmund Hillary ya está en el continente helado, a donde viajó para conmemorar el cincuentenario de la fundación de la Base Scott, el centro de investigación científica del país austral, que se cumplirá mañana, sábado.
A los 87 años quiere pasar una nostálgica noche en la Antártida recordando los viejos tiempos. El neozelandés Edmund Hillary ya está en el continente helado, a donde viajó para conmemorar el cincuentenario de la fundación de la Base Scott, el centro de investigación científica del país austral, que se cumplirá mañana, sábado.
Todos los edificios de la base tienen hoy en día calefacción central, pero eso repele a Hillary, quien pretende pasar al menos una noche en uno de los pequeños refugios de hace medio siglo. «Simplemente me encanta la belleza de la zona, mirar a las montañas a través de McMurdo Sound», afirmó. «Es realmente magnífico».
Hillary dirigió al equipo neozelandés integrado en la Expedición Transatlántica de la Commonwealth británica que estableció la base en 1957.
La estación tiene una enorme carga simbólica dentro de la historia de la conquista de la Antártida, y por ello debe su nombre al capitán Robert Falcon Scott. El explorador británico estableció en esos mismos terrenos su base en 1911 en su carrera por llegar el primero al Polo Sur. En uno de los relatos más famosos y trágicos de la historia de las aventuras, Scott llegó al objetivo un mes más tarde que el noruego Roald Amundsen y murió junto a sus cuatro compañeros de viaje en el regreso.
Hillary no necesitaba seguir batiendo marcas y récords, porque su nombre ya había entrado en los libros de historia cuando en 1953, en compañía del sherpa nepalí Tenzing Norgay, coronó por primera vez el techo del mundo, el Everest.
Ello le valió ser nombrado caballero por la reina de Inglaterra, y desde entonces tiene derecho a ser llamado "Sir Edmund Hillary".
19/01/07
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