Aseguran que por la crisis, corre riesgo de cerrar más de 100 astilleros.
Aseguran que por la crisis, corre riesgo de cerrar más de 100 astilleros.
Afirman que la debacle financiera planchó las exportaciones y que los tributos locales alejan a los compradores. Piden la eliminación del llamado ‘Impuesto Interno’. Aseguran que por la crisis, corren riesgo de cerrar más de 100 astilleros.
Mientras Cristina Kirchner anuncia ayudas para las automotrices, las fábricas de electrodomésticos y rebajas impositivas para algunos productores agropecuarios, los casi 100 astilleros privados que trabajan en la Argentina navegan en aguas tempestuosas rumbo a un posible final trágico.
La crisis financiera internacional frenó en seco el negocio exportador y, cuando los constructores de embarcaciones quisieron suplantar esa caída con el mercado interno, se encontraron con una carga impositiva que, aseguran, los aleja de los compradores.
Con esa realidad, las autoridades de la Cámara Argentina de Constructores de Embarcaciones (Cacel), empezaron el peregrinaje por los despachos oficiales en busca de una solución.
El último encuentro fue con el diputado kirchnerista Dante Dovena, presidente de la Comisión de Industria. “Se mostró de acuerdo con nuestro reclamo”. “Hay muchos personas que corren el riesgo de perder su trabajo si esto no se soluciona”, dijo Jorge Farre, titular de la Cacel.
Desde la cámara afirman que en astilleros, contratistas y terceros, hay 7.011 empleos. “Pero hay que sumarle 300 de marinas, 790 de guarderías, 6.720 de los clubes y otros 2.500 empleos que viven de la actividad náutica”.
A diferencia de otros sectores industriales, Farre no se queja del tipo de cambio, ni del precio en dólares de los insumos, sino del impuesto interno.
Este tributo es un porcentaje que los compradores deben pagar sobre el precio del producto. Según la norma, hasta $ 15.000 el impuesto es 0, entre ese monto y $ 22.000 el tributo es de 4% y de ahí en adelante de 8%.
Negocio exportador
Una embarcación tiene un costo de entrada similar al de un auto mediano, alrededor de u$s 17.000 en el caso de que sea 0 km y unos u$s 7.000 si es usada. En el caso de los veleros puede ser de u$s 30.000 y los cruceros de hasta u$s 70.000.
“Todas nuestras operaciones están gravadas y, no sólo que no lo sacan, sino que ahora hay rumores de que podrían aplicar el 10% a las compras mayores a $ 140.000”, dijo Miguel Mooney, secretario de la cámara en conversación con El Cronista.
“Somos un sector competitivo, y eso que el 70% de los insumos de un barco –80% para las lanchas– son importados”, aseguró Mooney.
Según datos de la Prefectura Naval Argentina, en el país hay 140.000 embarcaciones patentadas. En su gran mayoría son de fabricación nacional. Sólo durante 2007, se matricularon 2.333 botes y 1.951 lanchas.
El pico productivo del sector fue en 1980, cuando se fabricaron 8.500 embarcaciones livianas. Luego de las diferentes crisis, en el 2007 se llegó nuevamente a un punto alto, pero esta vez a 4.162 unidades.
Alrededor del 16% de las unidades se exportan a España, Italia, Estos Unidos, Brasil, Venezuela y países árabes.
En 2006, se vendieron al exterior 666 unidades por u$s 13.500 millones, un año más tarde, la cifra aumentó a 871 unidades que significaron ventas por u$s 18.800 millones. Para el 2008, la proyección era de 1125 embarcaciones y una facturación de u$s 21.700 millones, pero “cayó a cero”. “Es una pena, estas son las exportaciones industriales que tienen mayor valor agregado. La tonelada de crucero cuesta alrededor de u$s 20.000”, explica el ejecutivo.
Por DAVID CAYÓN
27/12/08
EL CRONISTA.COM

