La próxima semana la NASA presentará lo último de su tecnología: un sistema para el cultivo de microalgas en bolsas plásticas flotantes. El sistema es el resultado de un proyecto de dos años que investigó si las microalgas pueden ser usadas para producir biocombustibles.
La próxima semana la NASA presentará lo último de su tecnología: un sistema para el cultivo de microalgas en bolsas plásticas flotantes. El sistema es el resultado de un proyecto de dos años que investigó si las microalgas pueden ser usadas para producir biocombustibles.
El sistema esta diseñado para reducir los costos de producir combustibles de microalgas, poniendo las granjas de microalgas cerca de las instalaciones de tratamiento de aguas servidas, las mismas que ofrecen grandes fuentes de nutrientes.
Pero esto ha probado ser difícil de implementar. Para esto se requiere de bastante plástico. Al menos cinco kilómetros cuadrados de bolsas de plástico pueden ser usados para producir 2.4 millones de galones de aceite de microalgas por año. Y las bolsas probablemente necesitan ser cambiadas cada año.
Una nueva técnica ha venido siendo probada en 04 bolsas plásticas de nueve metros en una planta de tratamiento de aguas servidas cerca a San Francisco. Los investigadores demostraron que ellos pueden cultivar una cantidad suficiente de microalgas para producir cerca de 2 000 galones de combustible por acre por año, si el clima coopera.
El investigador líder, Jonathan Trent, planea bombear aguas servidas de las pozas de tratamiento dentro de las bolsas hechas de polietileno común. Las aguas servidas son un buen fertilizante, proveen nutrientes como amonio y fosfatos. Trent planea bombear dióxido de carbono de las plantas de energía al sistema para ayudar a crecer las microalgas. San Francisco produce la cantidad suficiente de aguas servidas para alimentar una granja flotante de microalgas que cubre 1200 acres.
El nuevo método de cultivo tiene como propósito el solucionar algunas de las dificultades que hace caro la producción de combustibles en base a microalgas. Las microalgas necesitan fertilizantes para crecer rápidamente, y las aguas servidas son una excelente fuente de estos. Pero las mayores fuentes de aguas servidas (ciudades grandes) no tiene el espacio necesario debido a que se necesitan de estanques artificiales para el cultivo de las microalgas. Bombear el agua a áreas donde la tierra es barata también incrementa los costos de operación.
Hace algunos años, Trent planteó si las bolsas plásticas flotantes pueden servir como un bioreactor relativamente barato. Ellos no necesitan mucho soporte como los sistemas de tierra, al menos si están flotando en las bahías protegidas. Y ellos solucionaron otros de los principales problemas con los bioreactores convencionales, los cuales se calientan por el sol y requieren de caros sistemas de enfriamiento. En el sistema de bolsas plásticas de Trent, el agua que los rodea mantiene las bolsas frías.
Pero mientras que el nuevo sistema de cultivo soluciona algunos problemas, el sistema crea otros. Trent reconoce, por ejemplo, que requerirán “cantidades enormes de plástico”. El plástico puede ser reciclado, aunque la limpieza de las microalgas puede ser difícil. Una mejor opción puede ser reusarlas, sugirió Trent. Por ejemplo, estas pueden ser usadas para reemplazar el plástico negro que muchos productores de California usan para cubrir sus campos.
14/04/12
AQUA HOY
