Myanmar: habría más de 15.000 muertos

El Nargis dejó miles de desaparecidos, por lo que se teme que la cifra de víctimas sea mucho mayor; fuerte conmoción mundial.

El Nargis dejó miles de desaparecidos, por lo que se teme que la cifra de víctimas sea mucho mayor; fuerte conmoción mundial.

RANGUN.- Por lo menos 15.000 muertos, miles de desaparecidos y pueblos enteros devastados es el trágico saldo que dejó en Myanmar el devastador paso del ciclón Nargis, reveló ayer la junta militar que gobierna el empobrecido y aislado país asiático.

Tres días después del peor desastre natural en la región desde el tsunami de diciembre de 2004, decenas de miles de personas deambulaban ayer por las calles en las zonas afectadas en busca de ayuda y removiendo escombros.

Ante la fuerte conmoción internacional por la tragedia, cuyas dimensiones recién empiezan a conocerse, la junta militar hizo un inédito pedido de ayuda humanitaria.

Al tocar tierra el sábado pasado con vientos que llegaron a 240 kilómetros por hora, el Nargis devastó las regiones de Rangún, Irrawaddy y Pegu y los estados de Karen y Mon, todas declaradas zonas de emergencia por la junta militar que gobierna la ex Birmania con mano de hierro desde 1962.

Pueblos enteros quedaron reducidos a la nada en algunas regiones. En la isla de Haing Kyi, en Ayeyawaddy, por lo menos 20.000 casas fueron destruidas por el ciclón y son más de 92.000 las personas evacuadas.

La cadena de televisión oficial MRTV anunció anoche que la cifra oficial es de 10.000 muertos y 3000 desaparecidos, todos en un solo poblado. Por su parte, la agencia oficial china Xinhua dijo que fuentes oficiales birmanas informaron que el número de víctimas mortales en toda la región afectada supera los 15.000.

Durante el día, el ministro de Asuntos Exteriores, Nyan Win, había reunido al cuerpo diplomático para explicar la dramática situación y advertir que el número de víctimas mortales superará las 10.000. "Según las últimas informaciones, más de 10.000 personas han muerto. Pero aún se está recabando información, por lo que podría haber incluso más víctimas", dijo Nyan.

En un gesto poco común del régimen militar que gobierna en uno de los países más aislados y pobres del mundo, el canciller pidió la ayuda de otros países para paliar las necesidades básicas de la población. "Agradeceremos la ayuda de otros países porque nuestro pueblo está en dificultades", dijo Nyan.

De confirmarse el número de muertos, el Nargis ingresaría en la lista de los ciclones más mortales, encabezados por Bhola (300.000, en 1970), Bangladesh (138.000, en 1991) y Orissa (10.000, en 1999, en la India).

Al admitir que aún se desconoce la verdadera magnitud de la tragedia, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, anunció que el Nargis provocó el desplazamiento de cientos de miles de personas. Después de obtener una "cuidadosa luz verde" del gobierno, la ONU dijo que iba a remover todos los obstáculos para enviar ayuda de emergencia.

Caos y desolación

Rangún, la ex capital birmana y la mayor ciudad del país, estaba ayer sumergida en el caos, mientras la población de cinco millones de habitantes intentaba, con sus propios y escasos medios, realizar las tareas de rescate y reparación que eludieron el ejército y las instituciones estatales birmanas.

Aunque la información proveniente del hermético país es escasa, ya que prácticamente no hay prensa extranjera, los relatos provenientes de la ciudad eran dramáticos. La gente deambulaba por las calles con botellas y bidones en busca de agua. Las agencias internacionales consignaron la presencia de niños con bolsas al hombro que buscaban comida, agua y pertrechos entre los escombros.

Miles de árboles caídos, derribados por los fuertes vientos que alcanzaron los 240 kilómetros por hora, entorpecían el paso por la calles, sobre las que abundan las tejas y chapas de los miles de tejados arrancados por el ciclón.

Las filas de autos que aguardaban turno para reabastacerse de combustible en las estaciones de servicio eran interminables y contribuyeron a empeorar el monumental atasco de tránsito que padeció Rangún.

La radio oficial, que transmitía desde Naypyitaw, capital del país y refugio de la junta militar, dijo que había más 2000 personas desaparecidas en una sola ciudad, Bogalay, en el delta del río Irrawaddy, donde la tormenta causó los peores daños.

El estado de las rutas y caminos, llenos de obstáculos esparcidos por la violenta tormenta, demoró la llegada de la asistencia del gobierno a las islas del delta, una de las principales zonas arroceras de Asia (ver Pág. 3). La caída de las líneas de teléfono y de Internet, que tardará por lo menos dos o tres días en restablecerse, también dificultaba los trabajos.

El ejército, que ha gobernado la ex Birmania durante 46 años, se ha recluido aún más en los últimos seis meses debido a la fuerte presión internacional que provocó la sangrienta represión de protestas lideradas por monjes budistas en septiembre pasado. Ayer, los soldados vestidos con su uniforme color verde oliva se limitaron a retirar escombros de los cuarteles, sin involucrarse en las tareas de rescate.

Urgente ayuda

Además de la ayuda prometida por la ONU, la Unión Europea envió dos millones de euros, Noruega anunció 1,3 millones de euros, Holanda otro millón, Alemania 500.000 euros y Suecia prometió ayuda logística y purificadores de agua.

Dos barcos de la fuerza naval india cargados con comida, carpas, mantas, ropa y medicamentos zarparon ayer hacia Rangún. Tailandia respondió al desastre con el envío de un avión cargado con nueve toneladas de ayuda.

Estados Unidos, que mantiene una fuerte presión sobre el gobierno con una serie de sanciones económicas, dijo que liberó fondos por 250.000 dólares a través de planes internacionales de ayuda. Al hacer el anuncio, la primera dama, Laura Bush, criticó a la junta birmana por no haber alertado a tiempo a la población sobre la llegada del Nargis. Opinó, además, que los militares deberían suspender el referéndum sobre una nueva constitución, previsto para el sábado.

Agencias AP, DPA, ANSA y Reuters

06/05/08
LA NACIÓN

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