¿No pasó volando el tiempo en noviembre de 2009? La realidad es que esos días pasaron un poco más rápido durante una parte del mes, según un equipo de científicos de la NASA y europeos que realizó un estudio que se hizo público recién ahora.
¿No pasó volando el tiempo en noviembre de 2009? La realidad es que esos días pasaron un poco más rápido durante una parte del mes, según un equipo de científicos de la NASA y europeos que realizó un estudio que se hizo público recién ahora.
La Tierra giró sobre sí misma aproximadamente 0,1 milisegundos más rápido durante dos semanas, afirma el coautor de estudio, Steven Marcus, investigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California.
El giro más rápido del planeta pareció deberse a una desaceleración de una corriente oceánica que rodea a la Antártida.
“Que la Tierra gire más rápido es como que una patinadora repliegue los brazos. Al hacerlo, gira más rápido, porque las leyes de la física indican que su cuerpo debe conservar lo que se denomina momento angular”, explicó Marcus.
“Cuando la patinadora extiende los brazos, se mueve bastante rápido porque hay un círculo grande. Cuando los repliega, el círculo es más chico, así que para tener el mismo momento angular, tiene que acelerarse”, agregó Marcus.
“Lo mismo pasa con la Tierra”, en el sentido que si una corriente oceánica se desacelera, el giro del planeta debe acelerarse para conservar su momento angular.
Ya hace tiempo que los científicos saben que los cambios en la velocidad de las corrientes atmosféricas y oceánicas pueden -y de hecho lo hacen- afectar levemente la velocidad de rotación de la Tierra y por ende el largo del día.
“Lo cierto es que en el caso del efecto oceánico es mucho más débil, dado que los océanos fluyen mucho más lento que la atmósfera”, agregó Marcus.
Pero en noviembre de 2009, una desaceleración de la Corriente Antártica Circumpolar (CAC) fue mucho más fuerte de lo normal, y eso probablemente la hizo lo suficientemente grande como para ser detectada en los datos del giro de la Tierra.
Extraño comportamiento oceánico
El trabajo sobre la breve aceleración de la Tierra- que fue aceptado ahora para su publicación en Geophysical Research Letters- es el tercero hecho hasta la fecha por científicos de la NASA para observar condiciones inusuales en el Océano Austral en los meses finales de 2009.
En trabajos anteriores se había informado acerca de un récord de temperaturas elevadas de la superficie oceánica en el sudeste del Pacífico y un récord de alta presión océano-fondo en la misma zona.
En otro trabajo de Tong Lee, del Laboratorio de Propulsión, se sugirió que se podía deber a El Niño en 2009. Típicamente, en El Niño, las aguas superficiales cerca de la costa noroeste de Sudamérica se entibian más de lo normal. Pero en 2009, las aguas cálidas se concentraron en el Pacífico central, en un tipo de El Niño llamado Modoki.
El nuevo informe de Marcus ahora suma este comportamiento extraño de la Corriente Antártica Circumpolar.
“El Niño puede relacionarse con la CCA a través de la atmósfera, en una escala de tiempo de días (mucho más rápido que las corrientes oceánicas). A esto se lo denomina “puente” atmosférico entre distintas partes del globo”, explicó Marcus.
¿Se aceleran los tiempos?
Los científicos aún debaten si los Modoki se están volviendo más comunes pero “parecería que sí, en base a observaciones de las últimas décadas”, explicó Samantha Stevenson, oceanógrafa de la Universidad de Hawaii.
Los expertos no cuentan con datos suficientes como para afirmar si la tendencia a que haya más modokis podría deberse a una variación natural o a un calentamiento global inducido por el hombre. Si se comprueba esto último, será más común que los meses vuelen.
“Un El Niño o La Niña genera una onda atmosférica que se propaga por el Hemisferio Sur, donde puede afectar la circulación”, añadió Stevenson.
“Si cambia la circulación atmosférica, también lo hará el océano, así que de esa forma se tiene una influencia antártica (de El Niño o La Niña) que potencialmente podría cambiar debido al calentamiento global”.
“Pero hasta donde yo sé, nadie ha calculado exactamente cuánto cambio climático afectará la respuesta oceánica a El Niño en la Antártida”.
25/03/12
EL DÍA
