Sólo con conflictos la pesca cobra interés de los gobiernos. No hay medidas de fondo, apenas anuncios y amagues. En el camino se perdieron miles de empleos.
Sólo con conflictos la pesca cobra interés de los gobiernos. No hay medidas de fondo, apenas anuncios y amagues. En el camino se perdieron miles de empleos.
Promedia el 2010 y han transcurrido tres años desde que se alertó sobre la necesidad de que se adoptaran medidas para evitar los coletazos de la crisis pesquera que se torna cada vez más evidente en el país. El deterioro del sector es notable y apenas basta observar los miles de puestos de empleo que se han perdido por el cierre y achique de las plantas pesqueras, especialmente las radicadas en la Patagonia.
Los gremios, como es lógico, demandan reivindicaciones salariales como el resto de las actividades económicas, mientras las empresas siguen atomizadas y a pesar de enfrentar apremios similares se mantienen divididas sin poder formar un bloque que las haga fuertes ante los planteos que por separado llevan al gobierno de la Nación.
En ese marco siguen sin aparecer políticas que apuntalen al sector y pongan freno a la pérdida sistemática de puestos de trabajo en la pesca. Concretamente en Chubut, en menos de tres años, cerraron seis plantas de procesamiento de pescado, al tiempo que el resto, sin excepción, redujeron el número de empleados.
Mientras se suscitaron conflictos laborales y ello se tradujo en plantas tomadas, quema de cubiertas y algún corte de ruta, la crisis pesquera pareció formar parte de la agenda política, ya que hubo promesas de gestiones para reducir las retenciones, de líneas de financiamientos, de mesas de trabajo, pero apenas se diluyó el humo de las gomas el tema pesquero quedó relegado.
En Chubut se prometió un fideicomiso para que las pesqueras financien las exportaciones y para ello se iba a instrumentar un mecanismo de garantía de la mercadería en cámara y los préstamos se canalizarían por medio del banco provincial de participación estatal, aunque ese anunció nunca se tradujo en realidad.
El estímulo a las exportaciones por puertos chubutenses con la devolución del 2 por ciento sobre el valor FOB fue otro cuento. La suspensión del pago de los permisos de pesca sólo se redujo a la prorroga de meses, nada significativo para las finanzas de las compañías.
El actual Subsecretario de Pesca de la Nación cuando inició su gestión, hace dos años, se mostraba proclive a alentar la reinstauración de los reembolsos por puertos patagónicos, aunque más recientemente se pronunció en contra de la vuelta del beneficio para los exportadores del sur del país. Sí dijo estar de acuerdo con la eliminación de los ‘derechos de exportación’ que son retenciones a la actividad del orden del 10 por ciento, pero a pesar de la opinión del funcionario eso no se convierte en una medida efectiva, sino que apenas son declaraciones públicas.
Las medidas no aparecen, los costos no tienen freno y la situación se agrava, pero mientras no haya gomas ardiendo la pesca no será prioridad para quienes ocupan esos circunstanciales, pero claves puestos de toma de decisiones.
Las pesqueras dedicadas al calamar se debaten por subsistir, dos años de capturas mínimas y toda la flota amarrada a puerto lleva como destino la cesación de pagos para muchas, lo que deriva en convocatorias y quizás la quiebra.
En la Patagonia la pesquería de la merluza y su procesamiento en tierra continúa siendo un 30 por ciento más costosa que en Mar del Plata, y en el caso de Chubut vale señalar que la mayoría de las plantas están ligadas a la obtención de las licencias provinciales de pesca de langostino.
Así las cosas, la realidad política en la provincia sigue cruzada por las aspiraciones presidenciales de un gobernador y por la sucesión de éste. Los sindicatos jugarán un papel protagónico en lo inmediato ya que cobran fuerza las reivindicaciones salariales que consideran, a esta altura, impostergables. Y, las empresas pesqueras no logran formar un frente común para sostener sus posiciones.
Al no haber políticas activas que den previsibilidad al sector, lo único previsible son los conflictos. Esta película ya la vimos y hay demasiados indicios que hacen prever que volverá a estar en cartel.
Por Nelson Saldivia
23/06/10
REVISTA PUERTO

