(FNM) Los conservacionistas utilizaron hoy un helicóptero para buscar al buque madre de los balleneros japoneses, y reiniciar las hostilidades.
(FNM) Los conservacionistas utilizaron hoy un helicóptero para buscar al buque madre de los balleneros japoneses, y reiniciar las hostilidades.
La iniciativa ocurre un día después de que una de sus embarcaciones resultara seriamente dañada en una colisión en la que cada parte responsabiliza a la otra.
Según Paul Watson – el canadiense fundador de la ONG Sea Shepherd Conservation Society y capitán de su buque principal-, el helicóptero está tratando de localizar al buque procesador de la flota ballenera japonesa, para retomar las acciones tendientes a interrumpir las actividades de caza.
Las otras dos embarcaciones del grupo ambientalista –incluido el futurista trimarán “ADY GIL” que fue dañado el miércoles-, permanecen juntas en proximidades de Bahía Commonwealth. Los activistas estuvieron removiendo el combustible y los materiales potencialmente contaminantes de la lancha, en previsión de un eventual hundimiento.
El enfrentamiento del miércoles fue uno de los más serios en casi una década de altercados entre activistas y balleneros japoneses cerca de la Antártida. Cada parte culpa a la otra por la colisión, y ninguna da señales de retirarse.
Yasuhisa Kawamura, vocero de la Cancillería de Japón, sostuvo en Tokyo ante el periodismo que “la serie de actos de sabotaje de Sea Shepherd fueron muy peligrosos y pusieron en peligro la vida y seguridad de los tripulantes japoneses. Tales actos deberían recibir una enérgica condena”.
“La violencia no contribuirá a la solución final de este pleito”, agregó.
Por su parte, Watson proclamó que su grupo no retrocederá, afirmando que “ahora tenemos una verdadera guerra por las ballenas entre manos”.
Nueva Zelanda y Australia iniciaron una investigación y renovaron sus repetidos llamados a la calma a ambas partes, advirtiendo que podrían ponerse en peligro vidas humanas y el prístino ambiente antártico.
No está claro qué acciones legales podrían adoptarse a raíz de la colisión. Don Rothwell, un experto abogado maritimista internacional de la Universidad Nacional de Australia, que asesora al gobierno australiano en materia de ballenas, opinó que era posible que Sea Shepherd persiguiera judicialmente al capitán del ballenero por negligencia. Pero los balleneros también podrían tratar de acusar al “ADY GIL” de terrorismo en el mar por tratar de obstruir sus sistemas de navegación.
En cualquier caso, la cuestión debería dirimirse en una corte de Nueva Zelanda, por ser el país de registro del “ADY GIL”.
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: CBC News y Maritime News; 07/01/10
08/01/10
NUESTROMAR
