Medidas para reducir el descarte y pescar mejor

Medidas para reducir el descarte y pescar mejor

Causado por la captura de pescado no deseado, el descarte produce daño sobre los recursos y el ecosistema. Por ello la manera eficiente de reducirlo consiste en disminuir la captura de ese pescado no deseado.

Causado por la captura de pescado no deseado, el descarte produce daño sobre los recursos y el ecosistema. Por ello la manera eficiente de reducirlo consiste en disminuir la captura de ese pescado no deseado.

La importancia ecológica del descarte requiere atención; por ello es importante que no exista descarte o en su defecto el mismo sea despreciable. El descarte es malo por el desperdicio biológico que conlleva (el proceso de descarte involucra en general la muerte innecesaria de los ejemplares descartados), la contaminación que provoca (en muchos casos es tan grande que el ecosistema no la puede absorber), el efecto de aumentar la mortalidad sobre los juveniles (en general difícil de evaluar) y la perturbación sobre otras especies, en muchas ocasiones no investigada.

Dentro de las alternativas para evitar el descarte figura la búsqueda de un mercado para ese pescado no deseado, pero esto puede malograrse por diferencias de precio entre la especie objetivo y el “potencial descarte”. Las medidas administrativas para disminuir o evitar el descarte requieren de un control estricto y penalizaciones, que no siempre son posibles. Este trabajo tiene como objetivo discutir sobre este problema y formular precisiones sobre las medidas técnicas que fomentan la reducción del descarte.

Existen dos factores clave en el proceso de captura que afectan a la pesca de ejemplares no deseados. Un factor es la accesibilidad de los ejemplares de talla o especies no deseadas, y otro factor es la selectividad del arte de pesca utilizado. Sobre estos factores se debe operar para lograr disminuir el descarte.

En los puntos siguientes se analizan medidas secundarias de manejo pesquero (medidas técnicas) que complementan el efecto combinado de las áreas de veda y la retención de las artes de pesca utilizadas. La discusión se realiza sobre el descarte por tallas no deseadas de la especie objetivo. Es importante destacar que las medidas de manejo deben ser compatibles entre sí, para evitar el descontrol de la explotación y en algunos casos hasta el incentivo al descarte.

Talla mínima de captura

La talla mínima de captura es una medida de regulación pesquera que permite evitar la captura de ejemplares juveniles menores de una talla determinada. Por sí sola, esta medida de regulación puede entrar en incompatibilidad con la retención del arte de pesca y la accesibilidad. El problema surge si la talla mínima de captura es próxima a la talla de primera captura del arte de pesca efectivamente utilizado (talla del 50 por ciento de retención) y a su vez la flota tiene accesibilidad importante a tallas de esta magnitud. En este caso puede favorecerse el descarte de ejemplares pequeños y la subdeclaración de captura de los mismos, ya que por un lado dichos ejemplares están accesibles y son factibles de ser pescados y por otro lado el pescador sería penalizado por pescarlos.

Es importante entonces, cuando se establezca esta medida de regulación que la talla mínima de captura sea un valor menor que la talla de primera captura (tal vez menor que la talla del 25 por ciento de retención) y además que el mismo se corresponda con una accesibilidad suficientemente pequeña, para lograr que la proporción de extracción de ejemplares menores que la talla mínima de captura sea pequeña. Además la talla mínima de captura queda relacionada con cuestiones de conservación biológica.

La talla mínima de captura puede ser controlada al desembarque o a bordo de los buques pesqueros mediante inspectores (requiere muestreo a bordo). El control en tierra posee la desventaja de que el barco pesquero pudo haber descartado los ejemplares más pequeños para cumplir con la reglamentación.

Una vez impuesta un área de veda (que deberá proteger en parte a los juveniles) y un arte de pesca en la pesquería, del cual por lo menos se debe conocer la retención media por talla, se podrá fijar la talla mínima de captura y una tolerancia a la captura de ejemplares menores que esta talla.

Limitación de la captura de juveniles

Cuando la estructura poblacional está conformada por juveniles y hay tendencia a la desaparición de los ejemplares adultos, de no existir medidas y controles que protejan a los juveniles, la flota pesquera intentará aumentar la proporción de extracción de las edades menores para mantener los niveles de captura.

Esto puede conducir al colapso biológico rápidamente. Es por ello que una estrategia de explotación precautoria tiene que contemplar la protección de los juveniles, y para que sea biológicamente sostenible debe determinar un correcto balance en la estructura poblacional a largo plazo. El balance en la estructura de edades se logra si suficiente cantidad de individuos crecen y “llenan” la estructura de edades.

Esto motiva el uso de artes de pesca selectivos y responsables para con el recurso, y la limitación del acceso a los ejemplares juveniles y de la captura de los mismos.

Es importante señalar que la limitación de captura de juveniles, sin el acompañamiento consistente de áreas de veda y selectividad, puede incentivar el descarte.

El límite superior de proporción de captura de juveniles debe calcularse analíticamente en concordancia con la accesibilidad y la retención. Este límite, depende del estado del efectivo pesquero, para cada año, pero en el caso de establecer un plan a largo plazo con probabilidades de supervivencia constantes por edad, puede fijarse en un valor para toda la vigencia del plan.

Áreas de veda móviles

Como consecuencia de posibles migraciones de los peces, cualquier área de veda que se implemente, puede ser que no mantenga la accesibilidad en los valores adecuados por el período de tiempo que se desea. Si la accesibilidad es variable en el tiempo, es necesario efectuar las correcciones en las áreas de veda para mantener el patrón de extracción (suponiendo que no se cambie la selectividad del arte de pesca en el período considerado).

Para definir un área de veda periódicamente se requiere contar con el conocimiento actualizado de la estructura de edades accesible a la pesca. Para ello es necesario realizar campañas de investigación o prospecciones que permitan determinar la proporción de ejemplares por clase de edad en la población, protegidas por el área de veda. Pero el costo de las campañas de investigación es grande, por lo que no pueden repetirse con períodos cortos de tiempo.

Para controlar el exceso de juveniles en la captura, la talla mínima de captura, y adecuar las áreas vedadas es posible utilizar la información proveniente de la actividad pesquera. La información de dónde están las concentraciones de juveniles debería transmitirse en tiempo real a la Administración Pesquera; así ésta podría instrumentar vedas móviles, cerrando las áreas donde hubo lances con proporción de ejemplares de talla menor o igual a la mínima de captura.

Es importante que cuando en un lance se exceda la tolerancia de ejemplares de talla menor a la mínima de captura o la proporción máxima de juveniles, este hecho sea informado en tiempo real para que pueda evaluarse un cambio en el área de veda.

La Captura Máxima Permisible

Resulta muy importante, como referencia para el manejo pesquero, la recomendación de una captura máxima biológicamente aceptable o admisible. Es frecuente calcular este nivel de captura luego de estimar las tasas de mortalidad por pesca y naturales por edad. En este caso se estiman las proporciones de extracción por edad. Como las proporciones de extracción por edad máximas son el resultado de multiplicar la accesibilidad por la retención del arte de pesca, cualquiera de estas acciones que se tome como válida determina a la otra.

A raíz que la captura máxima biológicamente aceptable no es independiente de la retención del arte de pesca ni de la accesibilidad a la estructura de edades que brinda el área de veda, no es posible recomendar una captura máxima biológicamente aceptable y luego un área de veda y un arte de pesca sin haber hecho el cálculo teniendo en cuenta la relación correspondiente.

Es por ello que, si la captura máxima permisible es diferente de la captura máxima biológicamente aceptable, se entra en una inconsistencia que trae problemas a menos que se corrija.

Conclusión

Todas las medidas aquí citadas requieren de un cálculo, y de consideraciones formales que las hacen dependiente del marco científico.

Las medidas técnicas de manejo pesquero son formuladas por el Grupo de Evaluación, atendiendo al estado de los recursos involucrados, la incertidumbre, y los objetivos biológicos propuestos.

La reducción del descarte está asociada a la limitación de acceso de los pescadores a los recursos pesqueros no deseados y a la buena selectividad del arte de pesca utilizado. Es por ello que los estudios de distribución espaciotemporal de los recursos y de la estructura espaciotemporal por tallas, conjuntamente con diseño de artes de pesca selectivas y estudios de selectividad, tanto por tallas como por especies, resultan fundamentales para avanzar en la reducción o eliminación del descarte.

Los objetivos biológicos que propongan los investigadores, conjuntamente con las artes de pesca selectivas disponibles, permitirán determinar las medidas básicas de manejo para formalizar el plan técnico de manejo pesquero. El uso de un arte de pesca determinado dependerá de la capacidad técnica de formalizar el control de un área de protección de ejemplares juveniles y adultos.

La explotación biológicamente sostenible considera a la capacidad de reposición de ejemplares que mueren, diferenciada por edades, logrando la persistencia poblacional en el tiempo.

La reducción del descarte, como la buena pesca –entiéndase pescar las tallas y especies deseadas, en la cantidad permitida– es posible sólo bajo un plan de manejo pesquero, donde las medidas técnicas deben ser compatibles entre sí.

Por otro lado si las medidas de manejo que finalmente se imponen son inconsistentes, el resultado biológico es imprevisible, y seguramente se incentivarán acciones como el descarte o la subdeclaración de captura.

Por Aníbal Aubone* – Fotos de Diego Izquierdo

* Grupo de Ecología Matemática.
Departamento de Matemática
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.
Universidad Nacional de Mar del Plata
INIDEP

10/07/09
REVISTA PUERTO

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