En la provincia de Buenos Aires se permite pescar desde la milla 3 con red de arrastre. Las consecuencias están a la vista. Se están descargando miles de toneladas de corvina rubia juvenil.
En la provincia de Buenos Aires se permite pescar desde la milla 3 con red de arrastre. Las consecuencias están a la vista. Se están descargando miles de toneladas de corvina rubia juvenil.
El Director de Desarrollo sustentable de la provincia de Buenos Aires afirmó ante REVISTA PUERTO, al ser consultado sobre el tema, que “permanentemente han hecho muestreos de talla, de desembarco, monitoreos” y que se valen de ello para realizar un diagnóstico del recurso. Pero la eficiencia de los controles no parece dar los resultados esperados –o sí– ya que en las últimas semanas en el Puerto de General Lavalle se han desembarcado una gran cantidad de corvinas juveniles y nadie en el muelle estaba haciendo los muestreos que el funcionario afirma hacer.
La pesquería siguió abierta, nadie fue infraccionado y todo transcurre como si no se estuviera llevando adelante una verdadera matanza de juveniles de una pesquería que desde hace años está comprometida.
Para Guglielmotti no representa un problema pescar en las primeras millas de la costa con red de arrastre y en consecuencia se permitió, mediante una resolución esperpéntica, utilizar este arte de pesca entre la milla 3 y 5. Para ello argumentó Guglielmotti que el pescado capturado en esa zona –Gral. Lavalle y San Clemente– “era de buen tamaño”.
Acerca del impacto negativo que este tipo de medidas podría tener sobre el recurso, Claudia Carozza, jefa del Proyecto Costeros del INIDEP, dijo en oportunidad de la entrevista con REVISTA PUERTO: “A nosotros nos parece obvio. Como dicen todos los informes, lo hemos comprobado y lo seguimos comprobando, las primeras millas, las áreas costeras, son fundamentales para la cría de juveniles y no sólo para la corvina sino para todas las especies costeras”.
La corvina rubia se alimenta principalmente de organismos de fondo –moluscos bivalvos y caracoles– y en menor medida de pequeños peces. Los juveniles se mantienen en aguas cercanas a la costa e incluso penetran en arroyos y lagunas que desembocan en el mar. Es por ello que el impacto de la red de arrastre en las primeras millas tiene un doble efecto negativo: primero sobre el alimento, ya que este sistema de pesca destruye los fondos; y en segundo término, esta actividad se realiza donde se encuentran las mayores concentración de juveniles.
La talla media de primera madurez sexual de la corvina rubia, es decir el tamaño a partir del cual se considera que la especie está sexualmente apta para reproducirse, es de 32 centímetros. En la visita que este medio hizo al Puerto de General Lavalle pudo comprobar –y el lector puede hacerlo simplemente observando las fotos de la nota “Bienvenidos a Lavalle, una feria de irregularidades…”– que la mayor parte de la captura está compuesta de juveniles. Lo mismo pudo observar el Director Provincial de Control de la Actividad Pesquera, Jorge De Negris, presente en el lugar al momento de nuestra visita. Es de toda evidencia que nadie pondrá coto a esta situación: los pescadores exhibían ante el funcionario el catálogo de la depredación, sabedores de que nada podría pasarles.
Esta es una de las especies costeras de mayor importancia comercial, siendo la Bahía de Samborombón y los sectores adyacentes el escenario de su zafra invernal, en la que participan embarcaciones locales y de origen marplatense. Ambos grupos utilizan los puertos de Gral. Lavalle, San Clemente del Tuyú, Río Salado y Ensenada para desembarcar la captura de la temporada.
El área mixohalina del Río de La Plata –donde varía el tenor salino– que incluye a la Bahía de Samborombón, alberga ejemplares adultos y juveniles de esta especie, representando la Bahía su principal área de cría. Los desembarques producidos en los puertos citados evidencian que en las capturas se registra la presencia de ejemplares juveniles.
En la zona costera interna con profundidades menores a 3 metros se encontraron principalmente individuos con tallas entre 13 y 33 centímetros de largo total, con una media de 20 centímetros. Los resultados indican que, estos juveniles de edades 0 y 2+ dominan a principios del invierno mientras que los adultos de edades 4+ dominan durante la primavera.
A pesar de todo, el problema podría tener una solución. En primer lugar retrasar el inicio de la zafra, algo que los funcionarios no están dispuestos a hacer ya que, dicen, las presiones de los pescadores impiden tomar medidas de este tipo. Aún existe otra posibilidad: preservar las áreas de cría, no permitiendo pescar dentro de las primeras 5 millas, ya que según estudios científicos en profundidades mayores a 3 metros la presencia de juveniles se reduce notablemente.
Es evidente que hay presiones que los funcionarios no pueden soportar, las que piden pescar más y donde sea sin importar que ello traiga aparejada la depredación de un recurso natural. Las presiones que sí pueden soportar sin inconveniente son aquellas de los que piden preservar las zonas costeras para la pesca artesanal, para cuidar el recurso, en lugar de hacer caso omiso a lo que los informes científicos muestran como la mejor manera de administrar los recursos de forma sustentable.
La simple lectura de los informes técnicos científicos daría más de una herramienta para lograr el desarrollo sustentable de esta pesquería. Pero como ya ha declarado Guglielmotti, no lee los informes del INIDEP; no le interesan.
Por Karina Fernández – Fotos de Guillermo Nahum
24/06/09
REVISTA PUERTO

