Marineros, Capitanes, Fileteros, Capataces y Guincheros. Un cruce de miradas sobre la realidad del sector pesquero, portuario, marítimo y naval en cuanto a los niveles de ocupación, remuneraciones, trabajo en negro y necesidades pendientes de los trabajadores.
Marineros, Capitanes, Fileteros, Capataces y Guincheros. Un cruce de miradas sobre la realidad del sector pesquero, portuario, marítimo y naval en cuanto a los niveles de ocupación, remuneraciones, trabajo en negro y necesidades pendientes de los trabajadores.
En recuerdo de los mártires de Chicago se celebra cada 1º de Mayo el Día Internacional del Trabajador. Pesca & Puertos acompaña esta celebración conversando con un grupo de dirigentes sindicales del sector pesquero, portuario, marítimo y naval, a quienes les solicitamos algunas reflexiones sobre la realidad que atraviesa cada una de esas actividades en la actualidad.
Las palabras de Juan Domingo Novero del Sindicato de Marítimo de Pescadores (SIMAPE), Jorge Frías de la Asociación de Capitanes y Patrones de Pesca, Luis Núñez del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Chubut (STIA), José Giancaspro del Sindicato de Capataces Estibadores Portuarios (SCEP) y Roberto Coria del Sindicato Guincheros y Maquinistas Grúas Móviles, nos ilustraron sobre las distintas problemáticas que los ocupan.
Ocupación y salarios
Juan Domingo Novero explica que “la situación es compleja porque nuestra actividad acá en Mar del Plata está estrechamente vinculada con la disponibilidad de merluza para pescar. La reducción de cupos de hubbsi genera menor actividad porque se pesca menos y los compañeros ganan menos. Por suerte apareció un poco de merluza de cola los primeros meses del año que permitieron mantener ciertos niveles de actividad, o que sea mejor a lo que esperábamos. El nivel de ocupación no varía mucho porque la flota se mantiene en la misma cantidad de buques, aunque la falta de productividad hace que muchos compañeros no se tomen descanso, y los habituales relevos si pierdan algunas mareas”.
“En cuanto a la actualización salarial –agrega– hemos logrado un incremento del 20 % en los básicos y la producción, a principios de año, que nos permite mantener en cierta forma el poder adquisitivo de los salarios”.
Por el lado de los capitanes, Jorge Frías aclara que para ellos “la situación es compleja en ambos sentidos. Con respecto a la salida laboral por la situación del caladero que demoró el inicio de la actividad del calamar y en el caso del langostino ante un año crítico la demanda es más compleja. Años anteriores había una actividad casi plena y los trabajadores podían determinar la ocupación”.
“Ahora hay mucha oferta de trabajo entonces las plazas se ocupan muy rápidamente. Y en esto influyen muchos factores. Por un lado hay gran cantidad de oficiales que ya podrían jubilarse pero no lo hacen ya que esa salida les implica una fuerte caída en su nivel de vida –explica Frias– pero peor aún es que de la Escuela salen demasiados capitanes nuevos que no encuentran plaza donde embarcarse. Estos elementos hacen que si bien haya buen nivel de ocupación se da con mucho relevo pasando de un barco a otro”.
“A nivel salarial la situación está estancada, en la actividad exportadora por la relación dólar y los planteos que han hecho las empresas, lo que no permitió que nosotros pudiéramos ajustar los salarios que por otra parte son necesarios porque no hay que perder de vista que la relación dólar fue superada por la inflación real del país”, reflexiona el capitán.
En los puertos parece estar mejor. “En este momento estamos bien, el nivel de desocupación puede rondar el 5%, hemos firmado convenios con la Cámara de Puertos Privados, y con la Cámara de Terminales Portuarias del Puerto de Buenos Aires y la de los Depósitos Fiscales y estamos insertando bastante gente, inclusive estamos haciendo muchos capataces nuevos porque la demanda nos dejó prácticamente sin capataces. Puede ser que en todo el país haya 10 capataces que aún no se hayan reinsertado como efectivos, aunque igual trabajan” indica José Giancaspro.
“En el sector de los guincheros tenemos una gran demanda, ya que es un oficio que en la década del ’90 quedó muy golpeado. Tenemos una ocupación arriba del 90%, salvo algunos compañeros de los autoelevadores que con la movilidad de las cargas a veces baja el volumen y enfrentan esa eventualidad. Pero el Sindicato de Guincheros comprende desde el que maneja el “torito” dentro del puerto hasta el que maneja las grúas pórtico, con todos los autoelevadores, con las containeras”, señala Roberto Coria.
A nivel salarial el sector todavía está atrasado, más aún en el guinchero que trabaja fuera del puerto porque son tarifas distintas, pero también el portuario propiamente dicho que tiene mejores salarios pero igual hay un atraso –agrega el guinchero– pero estamos recuperando, porque en la tarea logística estamos muy vinculados con los compañeros camioneros, entonces vamos en forma pareja con ellos”.
Por su parte Luis Núñez indica que “acá en Chubut el petróleo, la pesca, y la construcción absorbieron una gran cantidad de mano de obra, y respecto de los salarios que tenían hace tres años tuvieron una notable mejora, lo que luego se vio traducido en cada una de las ciudades con el nivel de consumo que existe”. “Después comenzó un proceso inflacionario, lento primero, y ahora se disparó más fuerte, con lo cual se volvieron a licuar las mejoras en los salarios –se lamenta– y se transforma en un círculo vicioso, mientras reclamamos y logramos un aumento, a los pocos meses se lo comió la inflación”.
El lado negro
Sobre la irregularidad laboral la situación también es diferente según el sector que se analiza. Para los capitanes “con relación al trabajo en negro, se puede decir que en la mitad de la actividad, que es la que se realiza en el sur, está en un 90% blanqueado. En la provincia de Buenos Aires el porcentaje es del 50%, es abismal, la mitad se paga en negro. Y esto afecta a los trabajadores y a las organizaciones, en función de los aportes jubilatorios, obra social y demás”, relata Frias.
En cambio Novero señala que “siempre hay cosas por mejorar en las condiciones laborales, y más en una actividad extrema como lo es la pesca, pero debo aclarar que nuestros afiliados cuentan con todas las garantías a bordo. Dada las mismas características del trabajo es muy poco frecuente que haya trabajo en negro. El sueldo del marinero de nuestro gremio se percibe en su totalidad en blanco y todos los aumentos que se han acordado con las cámaras empresarias, casi del 200% desde la salida de la convertibilidad, se ha volcado al sueldo básico de los compañeros, lo que les permite tener una excelente cobertura social y gozar de las instalaciones que ofrecemos en nuestro centro recreativo”.
“Si bien en el sector no hemos detectado trabajo irregular o pagos en negro, seguro algo debe haber –aclara Giancaspro de Capataces– yo además soy Secretario del Interior de la FEMPINRA, por eso estamos recorriendo todos los puertos y estamos mejor pero falta, hay que caminar”.
“En este tema tenemos un gran respaldo del Ministerio de Trabajo de la Nación a través de los inspectores y del Departamento de Inspecciones, es una tarea loable la que desarrollan –destaca Coria de Guincheros– en el puerto de Buenos Aires el trabajo en negro lo tenemos prácticamente controlado. Sólo algo en algunas empresas tercerizadas que aparecen y desaparecen con los picos de trabajo. En provincia de Buenos Aires cuesta mucho más, es mucho más difícil de controlar”.
Desde la CGT hemos hecho un trabajo silencioso, hay cientos de juicios que se han promovido y se están ganando todos, hay que combatir todo tipo de precariedad y trabajo no registrado, eso es innegociable. Hay muchos frentes en los que estamos alertas desde los diferentes sectores. Chubut en la pesca ha logrado tener todo el personal registrado, ese a lo largo de los años ha sido un logro muy importante”, explica Núñez en su doble rol de Secretario General de STIA Chubut y de la CGT Valle del Chubut.
Lo que falta
Siempre quedan reivindicaciones de los trabajadores que se postergan por diversos motivos. “Además del ajuste de salario, hay 3 necesidades fundamentales, la elevación de la remuneración jubilatoria, definir los convenios de trabajo y la limitación de las titulaciones en la Escuela de Pesca, porque la conjugación de estos factores generan una fractura en la rueda laboral” explica al respecto Jorge Frias, para concluir que “las convenciones colectivas van a permitir tener un reordenamiento serio de la actividad, con ajustes parciales y no tan amplio”.
“Más que reivindicaciones, tenemos un par de problemas que no hemos podido resolver y en los que estamos trabajando con mucho esfuerzo –aclara el titular del SIMAPE– uno es la posibilidad de recuperar el 82% móvil para nuestros jubilados. Esto provocaría que muchos compañeros que están en edad de jubilarse, puedan hacerlo con una jubilación atractiva. Ahora no tienen otra alternativa que seguir en el agua, en desmedro de otros compañeros que sólo hacen relevos”. Sobre el otro agrega que “sigue vigente el conflicto con los barcos del INIDEP, desde hace más de 2 meses, a la espera de una respuesta favorable”.
“Lo que está pendiente para el sector pesquero y lo venimos peleando desde hace tiempo, y sería para nosotros coronar un trabajo de 12 años de gestión, sería incluir un régimen especial de jubilación para los trabajadores de las plantas procesadoras en tierra –explica Núñez– planteamos que los trabajadores se puedan jubilar a partir de los 52 años de edad y con 25 años de aporte y esto puede salir por decreto presidencial o una ley del Congreso”.
“Acá se habla siempre, solamente de salarios, nunca se habla de las reivindicaciones gremiales, que dan las pautas de dónde corresponde los capataces o qué cantidad de capataces corresponden en cada actividad –agrega Giancaspro– los empresarios son muy remisos a discutirlo, no lo quieren discutir”. Pero “estamos negociando para recomponer todos los convenios, donde intentaremos insertar dónde corresponden nuestros afiliados y en qué cantidad”.
“Lo que nosotros siempre pretendemos es una mejor distribución de los ingresos, ya que estamos en sectores que hoy en día, entre las obras civiles, las obras públicas y el crecimiento del país tendría que haber mejores ingresos –reconoce Coria de Guincheros– el tema de los niveles de seguridad y de las condiciones de trabajo también es una asignatura pendiente, a pesar que se ha mejorado bastante y se ha invertido bastante, nosotros tenemos una siniestralidad que con relación a otros tiempos es baja pero sigue habiendo un cierto margen”.
Capacitar
Uno de los frentes que las organizaciones sindicales abordan de cara a sus afiliados es la capacitación. “En virtud de la demanda estamos haciendo cursos de capacitación y formación y tenemos un gran objetivo del armado de cursos de instrucción para capacitar a la mano de obra, no sólo en el puerto de Buenos Aires sino en todos los sectores –comenta Roberto Coria– el tema de la siniestralidad también nos impulsa a brindar desde el Sindicato mucha capacitación e incluso mensajes en los lugares de trabajo porque la seguridad y el exceso de confianza hace que se cometan algunos errores”.
Fundamentalmente desde el interior llega demanda para los Capataces. “También tenemos muchos postulantes e incluso vamos a recapacitar a muchos capataces porque en muchos lados ha cambiado la tecnología”, aclara Giancaspro para explicar que “la instrucción es tanto teórica, en una escuela, como práctica, que se hace en los muelles como corresponde. Allí se insiste mucho sobre la seguridad e higiene del trabajador, cómo se previenen los riesgos, cómo se lingan bultos pesados, qué se hace para cargar y descargar los contenedores, cómo se ponen en la plazoleta, cómo se estiban en los buques e inclusive se los capacita en el manejo de los trabajadores”.
“A los trabajadores ocupados hay que perfeccionarlos y darles más conocimientos y por otro lado también a desocupados para ir insertándolos dentro de la actividad –reseña Nuñez– el objetivo de la capacitación debe ser que se reinserte laboralmente o mejore su condición laboral”.
Novero por su parte reconoce que “estamos tratando de que haya menos marineros con libreta de embarque en Mar del Plata. Además de la Escuela de Pesca hay un par de institutos privados que brindan cursos de marinería y a los pocos meses obtienen la libreta. Esto genera que todos los años haya decenas de nuevos aspirantes a subirse a los buques pesqueros; lamentablemente llenan de falsas expectativas a muchos jóvenes que no tendrán una rápida salida laboral por la situación que planteaba antes”.
Si bien realizaron algunos cursos de capacitación, Jorge Frías admite que “hoy hay una demora al respecto ya que la problemática de la obra social nos está desbordando, generando descontentos. Estamos hace un año y medio con la promesa del gobierno de ajustar los topes a $ 6.750, que sería lo razonable, pero mientras tanto la demanda de la obra social no permite generar espacios de capacitación”, concluye.
05/05/08
PESCA & PUERTOS
