Montevideo: Fracasó la subasta para la segunda playa

Montevideo: Fracasó la subasta para la segunda playa

No hubo ofertas para la segunda playa de contenedores en la capital uruguaya; insistencia del gobierno.

No hubo ofertas para la segunda playa de contenedores en la capital uruguaya; insistencia del gobierno.

Dos afirmaciones que parecen contradictorias. La primera: hay empresas interesadas en tomar el negocio de una segunda playa de contenedores aquí. La segunda: fracasó la subasta para adjudicar ese negocio, no hubo ni una oferta. La explicación a que ambas son válidas está en el pliego de condiciones de la subasta y en los problemas internos del oficialista Frente Amplio para desembocar en la frustración del miércoles 17.

La Bolsa de Valores fue el escenario de la competencia. En menos de dos minutos y medio el rematador bajó el martillo y con indisimulado disgusto dijo: "Desierto". El golpe sonó duro en el corazón del gobierno que se jacta de tener un marco jurídico y político amigable para el inversor extranjero.

Una funcionaria del Ministerio de Transporte, que no entendía mucho lo que pasaba, preguntó el resultado a un desconocido para informar por teléfono a las autoridades del PE.

Fue comentada la ausencia de autoridades del gobierno. El que sí estaba era el presidente de la Administración Nacional de Puertos, Gastón Silbermann, que ahí mismo anunció un nuevo intento, pero que antes se hablará con los interesados para escuchar sus demandas y adecuar el pliego de condiciones. Ahí es donde está la explicación del fracaso. El anterior presidente de la ANP, Fernando Puntigliano, que había armado el esquema para la concesión, pasó el mensaje de que no le hicieron caso sobre plazos y condiciones.

El operador de la actual playa de contenedores, la compañía belga Katoen Natie, que ganó la primera subasta, operó para impedir esta concesión: la cuestionó por considerarla violatoria de las condiciones en las que asumió la Terminal Cuenca del Plata (TCP), en el entendido de que es una competencia no prevista en la subasta que ganó tiempo atrás. El gobierno sostiene que respeta la concesión pero que eso no impide que subaste otra terminal.

Los belgas amenazaron con un juicio al Estado por daños y perjuicios y tuvieron defensores dentro del propio Frente Amplio, lo que demoró la subasta de la semana pasada. El entorno del presidente José Mujica se había enfrentado por esta subasta y eso demoró los plazos.

El gerente general de Montecon, Juan Olascoaga, empresa interesada, pero que no calificó para esta subasta, dijo que "el mercado habló en forma concluyente" pero que la lectura no es tan simple. Expresó que "no hay que cuestionar la necesidad de tener una segunda terminal de contenedores porque sigue siendo imprescindible para el país", y aseguró que "hay muchos interesados", entre los que se encuentra esa empresa.

Las exigencias para el concesionario, el nivel de pago de canon, las condiciones para el operador, dejaban al posible ganador en desventaja para competir con la TCP de los belgas.

El gobierno prepara un nuevo llamado, pero eso llevará su tiempo.
Por Nelson Fernández

23/03/10
LA NACION

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