Naves de alta tecnología enfrentan piratas de Somalia

¿Cómo se puede distinguir a un pirata somalí en una embarcación pequeña y una casi igual pero con pescadores inocentes? Todo se reduce a las escaleras.

¿Cómo se puede distinguir a un pirata somalí en una embarcación pequeña y una casi igual pero con pescadores inocentes? Todo se reduce a las escaleras.

Los piratas con frecuencia llevan equipo de pesca consigo hasta las profundas aguas del océano Índico para alimentarse, y pescadores del anárquico país a menudo llevan AK-47 para defenderse. Los grampines pueden esconderse fácilmente.

Pero cuando los oficiales navales ven un bote pequeño con largas escaleras de metal amarradas a la cubierta, dicen saber a ciencia cierta que los ocupantes han salido al mar con una sola cosa en mente, citó Reuters.

Eso permite a las aeronaves y helicópteros que patrullan los mares a lo largo de las playas somalíes detectar a los denominados "grupos de acción pirata", haciéndose a la mar y enviando la información a los buques de guerra y salas de operaciones en los centros de comando.

"Uno puede ver los signos que delatan a esta como a una reunión de piratas. Los pescadores no necesitan escaleras", dice Andreas Kutsch, un oficial naval alemán que trabaja como asistente del jefe de personal para el grupo de tareas anti-piratería de la UE.

Abordando buques mercantes, llevándolos hasta la costa de Somalia y reteniéndolos a ellos y a sus tripulaciones como rehenes, los piratas han vuelto a trazar las rutas de transporte a lo largo del océano Índico.

Han enfurecido a propietarios y aseguradores y provocaron un aumento repentino de fuerzas navales en la región.

Un día cualquiera, Estados Unidos estima que hay de 30 a 40 buques de guerra de la UE, la OTAN y Estados Unidos, además de actores emergentes del océano Índico como China, Rusia, India, Malasia, Corea del Sur y Japón involucrados en esfuerzos anti-piratería.

Estos últimos tienden a concentrarse en escoltar convoys de sus propias embarcaciones nacionales, mientras las fuerzas lideradas por Occidente se despliegan por la región argumentando que quieren proteger todo el transporte sin importar la bandera.

Si bien no hay un comandante general, las marinas se reúnen una vez al mes en Bahréin y se coordinan mediante una sala de chat.

Pobreza y rescates impulsan la piratería
En la base británica al noroeste de Londres que alberga los cuarteles centrales tanto de las fuerzas de la UE como de la OTAN, decenas coordinan y monitorean el transporte a un cuarto de mundo desde el lugar.

Dos oficiales de asuntos de la marina mercante -capitanes de buques cisterna, crucero y de carga a préstamo de sus compañías- se comunican con las embarcaciones por correo electrónico y teléfono, guiándolos hacia los convoys y las rutas más seguras.

Sin embargo, el incremento militar no parece estar disuadiendo a los varios miles de somalíes que los oficiales de ejércitos occidentales creen que están involucrados en la creciente industria pirata, y los números casi se han triplicado respecto de hace casi un año.

Pese a los riesgos del clima, de alta mar y de ser detectado por buques de guerra extranjeros, los potenciales rescates multimillonarios de las embarcaciones que transportan mercaderías asiáticas a Europa, petróleo de Oriente Medio y mercancías africanas al mundo son simplemente demasiado grandes.

"El desempleo en Somalia es muy alto, e incluso para aquellos que tienen empleo el salario promedio sólo es de 500 dólares al año. Un pirata puede ganar 20.000 dólares, ¿Quién no se tentaría? Yo sí", dijo el vicejefe de personal de la fuerza de la OTAN Comodoro Hans Helseth, un noruego que ha seguido a los piratas durante tres años.

Oficiales navales dicen que el fuerte patrullaje a lo largo del Corredor de Tránsito Reconocido Internacionalmente del Golfo de Aden (IRTC, por sus iniciales en inglés) -donde esperan lograr que un helicóptero llegue a una embarcación atacada en 15 minutos- ha sido efectivo.

Muchas embarcaciones ahora toman muchos más recaudos para evitar ataques, pasando por zonas riesgosas por la noche, usando alambres de púas para dificultarles a los atacantes el abordaje y manteniendo una buena vigilancia.

En el Golfo de Adén, los funcionarios dicen que si un barco puede aumentar el tiempo de incursión pirata de cinco a 15 minutos es mucho más probable que reciban apoyo militar a tiempo.

Pero la mayoría de los más de 15 buques y cientos de marineros actualmente en calidad de rehenes cerca de la costa de Somalia fueron llevados hacia el sur de Aden, en dirección al océano Indico, una zona que las marinas simplemente carecen del volumen para cubrir.

26/06/10
NUESTROMAR

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