La fábrica de harina de pescado, una problemática sin fin en Caleta Olivia

En días de intenso calor, y sobre todo cuando el viento sopla del este, los olores que emanan de este complejo fabril se tornan más que insoportables en numerosos barrios y también en la zona céntrica. Y a pesar de cientos de quejas y no pocas denuncias de los vecinos, la fábrica representa la única respuesta a un problema aún mayor.

En días de intenso calor, y sobre todo cuando el viento sopla del este, los olores que emanan de este complejo fabril se tornan más que insoportables en numerosos barrios y también en la zona céntrica. Y a pesar de cientos de quejas y no pocas denuncias de los vecinos, la fábrica representa la única respuesta a un problema aún mayor.

¿Por qué la planta sigue en pie y la discusión sobre su clausura no implica mayor análisis para la comuna? ¿Por qué su traslado al Parque Industrial Pesado aún no se concreta?

Para la obtención de los permisos de pesca, es condición que las empresas pesqueras cuenten con plantas procesadoras en tierra.

También, es sabido que del producto marino multipropósito se utiliza sólo el 30%, en tanto que el 70% restante (cola, cabeza, piel y vísceras) constituye el desperdicio que -afortunadamente- luego la planta que fabrica harina de pescado vuelve utilizable en un cien por ciento.

Así, en esta zona, empresas como Conarpesa o Barillari llevan allí los desechos para su posterior transformación en harina.

EL MAL MENOR

Anteriormente, estos desechos se colocaban en cavas, bajo el suelo arcilloso e impermeable del basural. Esa práctica duró 20 años y trajo la proliferación de vectores, como gaviotas cocineras, moscas y mal olor, lo que hizo tomar conciencia del impacto ambiental que traía aparejada la consecuencia de no haber contado antes con una planta de este tipo.

A modo de ejemplo, vale señalar que el mes pasado el área ambiental de la comuna caletense realizó un cateo en uno de los primeros lugares en los que se comenzó a enterrar los desechos de los buques que trabajaron en el puerto luego de su inauguración.

Allí, no sólo encontraron pescados con mas de 17 años en el lugar, sino que se dieron con la sorpresa de que los mismos estaban sin degradar, lo que podría traducirse en que la solución para deshacerse de los sobrantes de los buques pesqueros y evitar el mal olor, fue precaria e inutilizó el suelo por cerca de 20 años. El mismo aún hoy emana gas metano a sólo un metro de profundidad.

La fábrica de harina de pescado Promarco, ubicada al sur de Caleta Olivia entre la ruta nacional Nº 3 y la ruta provincial Nº 12, sigue siendo una solución para el problema de la disposición de cientos de toneladas diarias de desecho de pescado, pero hay quienes consideran que en realidad se trata de un mal menor y que no beneficia en nada a la comunidad.

SOBRE LAS DENUNCIAS

Registros a los que tuvo acceso Diario Patagónico indican que desde el año 2004 a la fecha fueron radicadas más de 135 denuncias por olores nauseabundos que despide la mencionada planta que actualmente recibe materia prima de Puerto Deseado, Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia.

Otro ejemplo de la afectación de los malos olores lo dan los trabajadores de la empresa constructora Gotti, que se encuentra debajo de la planta, quienes en diálogo con periodistas de este medio, y por datos corroborados posteriormente, comentaron que en reiteradas oportunidades presentaron denuncias con certificado médico que indican náuseas y trastornos que ocasionan molestias graves.

El tratamiento de harina que a su vez se utiliza en la fabricación de alimento balanceado, fertilizante para plantas y otros usos, resulta una actividad de alto impacto para Caleta, principalmente por factores como que la planta está mal ubicada porque quedó dentro de la ciudad y los olores y gases que despide son motivo de quejas para los barrios lindantes, como 17 de Febrero, Vista Hermosa, Costa del Sol y 3 de Febrero norte.

Sus instalaciones se perfilan como inadecuadas y esto da la razón a una gran porción de las actas de infracción de las que hasta el momento fue objeto. Este último factor pone de manifiesto que la estructura para llevar adelante tamaño procesamiento se ve superado en la capacidad actual.

De esta manera, en casos extremos como roturas o problemas con el personal de la harinera, la comuna autoriza nuevamente el vuelco de restos de pescado al basural en cavas.

Sin ir más lejos, hace una semana 10 camionadas de desechos de la empresa Barrillari fueron enterrados en el basural por inconvenientes en la planta para recibir materia prima.

Las restricciones, otras veces, son involuntarias, como en febrero de 2006, cuando la planta debió «abstenerse» de recibir materia prima de otras localidades por las «reiteradas y constantes violaciones a la ordenanza 1.151/91». La misma se refiere a políticas reguladoras de la contaminación atmosférica.

RESTRICCION DE MATERIA PRIMA

Lo cierto es que la harinera hoy sólo tiene permitido el ingreso de un camión de Deseado y otro de Comodoro porque no da abasto en las instalaciones que tiene para la gran cantidad de producción que pretenden hacer diariamente.

Fuentes allegadas a la comuna reconocieron extraoficialmente que la planta siempre está al borde de ser clausurada, pero que por cuestiones como las citadas anteriormente esto nunca será un hecho ya que representa la única solución que para toneladas de desperdicios de cientos de buques al mes.

Por otra parte, Promarco recibe un acta de infracción al mes y la última inspección que se realizó en el lugar fue durante los primeros días del mes en curso.

EL TRASLADO QUE NO LLEGA

La empresa tampoco podría estar en un área industrial común, por lo que deberá permanecer en el Parque Industrial Pesado luego de que hace unos meses concertara la compra de 4 hectáreas al sur de Caleta Olivia, a metros de la planta en la que hoy desechan los efluentes, y que fue construida por Servicios Públicos pasando la denominada «laguna de petróleo».

Al respecto, este diario pudo conocer que en conversaciones con la comuna la empresa habría asegurado que estaba lista para el traslado de la planta si el municipio se comprometía a dotar al sector con los servicios de infraestructura básicos.

La instalación le demandaría a la comuna cerca de 8 millones de pesos, por lo que esta habría decidido por nota enviada en junio del año pasado, solicitar dicha instalación a las empresas operadoras en la zona, Vintage y Oxi.

18/01/07
EL PATAGONICO ON LINE

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