Según un nuevo estudio, los ojos grandes de los calamares tienen un “superpoder”…
Según un nuevo estudio, los ojos grandes de los calamares tienen un “superpoder”…
Si los ojos del tamaño de pelotas de básquet -de dos a tres veces más grandes que los de cualquier otro animal- del calamar colosal y del calamar gigante no les sirven para ver particularmente bien ¿qué sentido tienen desde el punto de vista evolutivo?
Según un nuevo estudio, los ojos grandes de los calamares tienen un “superpoder” por el que habría matado el capitán Ahab: la visión del cachalote.
El descubrimiento se inició con una captura absolutamente rara.
En 2007, en el Mar de Ross, en la Antártida, unos pescadores atraparon con sus redes al mayor calamar intacto jamás pescado, un calamar colosal muerto (Mesonychoteuthis hamiltoni) de 8 metros de largo. Rápidamente congelaron el especimen, que permaneció así hasta que un equipo científico pudo descongelarlo en el Museo de Nueva Zelanda.
Al ser estudiado, el animal de 495 kilos sorprendió a los científicos por el tamaño de sus ojos: 27 centímetros de diámetro, comparables a los de otra especie grande, el calamar gigante.
“No conocíamos ningún otro animal con ojos ni siquiera un poco más chicos, había una enorme diferencia entre estos ojos y los del resto de los animales”, señaló el director del estudio, Dan-Eric Nilsson, biólogo de la Universidad Lund, de Suecia.
Incógnita
Nilsson se preguntó por qué las dos especies de calamares grandes, el colosal y el gigante -este último ligeramente más pequeño- desarrollan ojos tan desproporcionados y de qué manera los usan.
Como el hábitat del calamar colosal -aproximadamente 1.000 metros bajo el agua- es absolutamente negro, parecería obvio que sus ojos fueran más grandes para capturar más luz.
Pero el modelo matemático del equipo de Nilsson reveló que las propiedades ópticas del agua limitarían la capacidad del ojo de discernir objetos típicos bajo el agua, como presas; los ojos enormes, entonces, no ofrecerían ninguna ventaja para la visión.
De hecho, sus datos sugieren que superando el tamaño de una naranja, no se obtienen más ventajas en materia de visión en aguas profundas. Esa conclusión parece quedar confirmada al observar los ojos de otros animales que comparten las mismas aguas.
“Hay muchos animales allí, algunos tan grandes como el calamar colosal, pero sus ojos no son en absoluto tan grandes. Así que para ver mejor en la oscuridad no es la respuesta”, añadió.
Detección de luz
Como al cuerpo le resulta “caro” desarrollar y mantener ojos, tiene que haber alguna razón para su tamaño, pensó Nilsson.
Los modelos del equipo revelaron que lo que a las pupilas y retinas enormes de los calamares colosales y gigantes les faltaba en visión cercana lo compensaban con una aguda visión a lo lejos. Los cefalópodos logran detectar objetos muy grandes a la distancia, como los cachalotes que son sus depredadores.
Aún así, más allá del tamaño enorme del ojo o de lo grande del objeto que ven, la oscuridad presenta un problema visual.
Con su gran capacidad para captar luz, los ojos de los calamares logran detectar incluso un leve resplandor a la distancia de una cancha de fútbol, según se determinó en el estudio.
Cuando un cachalote se mueve y perturba pequeñas formas de vida bioluminiscentes creando una estela que brilla débilmente, envía al calamar una señal de alerta involuntaria.
Nilsson piensa usar los mismos modelos para descubrir la forma en que otras criaturas usan sus ojos en las profundidades y de esa forma saber algo más sobre la forma en que viven.
“Las profundidades son tan inaccesibles que este modelo es una manera de recabar conocimientos. Creo que el modelo que desarrollamos puede usarse para determinar qué tipo de cosas ven otros animales de las profundidades. Es como si pudiéramos empezar a desentrañar la ecología en un área que para nosotros es casi imposible observar”. (Especial para EL DIA de National Geographic)
06/05/12
EL DÍA

