Durante el 2007 se exportaron un 13 por ciento menos de pescados y mariscos que en el período inmediato anterior, es decir 2006, cuando se registraron 619.713 toneladas de producto enviado al mercado externo.
Durante el 2007 se exportaron un 13 por ciento menos de pescados y mariscos que en el período inmediato anterior, es decir 2006, cuando se registraron 619.713 toneladas de producto enviado al mercado externo.
Los valores exportados el año pasado también fueron en baja respecto de 2006, puesto que los datos de ese año registraban 1.216.771 dólares en concepto de exportación de frutos del Mar Argentino, según el informe oficial del SENASA.
El cupo de pesca permisible de merluza se redujo en un 20 por ciento, dato significativo si se toma en consideración que la merluza hubbsi es la primera subespecie comercial en materia de exportación, generando por tanto inconvenientes en el sector.
El bajo precio del calamar, las disputas en la captura del langostino y otras disputas como la irregularidad en que operan algunas empresas en el Puerto de Mar del Plata, las cargas impositivas y otros aspectos que podrían debatirse son solo señales de un problema más profundo.
La crisis pesquera podría definirse como el resultado de años de políticas inadecuadas, donde no siempre se privilegió la sustentabilidad del recurso, donde la selectividad no parecía ocupar un lugar en la modalidad de trabajo del sector pesquero y la falta de controles eficientes por parte del Estado en materia de exigencias, daba lugar a las especulaciones.
La situación de crisis está planteada y el ejercicio de memoria es sólo bienvenido a los efectos de recordar lo que se hizo incorrectamente y pensar en lo que debió ser y no fue, para evitar que colapse el recurso.
Los resultados
Entre las medidas que se cuentan de la década del `90, nadie olvida cuando se simplificó el otorgamiento de permisos de pesca en el país, o cuando se estimuló el proceso de concentración en las flotas pesqueras más grandes.
Esas y otras medidas que beneficiaron a la Industria, hoy tiene su correlato en la situación de crisis que atraviesa el sector, donde como se presenta el panorama serán una vez más los trabajadores quienes reciban el mayor impacto.
El resultado de las medidas tomadas en el pasado en materia pesquera quedó reflejado en las capturas, que dieron rindes importantes a la industria pero dejaron el recurso al borde del colapso.
Tal es así que en 1991 se contabilizaron 500.000 toneladas de captura y menos de seis años la pesca ascendió a 1.300.000 toneladas. En 1997, la SAGPyA, determinó la captura máxima permisible en 395 mil toneladas, y se registró la pesca de 584 mil toneladas.
Las cosas no parecen haber cambiado en gran medida pasados los años `90, y ahora llegó el momento de proteger el recurso al máximo a fin de evitar el colapso de la merluza y alcanzar la tan ansiada sustentabilidad del recurso.
21/02/08
DIARIO DE MADRYN
