Son malas noticias por la Argentina. La confirmación de la viabilidad comercial del petróleo hallado en aguas malvinenses por la empresa Rockhopper en mayo pasado abre una nueva etapa para la estrategia nacional de reclamo por la soberanía de Malvinas.
Son malas noticias por la Argentina. La confirmación de la viabilidad comercial del petróleo hallado en aguas malvinenses por la empresa Rockhopper en mayo pasado abre una nueva etapa para la estrategia nacional de reclamo por la soberanía de Malvinas.
El Gobierno de Cristina Kirchner ha endurecido las relaciones con el Reino Unido desde que llegó la plataforma submarina Ocean Guardian para las primeras perforaciones en febrero pasado. Incluso envió notas de advertencia a las petroleras que unilateralmente operan en aguas en disputa. Ha llevado la denuncia a Naciones Unidas, a donde viajará la semana próxima la Presidente para la Asamblea Anual. E incluso, mediante el decreto presidencial 256, se le exige ahora autorización argentina a los barcos que naveguen hacia las islas.
Nada de esto detuvo las exploraciones. Las empresas petroleras ni se inmutaron. Y es que tienen el respaldo explícito del gobierno británico de continuar con sus actividades y de ignorar el reclamo argentino.
La confirmación de hoy obliga a la Argentina a poner en marcha la segunda fase de su estrategia, más dura y con mayores presiones económicas e internacionales. Porque desde hace algunas horas la temida foto de compañías inglesas sacando petróleo de Malvinas está un poco más cerca de convertirse en realidad.
Por Ana Gerschenson
18/09/10
CRONISTA
