La pesca comercial se acerca a la “Tormenta Perfecta”

La pesca comercial se acerca a la “Tormenta Perfecta”

(FNM) Al igual que en la película de Hollywood, se busca un golpe de suerte que cambie milagrosamente el futuro, mientras se navega hacia una tormenta letal.

(FNM) Al igual que en la película de Hollywood, se busca un golpe de suerte que cambie milagrosamente el futuro, mientras se navega hacia una tormenta letal.

Para los amantes del cine y de las aventuras marítimas “La tormenta perfecta” fue una película que nos dejó, sin duda, una profunda impresión. La trama se desarrolla alrededor del barco de pesca “Andrea Gail”, que es capitaneado por el skipper Billy Tyne (representado por el actor George Clooney), veterano pescador que ha tenido poca fortuna tras una serie de capturas decepcionantes. Tyne busca un golpe de suerte que haga cambiar esta mala racha y se aventura a un lugar más allá de las zonas frecuentadas. Lo que ignora es que se avecina la “gran tormenta”… la tormenta más aterradora, más fuerte, violenta y destructiva de la historia moderna.

Quienes han visitado Gloucester, donde se desarrolla el citado film,  pudieron comprobar que, más allá de las lógicas exageraciones, la historia fue esencialmente cierta. Se ha visto también un documental de un velero ubicado  en el ojo de un huracán, donde la calma total  hace perder de vista que a pocos cables se cierne la tormenta que caerá, inexorable, sobre el barco.

La imagen de la pesca hoy, nos genera similares sensaciones. Pareciera que estamos en el ojo del huracán por la sensación de calma, pero aun estamos fuera y la tormenta está a la vista. Si no tomamos el rumbo acertado para salir del peligro, nos espera el naufragio.

En ese barco están todos: empresarios, gremios, proveedores, autoridades, etc. Todos los actores de la pesca, inclusive el Estado que es el principal recaudador de las exportaciones pesqueras.

Al igual que en la película en la cual el servicio costero advertía  al Capitán Tyne de su rumbo equivocado, desde éstas y otras páginas venimos hace más de un año “pasando el aviso de temporal” a las autoridades nacionales y provinciales.

Pese a esto, parecía que nadie escuchaba el negativo augurio. A nivel nacional se demoraba en tomar medidas que eran urgentes y las Provincias parecían no advertir que el aviso de temporal era cierto y era también para ellas.

Así como en los desastres meteorológicos, la  suma de parámetros negativos provoca la tormenta, en la pesca  la conjunción de la debilidad del sector unido a la crisis interna de la producción y el mercado internacional que se derrumbó aún antes de la crisis financiera, nos han llevado a una situación inédita y sumamente crítica.

Las tres principales especies comerciales del mar argentino que son la merluza, el langostino y el calamar, están pasando por graves problemas.

En el caso del calamar y el langostino, las dificultades obedecen claramente a la incesante suba de los costos de producción y fragilidad de los mercados.

La situación de la merluza, que ya estaba sufriendo un problema biológico por sobrepesca, se ve afectada adicionalmente hoy, por la declinante demanda del mercado internacional, y la consiguiente baja de sus precios. Sobre llovido mojado.

Ahora, además de la rápida toma de medidas de preservación del recurso será necesario el rescate de las empresas que estén en condiciones de ser rescatadas. Lamentablemente alguna de ellas han sobrepasado la línea de no retorno.

El Calamar Illex
La primera señal vendrá en la apertura de la pesca de calamar Illex a fines de enero. Es muy probable que de la flota argentina de más de 80 barcos poteros, la mayoría permanezcan amarrados a muelle, porque la evaluación de la ecuación económica será negativa al momento de salir a pescar.

El caladero del Atlántico Sudoccidental se ha convertido en el más importante en la captura del Illex. Y la numerosa flota que opera más allá de la milla 200, contigua a nuestra Zona Económica Exclusiva, se ha convertido en nuestro mayor competidor en los mercados internacionales, marcando el nivel bajo de los precios.

Estas flotas logran diferencias importantes en los costos de explotación, ya que a diferencia de la nuestra, no pagan derechos de exportación, ni están obligadas a descargar en puerto (transbordan en alta mar). Además, las tripulaciones de esos barcos, están sujetas a condiciones de trabajo muy inferiores a las pactadas en los acuerdos internacionales y sus retribuciones son varias veces inferiores a los sueldos de nuestros tripulantes.  La baja en los precios del combustible hará probablemente todavía más atractivo este caladero para la flota asiática, que normalmente duplica en número a los barcos propios y que además encuentra puertos seguros en países amigos y vecinos que se benefician económicamente con la prestación de servicios, sin que se oiga queja alguna de nuestras autoridades.

El Langostino Patagónico
La segunda señal estará dada por el inicio de la campaña de langostino, en cuyo mercado ha irrumpido el langostino de cultivo, con la consecuente caída de los precios, en especial en aquellos tamaños en los cuales deben  competir.

Además se siente ya una fuerte retracción del consumo. En España, principal comprador de nuestro langostino, las ventas propias de la época Navidad han estado por debajo de lo esperado, por lo que quedarán grandes stocks remanentes.

Sin embargo en la Argentina los costos de producción y servicios siguen subiendo en forma ininterrumpida. Y muchos siguen pensando que es el “cuerno de la abundancia”.

El hecho de que el langostino se haya convertido en un recurso “de zafra”, ha motivado que durante los meses de parada se produzca una inactividad muy grande en los puertos que viven principalmente de este recurso. Esto puede llevar a la consiguiente convulsión social asociada, que los estados provinciales buscan controlar mediante salvatajes sociales. Estas ayudas, útiles para afrontar la coyuntura inmediata, podrían convertirse en sistemas inmanejables en el futuro.

La Merluza y los pescados blancos
La explotación y comercialización de la merluza y los demás pescados blancos, nos obligan finalmente, a un muy cuidadoso tratamiento.

El exceso de oferta producido por los stocks existentes en los principales puertos pesqueros argentinos, hace que los clientes retraigan aún más las compras, preocupados por conocer el piso de los precios de los productos ofertados

Pero en el caso de la merluza esto seria únicamente la faz comercial.

La faz de sostenimiento de la pesquería es sumamente delicada y donde la autoridad de aplicación debe efectuar el mayor esfuerzo. Hemos repetido innumerables veces lo que consideramos deben ser las medidas a tomar pero a riesgo de ser reiterativos recordamos la necesidad urgente de mejorar los sistemas de control para averiguar realmente cuál es la captura de este recurso; se deben realizar permanentes campañas de evaluación por parte del INIDEP que nos indiquen qué zonas vedar y qué zonas abrir; las vedas deben ser móviles, se deben mejorar los sistemas selectivos de captura de arrastre de fondo para que los buques los usen realmente, y finalmente se debe transparentar el mercado interno que hoy por hoy es tierra ignota.

Este panorama sirve para comparar la situación de la pesca argentina con la “Tormenta perfecta”. Lo que debemos esperar de ahora en más es que un equipo formado por todos los sectores involucrados trabajando juntos, aportando ideas y soluciones nos alejen del peligro del temporal

Para eso,  de nada valdrá repetir discursos que venimos escuchando desde hace décadas, sino tomar medidas urgentes y consensuadas para salir airosos de la tormenta.

23/12/08
NUESTROMAR

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