Investigadores chilenos y peruanos coinciden en que la presencia de La Niña, que actualmente está afectando a las costas sudamericanas, durará hasta el otoño del 2008. El impacto no ha sido tan severo en materia pesquera, pero en países como Bolivia, el evento ha causando considerables desastres.
Investigadores chilenos y peruanos coinciden en que la presencia de La Niña, que actualmente está afectando a las costas sudamericanas, durará hasta el otoño del 2008. El impacto no ha sido tan severo en materia pesquera, pero en países como Bolivia, el evento ha causando considerables desastres.
Las costas chilenas y peruanas han tenido que aprender a convivir con el ciclo Niña/Niño, un fenómeno natural de interacción océano-atmósfera que ocurre en la región del Pacífico intertropical y que se caracteriza por alterar las condiciones de la temperatura del mar. Generalmente se presentan aguas más cálidas que lo normal.
Este fenómeno tiene efectos en la actividad pesquera y acuícola, por lo cual su estudio siempre ha sido de gran interés para los países que tienen intereses en estos sectores, ya que el calentamiento de las aguas inhibe el afloramiento de aguas frías ricas en microorganismos hacia la superficie del mar.
De hecho, hay eventos muy recordados, como los de 1982-1983 y el de 1997-1998, que produjeron una notoria disminución en las capturas pesqueras. Por ejemplo, en Perú éstas pasaron desde 7.837.650 t en el ´97 a 4.310.271 t en el ´98.
Y a falta del “Niño”, viene La Niña, que es la otra parte del ciclo y se destaca por presentar condiciones de temperatura del mar más frías que lo acostumbrado en una extensa área entre las costas de Sudamérica y Oceanía. Este evento es el que se está manifestando hoy en las costas de Perú, con algunas secuelas en sus pesquerías, y en las aguas del norte de Chile, aunque con un menor impacto en las pesquerías de nuestro país.
La Niña
En la primavera del 2007 se declaró la presencia del Fenómeno de La Niña en las costas sudamericanas, que llegó muy poco tiempo después de un “Niño” considerado débil. El jefe de la División de Investigación Pesquera del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), Mauricio Braun, explica que este evento está asociado a una intensificación de los vientos alisios, los que “arrastran la poza de agua caliente hacia el lado oeste del Ecuador, produciendo una menor presencia de aguas cálidas en la zona ecuatorial y a lo largo de la costa oriental del Océano Pacífico”.
Sobre su efecto en las pesquerías, Braun dice que, a la fecha, no se han determinado consecuencias en la zona norte de Chile, pero que se ha planteado que La Niña “podría ser causa de la escasa captura de anchoveta (Engraulis ringens) y de jurel (Trachurus murphyi) en la zona centro sur en los últimos cinco meses”. No obstante, aclara que lo anterior es “sólo una apreciación, ya que no se ha demostrado a través de ningún estudio”.
En tanto, el director científico del Instituto del Mar de Perú (Imarpe), Renato Guevara, sostiene que La Niña, al implicar la presencia de aguas más frías, provoca la dispersión de las pesquerías, lo cual hace más difícil para los pescadores ubicar los recursos.
El investigador añade que “los efectos de la Niña en la biología de los peces dependen de su intensidad”, pero que “los extremos siempre hacen daño, ya que los recursos vivos tienen rangos óptimos para su desempeño”. De hecho, en los años fríos se ha podido apreciar en Perú un menor reclutamiento de anchoveta, la pesquería más importante de dicho país.
En noviembre pasado, Guevara contó a PESCA al día que efectivamente se había registrado hasta ese momento un alejamiento de la anchoveta. Si en el 2006 se ubicaba a 50 millas, “hoy se encuentra a 150 millas de distancia desde la costa”. Asimismo, el calamar gigante (Dosidicus gigas), que se capturaba a 30 ó 40 millas, en la primavera del 2007 se situaba más allá de las 80 millas, “lo cual torna más compleja y costosa su extracción”, según el profesional.
Si bien La Niña aún no ha causando gran impacto negativo en materia pesquera, en países como Bolivia las consecuencias han sido graves, dadas las inundaciones y granizadas que se han registrado en gran parte del territorio. Incluso, se ha llegado al punto de declarar “Situación de Emergencia de Carácter Nacional”, según lo publicado en varios medios de prensa.
Escenario para los próximos meses

El director científico del Imarpe, Renato Guevara, conversó en Lima (Perú) con PESCA al día.

El IFOP, desde sus oficinas en Valparaíso (V Región) realiza frecuentes estudios para deteminar las condiciones bio-oceanográficas del norte de Chile.
Braun informa que el pronóstico más reciente entregado por la National Oceanic & Atmospheric Administration (NOAA) muestra que los modelos estadísticos y dinámicos para la Región Niño 3.4 –área del Pacífico Central– indican que la presencia de La Niña permanecerá hasta el otoño del 2008.
“Las condiciones atmosféricas actuales y las tendencias oceánicas observadas son consistentes con los pronósticos, pero las mediciones frente a Perú muestran anomalías positivas de la temperatura superficial del mar”, precisa el científico chileno, quien agrega que las pruebas revelan que condiciones moderadas de La Niña van a estar presentes entre los meses de febrero y abril, y que posteriormente su presencia se va a ir diluyendo.
Guevara coincide con lo anterior, puesto que están apareciendo indicios de que el sistema debería retornar a su estacionalidad. Dice, eso sí, que a causa de este fenómeno “tendremos un verano más frío” en Perú.
¿Y cuándo viene el próximo “Niño”?
En el Imarpe, dada la relevancia que tiene para la actividad pesquera, se está estudiando el Fenómeno de El Niño y La Niña desde los años ‘70, existiendo en la actualidad unos 30 investigadores en directa vinculación con el tema. El instituto se relaciona para ello con otras organizaciones internacionales, como la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), donde trabajan en conjunto Chile, Perú, Ecuador y Colombia.
Lo mismo ocurre en el IFOP, que a través de proyectos del Fondo de Investigación Pesquera (FIP) realiza el estudio “Monitoreo de las condiciones bio-oceanográficas en la I y IV Región”, donde se efectúa una descripción de las condiciones en la zona costera en forma mensual a través de estaciones fijas en Arica, Iquique y Mejillones. También se describen las condiciones predominantes observadas a través de un crucero anual que se lleva a cabo a principios de la primavera.
Consultado sobre las predicciones respecto a la aparición de un nuevo Fenómeno de El Niño, Braun responde que “no es posible dar un pronóstico” y añade que “la única aproximación hasta el momento es a través del monitoreo a largo plazo y el uso de modelos numéricos acoplados (océano-atmósfera)”.
Guevara manifiesta que pueden pasar entre cuatro y siete años entre un “Niño” y otro, de modo que el siguiente podría aparecer en tres o cuatro años más. Esto en base a lo que se ha podido registrar históricamente, considerando que ha habido presencia del evento, según los últimos registros, en 1965, 1972, 1977, 1982, 1986, 1992, 1997 (considerado uno de los más fuertes junto con el 1982), 2002, 2004 y finalmente el 2007, pero de carácter moderado.
La Niña, en tanto, se ha presentado en 1964, 1970, 1973, 1975, 1988, 1995, 1998, 2000, 2005 y 2007, con una duración que abarca entre la primavera-verano de un año hasta el otoño-invierno del próximo.
Por ahora, sólo resta esperar la retirada de este fenómeno y que su impacto negativo en las pesquerías sea menor al esperado.
Estado actual del ciclo El Niño-La Niña


La Dirección Meteorológica de Chile (DMCh) publicó el pasado 18 de enero un comunicado de prensa donde expresa que las condiciones del Fenómeno de La Niña continúan en el Pacífico ecuatorial central y oriental con temperaturas superficiales del mar debajo de sus valores normales, entre 1 y 2º C. “Según las últimas observaciones, existen altas probabilidades de que el fenómeno frío permanezca durante los siguientes tres meses, mostrando un gradual debilitamiento a fines del período”, establece el documento.
La DMCh agregó que los sectores que han presentado las mayores anomalías negativas (enfriamientos) durante la primera semana de enero fueron las regiones del Pacífico Central (Niño 3.4), con –1.42º C y el Pacífico Oriental (Niño 3), con -1.21º C. “La región costera ha mostrado una notoria disminución, incluso con apariciones de anomalías positivas en la costa norte de Chile”, sostiene el comunicado.
14/03/08
PESCA AL DIA. CHILE

