La situación interna en el INIDEP

El conflicto que hoy atraviesa el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) encierra varias aristas particulares.

El conflicto que hoy atraviesa el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) encierra varias aristas particulares.

Hay, en principio, un reclamo concreto, encabezado por ATE, que busca una recomposición en los salarios, especialmente en los trabajadores que figuran bajo el rótulo de contratados. Pero además la crisis pone sobre la superficie algunas otras cuestiones todavía más profundas, entre ellas el dilema respecto a qué importancia estratégica se le da a la investigación en la industria pesquera.

"No hay una conciencia clara sobre el trabajo que se realiza aquí", señalaba a Zona de Pesca uno de los técnicos del Instituto perteneciente al Departamento de Merluza. Esto, dicho más o menos con las mismas palabras, fue repetido por diferentes trabajadores en las asambleas que se han llevado a cabo en las últimas semanas en el INIDEP.

Datos que se pierden, información que no se tiene para generar una política necesaria de preservación de los recursos, son algunas de las consecuencias directas de la postergación de las campañas o, todavía peor, de su no realización. Sucede con la merluza hubbsi, columna vertebral de la pesca, pero también con el resto de las especies: "Es algo obvio pero si no hay un diagnóstico concreto se corre el riesgo de salir a pescar más de lo recomendable", repiten una y otra vez en el INIDEP.

Paciencia en retroceso

"Estamos cansados, a ninguno de nosotros nos gusta trabajar en este ambiente. El conflicto hace que se generen roces y despierta susceptibilidades", decía otro trabajador durante una de las asambleas. En uno de esos encuentros los ánimos por momentos se crisparon todavía un poco más de lo normal y se escucharon algunos insultos hacia el director Oscar Lascano. El propio Lascano, desde su despacho, también los escuchó: "Esos gritos me dolieron", les dijo el director a los trabajadores. "No es una cuestión personal", terció en su momento Darío Ledesma, responsable de ATE en Mar del Plata.

El problema de los contratados ha provocado una serie de asimetrías evidentes al momento de medir lo que ganan trabajadores técnicos que cumplen prácticamente la misma función pero que, según sean contratados o formen parte de la planta permanente, perciben salarios diferentes.

Con el paso de los días, las semanas y los meses, la paciencia de los trabajadores es cada vez menor: la mayoría apunta sus cañones contra la Subsecretaría de Pesca: "Mostraron muy poca voluntad para dar una solución", se quejan.

07/08/09
JORNADA

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