Hoy refugio de un solo hombre de mar y sede del Cemla, es un lugar curioso.
Hoy refugio de un solo hombre de mar y sede del Cemla, es un lugar curioso.
Un palacete de estilo Tudor en San Telmo llama la atención de los que pasan por allí, en Independencia 20. Se llama Misión del Marino o casa Stella Maris.
La construcción de la casa fue iniciativa de un grupo de la colectividad británica para atender las necesidades de los marinos de todo el mundo que llegaban al puerto de Buenos Aires.
Las obras se iniciaron en 1897, en coincidencia con el 60º aniversario o jubileo de diamante del reinado de Victoria.
El hogar fue bautizado como Victoria Sailor´s Home e inaugurado por el presidente Julio A. Roca en 1902. La casa, que ofrecía hospedaje y entretenimiento a los marinos que llegaban a Buenos Aires, pronto se convirtió en un importante centro de reunión de los hombres de mar y recibió la visita, en 1925, del presidente Marcelo T. de Alvear y del entonces príncipe de Gales, de visita en la Argentina.
Pero ya lejos de los tiempos en los que el lugar estaba lleno de hombres de todas las nacionalidades, hoy vive allí un marino español retirado. Sin embargo, se puede entrar sin ser marinero, porque funciona el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (Cemla), el lugar indicado para conseguir documentación sobre los antepasados que llegaron en barco, tan requerida en tiempos donde la doble nacionalidad está en boga.
Todo está en manos de la orden de los padres scalabrinianos, dedicados a las migraciones y con presencia en más de 20 países con orfanatos, escuelas y hogares para recién llegados.
De los años 80, cuando se hacían fiestas en el pub del subsuelo y los marineros jugaban al billar, los dardos, el ping-pong, el ajedrez, las damas, o simplemente conversaban alrededor de una mesa, se conserva la mesa de pool, y desde hace menos tiempo, también un metegol y un televisor. Hace tres años, esto era sólo para dos marineros, uno trabajaba en el Casino Puerto Madero. Y hoy hay solamente un marino que vive en la casa. Se dice que está contento. Puede elegir entre seis habitaciones, con cuatro camas cada una. La casa Stella Maris cuenta, además, con una biblioteca, un salón para reuniones y una capilla donde periódicamente se celebra misa.
La Misión del Marino vivió su época de apogeo hasta los años 80, época que coincidió con el ocaso como puerto de Puerto Madero. Toda la actividad de ultramar se fue concentrando en Puerto Nuevo, detrás de la zona de Retiro.
Fernando Castro Nevares
Raíces para todos
Ahí mismo funciona el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (Cemla), fundado en 1985 por el padre Luigi Favero y dirigido desde 1996 por el sacerdote y sociólogo Mario Santillo. El centro cuenta con una biblioteca y una hemeroteca especializadas en migraciones, con más de 4000 volúmenes, y con un equipo de seis personas que se encarga, día a día, de digitalizar los libros de entrada de pasajeros al puerto de Buenos Aires.
"Tenemos más de 4 millones de registros, cuenta orgulloso Santillo. La base de datos abarca el período 1882-1932; los años 1938, 1945, 1947, 1948, 1949, parcial, y 1950. Nuestro objetivo ahora es dedicarnos a digitalizar los libros hasta los años 60", concluye.
Algunos visitantes van para conocer su historia, y otros porque necesitan un certificado de arribo al país de un antepasado, requisito que piden algunos Estados para obtener la ciudadanía. Así, el Cemla ofrece certificados con el nombre del buque en el que llegó la persona buscada, el puerto del que salió, la nacionalidad, edad, nivel de instrucción, estado civil, profesión, y en algunos casos, hasta el pueblo de origen. Está abierto al público martes y jueves, de 9.30 a 14.30.
Pero con una computadora cerca también se pueden iniciar los trámites. Primero habrá que buscar el nombre en www.cemla.com , y después se puede seguir consultando en base@cemla.com. Cuesta $ 10 la búsqueda, y $ 5 el certificado.
23/01/09
LA NACION
