La situación de los recursos pesqueros en aguas comunitarias es preocupante.
La situación de los recursos pesqueros en aguas comunitarias es preocupante.
Tanto que el 88% de los stocks siguen sobreexplotados, se capturan más peces de los que se debería para garantizar la sostenibilidad de los mares y esto no sólo amenaza negativamente a las especies, sino también al futuro de los arrantzales. "Si permitimos que la situación continúe así la industria pesquera y las regiones dependientes de la pesca lo tendrán difícil", alerta la Comisión Europea. La advertencia no es nueva. Pero el comisario de Pesca, Joe Borg, ha vuelto a recordar la situación con la entrada en vigor el 1 de enero de 2010, de un nuevo reglamento que servirá para reforzar los controles pesqueros y bloquear los puertos europeos frente a la pesca ilegal. Así lo informó el sitio www.deia.com.
"Había una época en la que una minoría de pescadores pensaba que podía transgredir las normas y escaparse sin más. El nuevo reglamento pondrá fin a esa situación", advierte Borg. El reglamento ahora modificado data de 1993 y, aunque desde entonces ha sido modificado una docena de veces, sigue siendo "ineficaz, caro, complejo y no ofrece los resultados deseados". De hecho, según las estimaciones de la UE, la pesca ilegal sigue generando en términos globales unos 10.000 millones de euros anuales y mueve el 20% de las capturas que se realizan en todo el mundo, el 10% en la UE. "No se puede tolerar.
Es una de las amenazas más serias a la explotación sostenible de los mares", insisten desde Bruselas.
1.100 millones de euros
El objetivo de las nuevas normas será impedir que los productos pesqueros proce-dentes de la pesca ilegal -con un valor estimado de 1.100 millones de euros en la UE en 2005- puedan ser comercializados en el mercado comunitario y lleguen a las mesas gracias a controles más estrictos en los 23 puertos del Estado -entre ellos el de Bilbao- autorizados para desembarcar pescado. Eso significa que los productos pesqueros deberán ser etiquetados de forma que pueda seguirse la trazabilidad del mismo hasta su origen a través de un sistema de certificación de capturas que acredite que no ha sido obtenido ilegalmente.
Habrá además análisis sistemáticos de riesgos, inspecciones no sólo en puerto sino también durante el transporte y comercialización, mientras que los inspectores de la Comisión Europea podrán investigar casos a propia iniciativa sin notificación previa a los gobiernos europeos. Todo este sistema, según Bruselas, será más rápido, sencillo y barato y permitirá reducir en un 49% los costes administrativos de los operadores al hacerse buena parte del mismo vía electrónica.
El nuevo sistema también impondrá nuevas alertas de prevención, establecerá un régi-men de sanciones para los arrantzales y operadores que cometan infracciones graves y creará una lista negra de barcos que no podrán entrar en los puertos europeos y de terceros países que no cooperen con la UE aunque Bruselas ya ha firmado convenios de colaboración con Estados Unidos, Canadá, Noruega e Islandia.
En el caso de las sanciones, los gobiernos europeos podrán imponer multas máximas que al menos quintupliquen el valor de los productos pesqueros. En caso de que sean reincidentes dentro de un período de cinco años, la multa será ocho veces el valor de la mercancía. Las nuevas normas también permitirán a Bruselas cerrar pesquerías cuando las cuotas se hayan agotado e imponer sanciones a los Estados miembros que no cumplan con sus obligaciones de control. El reglamento, complementario al carné por puntos para armadores y capitanes de barco que entrará en vigor en 2011, se aplicará a todos los barcos comunitarios independientemente de donde operen y faenen así como a los buques de terceros países que quieran descargar en la UE.
Cambio de redes
Lo que todavía no ha podido entrar en vigor por falta de acuerdo entre los Veintisiete es el nuevo reglamento sobre medidas técnicas en el sector pesquero, que podría obligar a la flota comunitaria a cambiar todas sus redes para aumentar la amplitud de las mallas, incrementar las tallas mínimas de las capturas y promover así una pesca sostenible con menos descartes. Los ministros de pesca de la UE intentaron lograr un acuerdo en noviembre pasado pero fracasaron en las negociaciones por la oposición de socios como Francia o España. Curiosamente, ahora las negociaciones deberán ser dirigidas por la Presidencia española de la UE durante el primer semestre de 2010 lo que obligará al Gobierno español a defender los intereses de la flota con una mayor imparcialidad europea.
04/01/10
PESCA AL DIA
