Lo confirmó un Delegado. Cobran el garantizado previsto en el convenio. Como no alcanza, muchos salen a hacer changas en plantas clandestinas, donde el pago es al finalizar.
Lo confirmó un Delegado. Cobran el garantizado previsto en el convenio. Como no alcanza, muchos salen a hacer changas en plantas clandestinas, donde el pago es al finalizar.
Los 178 obreros agrupados en las pequeñas y medianas empresas “Canal de Puerto Rosales”, “La Necochense” y “Costa del Tuyú”, creadas por Franco Barillari como respuesta a la presión gremial y política local para encauzar el postconcurso de su convocatoria de acreedores, no procesan materia prima desde octubre.
Así lo confirmó a REVISTA PUERTO Dorico Bento, filetero y delegado de una de las empresas que trabaja –en realidad es un formalismo– en la planta de José Hernández 69.
“La última vez que cortamos pescado fue en octubre y ahora desde la empresa nos dicen que no comenzaremos a procesar hasta el mes que viene”, dijo el trabajador.
Pese a la parálisis, las tres PyMES vinculadas con Barillari se mantienen al día con el pago del salario garantizado. “Son 1.230 pesos, que la empresa aporta en cuotas semanales”, contó el Delegado.
El sueldo garantizado es ostensiblemente menor a lo que pueden obtener trabajando con regularidad. Pero la empresa Barillari recién la semana pasada pudo activar parte de su flota pesquera para aportar materia prima a las PyMES. El “Santa Bárbara” y el “Judith” están cumpliendo su primera marea del año.
Entre los trabajadores no confirman que el fruto de la pesca de dichos barcos termine en la planta de José Hernández. Ya el año pasado Barillari decidió vender el pescado entero en muelle para hacerse de efectivo más rápido y dejó a los obreros afilando cuchillos.
Sin actividad, muchos obreros han tenido que buscar ingresos extras. Y la necesidad tiene cara de hereje en las calles del puerto. Los mismos obreros que lucharon por terminar con la informalidad del sistema cuasicooperativo, deben volver a las cuevas para ganarse una “changa”.
La apertura de la temporada y la entrada en vigencia de los nuevos códigos sanitarios en la Unión Europea no han sido obstáculos para que las “covachas” se mantengan vigentes. Por 11 horas de trabajo, a 90 centavos por kilo, un filetero rápido puede llevarse 200 pesos. Siempre al finalizar.
Más allá de haber cambiado de sistema laboral y estar registrados bajo un convenio colectivo desde agosto del año pasado, nadie puede afirmar que los trabajadores de Barillari hayan abandonado la precarización laboral.
Por Roberto Garrone / Fotos de Diego Izquierdo
27/01/10
REVISTA PUERTO

