Lanzan mañana un satélite argentino

Lanzan mañana un satélite argentino

Es el SAC-D, que monitoreará los efectos del cambio climático. Iba ser hoy, pero ajustes en el cohete lanzador lo pospusieron para mañana. Despegará a bordo del cohete Delta II desde la base Vanderberg, de California, EE.UU. Se construyó mediante un histórico convenio con la NASA.

Es el SAC-D, que monitoreará los efectos del cambio climático. Iba ser hoy, pero ajustes en el cohete lanzador lo pospusieron para mañana. Despegará a bordo del cohete Delta II desde la base Vanderberg, de California, EE.UU. Se construyó mediante un histórico convenio con la NASA.

Si el buen tiempo lo permite, mañana se lanzará al espacio el cuarto satélite de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de la Argentina. Lo hará en colaboración con la NASA, y servirá para monitorear mejor la salinidad de los océanos y la humedad de los suelos. Se lanzará a bordo del cohete Delta II desde la base Vanderberg, California, que podrá verse en: nasa.gov/multimedia/nasatv/index.html.

Iba a partir hoy, pero ajustes en el cohete lo pospusieron 24 horas. El satélite, que lleva el nombre SAC-D/Aquarius, y fue construido por la empresa pública Invap para la CONAE es un observatorio espacial. Lleva a bordo ocho instrumentos de alta complejidad (Ver Infografía ), que podrán ser usados en combinados y como complementos de otros instrumentos que se encuentran en la superficie terrestre.


¿Para qué servirá todo? Una de sus utilidades será medir la salinidad superficial de los océanos, una cuestión que –aunque desconocida popularmente– afecta a todos. La salinidad de los océanos responde a los cambios en los flujos de agua. Entonces, al estudiarla, se intenta medir cómo los ciclos del agua cambian y su circulación.

Con la misión satelital podrán comprender procesos regionales como globales en el ciclo del agua y la circulación de los océanos, que tienen influencia en el presente y el futuro del clima.

Otra gran utilidad de la misión es que permitirá conseguir mejores datos sobre la humedad del suelo, a escala de grandes extensiones. Al medir este parámetro, posibilitará la generación de alertas tempranas de inundaciones y la aparición o la dispersión de enfermedades. “El SAC-D nos servirá mucho. Por supuesto que tendrá que estar acompañado por la calibración de datos en superficie. Actualmente, no tenemos un programa nacional de vigilancia de la humedad del suelo en el país. Ojalá que las detecciones del satélite nos resulten útiles para compilar y usar esa información para estar preparados para las sequías y las inundaciones”, opinó Vicente Barros, investigador en ciencias de la atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, que trabaja en cambio climático, aunque no forma parte de la misión satelital.

“La NASA eligió a la Argentina como socio y comparte una de las más importantes misiones satelitales que tiene, en función del alto nivel de los profesionales con los que cuenta el país en este campo”, resaltó ayer –orgulloso– el titular de la CONAE, Conrado Varotto. Para llevar adelante las investigaciones sobre salinidad y otros parámetros, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva aportó $1,3 millón que servirán para financiar la ejecución de 15 proyectos de investigación. Estas investigaciones implicarán, además, la participación de universidades públicas e instituciones científicas de la Argentina con otros investigadores de Japón, Italia y los Estados Unidos. Más allá del logro tecnológico, el uso del satélite será un desafío para el ingenio, la paciencia y la tolerancia entre diversas culturas y perspectivas.

“Verificamos todo, paso a paso”
“Hubo cierto nerviosismo durante los últimos días, pero estamos confiados en que todo saldrá bien. Nos hemos ocupado de verificar todo, paso por paso. Incluso se chequeó al lanzador del satélite SAC-D, pero creemos que en el lanzamiento todo funcionará bien”, dijo a Clarín Daniel Caruso, jefe del proyecto que lleva adelante la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en colaboración con la NASA.

El ingeniero Caruso no paró de tener reuniones y de revisar tareas durante el día de ayer. ¿Qué fue lo más difícil de esta cuarta misión satelital en la CONAE? “Como participan instituciones de diferentes países con instrumentos que van a bordo del satélite, una de las cuestiones más difíciles fue coordinar a todos los grupos de investigadores y técnicos. También hubo mucho tiempo y esfuerzo dedicado a los instrumentos que fueron especialmente diseñados para la misión y son muy complejos”.

Hay varias diferencias con los satélites argentinos anteriores, aclaró Caruso. El primero, el Sac A, pesaba 80 kilos. El segundo, 180 kilos. El tercero, que aún está en funcionamiento y se llama SAC, pesa 470 kilos. “El SAC-C está viejito. No todas sus funciones están operativas. Pero tenía una vida útil de 4 años, a partir del año 2000 y se extendió. Aún nos sigue dando grandes satisfacciones”.
Por Valeria Román

09/06/11
CLARIN

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