¿Luxemburgo, destino del dinero en negro de la pesca marplatense?

¿Luxemburgo, destino del dinero en negro de la pesca marplatense?

Hay quienes sostienen que en el banco franco-belga Dexia Bank, con sede en Luxemburgo, se las arreglan perfectamente para entender el dialecto conocido como “tano marplatense”. Parece que con billetes y buenos contactos, no hay investigación ni ley que valga.

Hay quienes sostienen que en el banco franco-belga Dexia Bank, con sede en Luxemburgo, se las arreglan perfectamente para entender el dialecto conocido como “tano marplatense”. Parece que con billetes y buenos contactos, no hay investigación ni ley que valga.

El Gran Ducado de Luxemburgo es el séptimo país más pequeño entre los que integran la Unión Europea (167º del mundo) y se sitúa al noroeste del Viejo Continente, limitando con Francia, Alemania y Bélgica. Se divide en tres distritos que a su vez están conformados por doce cantones; posee una economía estable con crecimiento moderado, baja inflación y desempleo. En su condición de fundador de la UE y gracias a su ubicación geográfica, Luxemburgo es sede de los Tribunales de Justicia y de Cuentas de la Comunidad. Es un país con rica historia acerífera, que actualmente ha diversificado su producción a industrias tales como la química y la goma. Además es uno de los centros comerciales y financieros más importantes de Europa, albergando a influyentes bancas con fuerte anclaje en distintos paraísos fiscales. Sus idiomas reconocidos son el francés, el alemán y el luxemburgués; aunque hay quienes sostienen que en un reconocido banco franco-belga con sede en Luxemburgo, el Dexia Bank, se las arreglan perfectamente para entender el dialecto conocido como “tano marplatense”.

El Dexia Bank es una de las 15 principales entidades bancarias de la eurozona y se mantiene entre las más altamente conceptuadas por las calificadoras de riesgo crediticio, la Agencia Fitch, la Standard & Poor’s y la Aa2 de Moody’s; aunque para mantenerse en esos niveles los estados belga, francés y luxemburgués debieron recapitalizarlo últimamente mediante la inyección de 6.400 millones de euros. Ello se debió a una caída del 30 por ciento en sus acciones para fines de 2008 debida, principalmente, a las dificultades financieras que arrastraba el Dexia Bank por culpa de su brazo estadounidense dedicado al aseguramiento de crédito arriesgado, el Financial Security Assurance (FSA).

En Bélgica, el Dexia Bank ejerce actividades de banca minorista y otra rama del grupo, la Dexia Banque Internacionale de Luxemburgo, ejerce desde el Gran Ducado lo que llaman Private Banking o banca personalizada, que no es otra cosa más que el brazo del Dexia Bank encargado de manejar en forma secreta las grandes fortunas europeas. Esta información, si bien es de fácil comprobación, no se dio a conocer a los contribuyentes franceses, belgas y luxemburgueses que colaboraron al rescate del banco mediante el pago de sus impuestos y no lograron que sus gobiernos modificaran sus formas de gestión bancaria que permanecen intactas, como si nada hubiese pasado.

Actualmente el Dexia posee filiales en plazas financieras tales como Bruselas, Madrid, Copenhague y centros offshore como Suiza, el Principado de Mónaco y Singapur. De la sede principal del Dexia Private Bank en Zurich dependen las filiales de Basilea, Ginebra, Lugano y Bahrein, este último país reconocido paraíso fiscal. Además y desde las islas del Canal, Dexia Private Bank Jersey impulsa su experiencia en banca privada para “una clientela exigente con necesidades complejas de gestión internacional de sus patrimonios”, según promociona su propio sitio web. Porque evadir impuestos requiere sin dudas de mecanismos sofisticados y de gente especializada y con experiencia en la materia.

Se preguntará usted, estimado lector, a cuento de qué viene toda esta descripción y en qué se relaciona el Dexia Bank con la industria pesquera de nuestro país. Bueno, sucede que llegó a nuestras manos un informe tan secreto como interesante que pretende ponderar la evasión de nuestra industria y el destino del dinero no declarado. Dicho informe consta de un capítulo especial dedicado a la industria pesquera marplatense y los personajes allí sospechados no son otros que los conocidos por todos. Dentro de dicho capítulo, la mayor cantidad de tinta está destinada a conjeturar la evasión de un conocido empresario, investigado continuamente por la AFIP-DGI y sobre quien recaen las mayores sospechas en cuanto a venta de pescado en negro. El personaje en cuestión, que ha manifestado un inusitado crecimiento en su flota en los últimos años, “a punto estuvo últimamente de comprar la empresa pesquera más importante de la Patagonia, junto con un socio de origen italiano cuyo patrimonio es también de dudoso origen legal”. El investigador asegura que sus cálculos arrojan “una cifra que ronda entre los 50 y 60 millones de dólares que este empresario marplatense tendría en la sucursal luxemburguesa del Dexia Bank”. En el trabajo de investigación se nombra, además de a los empresarios más importantes de Mar del Plata, a un conocido dirigente sindical y funcionario bonaerense, al que se califica como a “una persona clave en el accionar cuasi mafioso y su crecimiento económico exponencial”.

Por otra parte, el nombre del empresario sospechado de evasión coincide con quien “se encuentra en estos momentos realizando una importante oferta para la adquisición de tres grandes barcos fresqueros merluceros de una empresa, también de origen marplatense, que atraviesa actualmente por acuciantes problemas económicos”.

A esta altura y de acuerdo a los datos aportados, no caben dudas de que los datos aportados por el informe acerca del empresario sobre el cual recaen tantas sospechas coinciden perfectamente con la descripción que de los hermanos Baldino podríamos hacer cualquiera de nosotros. A juzgar por su exponencial crecimiento económico, las sospechas sobre su comportamiento fiscal y su intento por comprar Alpesca. También –y siempre basándonos en dicho informe– se puede concluir que el sindicalista en cuestión no debería ser otro que Juan Novero, quien además de ser sindicalista y funcionario provincial, maneja con sus laderos la estructura de inspectores a bordo del puerto de Mar del Plata y la banda que realiza o debería realizar los controles en dicho puerto en nombre de la Provincia de Buenos Aires. Por otra parte, es de público conocimiento la oferta de 8 millones de dólares que los Baldino hicieron para comprar tres barcos a Antonio Barillari S.A.; sólo que, según se sospecha, la verdadera oferta sería sustancialmente superior a esa cifra y la diferencia quedaría en los bolsillos de Franco Barillari sin pasar por el síndico de la convocatoria.

Así las cosas y desgraciadamente, parecen interminables las sospechas de evasión y dinero en negro que alcanzan a nuestra manoseada industria pesquera. Interminables como lo son las pretendidas investigaciones que la AFIP de la ciudad de Mar del Plata inicia siempre sobre los Baldino sin arribar nunca a conclusiones incriminantes. Parece que la AFIP nunca se entera o no quiere enterarse cómo operan algunos personajes del puerto marplatense. Y parece ser también que, con buenos contactos políticos y unos cuantos billetes, no hay investigación ni ley que valga.

Por Guillermo Nahum – Fotos de Diego Izquierdo

27/05/09
REVISTA PUERTO

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