A los efectos formales la pesquería del calamar en aguas nacionales cerrará en quince días, aunque en la práctica, la temporada ya está terminada y los resultados obtenidos son los peores desde que se tienen registros.
A los efectos formales la pesquería del calamar en aguas nacionales cerrará en quince días, aunque en la práctica, la temporada ya está terminada y los resultados obtenidos son los peores desde que se tienen registros.
La flota potera argentina cierra la zafra 2009 como la página más dura de su historial. A la crisis propia que afecta al sector pesquero, sumada la crisis internacional, se agregó este año una crisis biológica del Illex argentinus, a la que los científicos tendrán que estudiar para encontrar los motivos de este comportamiento inusual.
Se produjo una disminución significativa de la biomasa y de la abundancia del calamar respecto a los años anteriores, arrastrando las estadísticas a la peor de la historia de esta pesquería.
Según revelan los datos oficiales de la SAGPyA, al 4 de agosto, la flota potera nacional llevaba descargadas escasas 47.504 toneladas de calamar en los puertos argentinos, cuando en los tres años anteriores nunca bajó de las doscientas mil toneladas. Lo cual permite graficar la magnitud del fracaso de la campaña.
La mayor parte de la flota optó por no salir a pescar teniendo en cuenta que era imposible sostener la ecuación de rentabilidad, y por estas horas apenas una decena de barcos se encontraban en zona de pesca, y el resto ya está amarrado a puerto hasta el próximo año.
Los que permanecen pescando pertenecen a empresas que viendo el incremento del precio internacional debido a la falta de calamar, se arriesgaron a mover los buques con la esperanza tan sólo de achicar las millonarias pérdidas.
Vale señalar que la pesca en aguas adyacentes a la Zona Económica Exclusiva Argentina también fue pésima y la flota extranjera que opera al límite de las aguas nacionales se vio reducida significativamente respecto de años anteriores.
El presidente de la Cámara de Armadores de Poteros de Argentina, Fernando Georgiadis, confesó que “esta temporada está terminada y es la peor de la que tengamos memoria. Algunas empresas sacaron sus barcos con el repunte que hubo en los precios, pero obligadas porque sus finanzas están en rojo”.
El ejecutivo de CAPA sostuvo que “las cifras de las descargas muestran que se ha pescado muy poco, es la peor temporada desde 1993”. Este año ha sido tan irregular que en el Stock Sud no apareció calamar, y en el Stock Norte se ha encontrado una escasa abundancia con un tamaño impensado para la época.
“El tamaño chico contribuyó a la confusión”, admitió Georgiadis, al tiempo de indicar que “todos sabemos que es un recurso muy susceptible a los cambios oceanográficos” y por consiguiente hoy es imposible hacer posibles previsiones para el año venidero.
Eliminar las retenciones
Asimismo, el representante de la cámara empresaria insistió en la necesidad de que el Estado Nacional elimine las retenciones al sector potero, más aún a la luz de esta pésima temporada. Georgiadis se reunió días atrás con la senadora Silvia Giusti, presidente de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Cámara Alta del Congreso, a quien planteó “que es imprescindible eliminar los derechos de exportación al calamar, o en su defecto bajarlos o suspenderlos”.
“Consideramos que es importante incorporar este tema en la agenda parlamentaria”, dijo el titular de CAPA, teniendo en cuenta que hasta ahora sólo se debate la problemática del campo, y el sector pesquero sigue al margen de la discusión en los ámbitos políticos.
Cifras año a año
El calamar (Illex argentinus), es una especie de ciclo de vida anual, de entre doce y catorce meses que concluye luego del desove. Los factores medioambientales tienen una alta y determinante incidencia en la respuesta reproductiva de la especie. Su distribución está asociada a la influencia de las aguas templadas frías de origen subantártico, y se distribuye entre los 23°S hasta los 54°S.
Sobre la base de las épocas y áreas de pesca, la estructura poblacional y los rendimientos comerciales, se han definido dos unidades de manejo: norte y sur (44°S). Este año la respuesta fue negativa en todo el caladero.
Las cifras muestran que esta ha sido la más difícil temporada en cuanto a capturas. En 1993 se descargaron 185.490 toneladas de calamar, en 1994 se desembarcaron 189.227, a 1995 correspondieron 188.442, en 1996 fueron 245.754, mientras que en 1997 se pescaron 335.765 toneladas. Al año siguiente, en 1998, se bajaron 256.847 toneladas, en 1999 290.835, en 2000 fueron 248.679, en 2001 208.395 (hasta ese año operaba además de la flota nacional la flota de poteros charteados). En el año 2002 se desembarcaron 153.935 toneladas, mientras que en 2003 fueron 127.057; en el 2004 se bajaron 65.773, en 2005 las descargas de calamar llegaron a 123.785 toneladas, al año siguiente en 2006 fue de 260.944, en 2007 las descargas treparon a 204.008, y el año pasado la flota potera descargó 229.617 toneladas.
En este 2009, a dos semanas de terminar la temporada se llevan descargadas 47.504 toneladas de calamar por los barcos poteros.
Por Nelson Saldivia – Fotos de Diego Izquierdo
12/08/09
REVISTA PUERTO
