Langostino: el “plus” tradicional de “la pared”.
Langostino: el “plus” tradicional de “la pared”.
(Mar del Plata) Como sucede desde que el marisco recuperó la sustentabilidad perdida en el 2005, la pesquería de langostino tiene en un sector puntual del Golfo San Jorge la posibilidad de mejorar considerablemente sus niveles de abundancia.
Se trata de la zona conocida como “la pared” (46º 50’S – 65º55’W), en el sur del Golfo, en la cual termina un área con fondos propicios para el arrastre de la red tangonera. Hacia el noreste, los fondos no son aptos para tareas de pesca y no se puede mensurar el nivel de abundancia durante las campañas de investigación.
En el reciente relevamiento llevado a cabo por el buque comercial Arbumasa XVIII, los investigadores del INIDEP detectaron una concentración de langostinos integrada por ejemplares en proceso reproductivo y por langostinos en etapa recluta, “lo que nos indica de que en el momento de la realización de la campaña la actividad reproductiva estaba todavía activa en ese sector. Esta concentración y alguna otra que se localice en fondos no aptos para el arrastre, potencialmente pueden migrar al finalizar el proceso reproductivo hacia fondos aptos para su captura tanto en aguas de jurisdicción provincial como nacional. Debido a ello es posible tener una mejor expectativa de las capturas dentro de algunas semanas en la boca del Golfo o aguas de jurisdicción nacional en el invierno”, indican los investigadores, en el Informe Técnico en que resumen los datos colectados durante la campaña.
En los 11 días que duró la campaña, se relevaron 80 estaciones de muestreo y una cantidad similar de lances de relevamiento de langostino con red tipo tangonera comercial, en los que se obtuvieron datos del proceso de reclutamiento, con lo que se evaluó su densidad puntual y media, su distribución espacial y el reclutamiento al arte de pesca utilizado. Además se estimó la abundancia relativa de la fracción de biomasa de langostino accesible a la red de pesca del buque pesquero en el Golfo, por el método del área barrida, a partir de los valores de densidad obtenidos en los lances de pesca.
“El estimador de densidad relativa media para el sur del Golfo fue del 13,24 toneladas por milla náutica cuadrada, mientras que para el norte del golfo la abundancia relativa promedio fue de 1,91 tonelada por milla náutica cuadrada”, indica el informe.
Resultados
Las mejores densidades se encontraron al este de la longitud 66º10’W y al sur de la latitud 46º35’S, donde se obtuvieron densidades puntuales máximas de 75 tn/mn2. También se localizaron dos áreas de densidades medias con valores que van entre las 11 y 50 tn/mn2, entre las latitudes 46º40’S y 46º50’S y las longitudes 66º24’ y 66º53’W. En el norte del Golfo se localizaron concentraciones de langostino en 45º05’S – 65º46’W; y 45º04’S – 66º14’W con densidades de 19,75 tn/mn2 y 28 tn/mn2 respectivamente.
El 86% de los ejemplares del sur pertenecen a las categorías comerciales iguales o menores a L4 (40-60 piezas por kilo). Este porcentaje es menor al reportado para la campaña OB-01/06 (marzo 2006) donde el valor fue de 99%. “La diferencia se debe a la utilización de una red que permite el escape de los ejemplares en fase pre reclutas”, aclaran los científicos.
En el norte del Golfo la proporción de langostino igual o mayor a L3 (30-40 piezas por kilo) fue de 52%, mientras que en la campaña del verano de 2006 fue solo del 29%, por la misma selectividad
Más allá de las diferencias con un buque de la flota comercial, los resultados del relevamiento muestran en el sur del Golfo una amplia distribución del langostino, con algunas áreas de buenos rendimientos, pero como se ha mencionado anteriormente, con tallas comerciales iguales o menores a L4.
“En el norte, sólo se localizan dos concentraciones de langostino, una de las cuales se encontró dentro del área de veda permanente aplicada por el gobierno de la provincia. Por lo tanto es muy importante continuar implementando un manejo precautorio con objetivos a mediano y largo plazo, lo que podría disminuir la incertidumbre de la industria langostinera en su totalidad”, subrayan los investigadores, quienes consideran “importante” realizar las campañas programadas para este año (junio, agosto y noviembre) para poder tener una percepción más tangible del resultado de la reproducción, monitorear el crecimiento individual y poblacional del langostino y determinar el estado del proceso de reclutamiento del recurso, lo cual influirá directamente a la temporada de pesca de 2009.
05/05/08
PESCA & PUERTOS
