La OTAN empieza a plantearse cómo enfrentar las nuevas y no tradicionales hipótesis de conflicto.
La OTAN empieza a plantearse cómo enfrentar las nuevas y no tradicionales hipótesis de conflicto.
BUCAREST.- Las nuevas preocupaciones de la OTAN van más allá de los talibanes o de Al-Qaeda: entre ellas, figuran los hackers, las amenazas globales a la provisión de energía y los que pretenden sacar ventaja del cambio climático.
Los líderes del mundo reunidos esta semana en la cumbre de la OTAN están deliberando qué papel puede tener la alianza para neutralizar a los "ciberterroristas", a los "hacktivistas" (activistas por Internet) y otras amenazas emergentes que los expertos reconocen no son las tradicionales, pero aún así son potencialmente letales.
La OTAN debe equiparse y armarse para una "guerra cibernética": ataques sistemáticos en la Web que podrían interrumpir el comercio en todo el mundo mediante el uso de virus informáticos para desactivar servicios en línea para usuarios, como las actividades bancarias por Internet, dijo Johnny Ryan, investigador del Instituto de Asuntos Europeos e Internacionales.
"La iGuerra proliferará rápidamente y puede ser librada por cualquiera que tenga una conexión a Internet", advirtió Ryan, en un análisis elaborado para la alianza atlántica.
"En el corto plazo, la guerra cibernética supondrá una amenaza creciente para los países miembros de la OTAN, que deben encarar el problema como si fuera una amenaza inmediata y empeñarse en desarrollar una cooperación defensiva práctica", agregó.
El año pasado, Estonia, que forma parte de la OTAN, sufrió una serie de ataques cibernéticos paralizantes y económicamente devastadores, cuya autoría atribuyó a Rusia. Moscú negó su participación. "Los ataques plantean interrogantes sobre la capacidad de la OTAN para proteger a sus miembros más recientes", señaló Stanley Kober, analista del Instituto Cato, de Washington.
Preservar la seguridad de infraestructuras energéticas vulnerables podría ser una preocupación incluso más urgente, advirtieron anteayer los funcionarios de la OTAN durante la cumbre. El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, ha estado promoviendo un nuevo "concepto estratégico" que definiría la función de la alianza para afrontar la amenaza.
"Muchos de esos desafíos no provocarán una reacción militar clásica. Para afrontarlos será necesario que los aliados se apoyen entre sí, política, económica, y, tal vez, militarmente", dijo De Hoop Scheffer el mes pasado, en una conferencia sobre seguridad realizada en Bruselas. Su vocero, James Appathurai, dijo anteayer que los 26 países miembros de la OTAN esperaban esta semana sentar las bases de un nuevo proyecto para resolver los nuevos desafíos de seguridad.
La energía también se ha vuelto una preocupación para la alianza atlántica, a medida que Rusia afianza el control sobre sus más importantes yacimientos de gas natural. Gazprom, el monopolio energético estatal, controla gasoductos clave, que suministran esa fuente de energía a Europa occidental.
Estados Unidos está impulsando a la OTAN a que asuma una mayor participación en la cuestión de la seguridad energética, algo que Washington considera una importante amenaza en la pos Guerra Fría.
"Pienso que en Estados Unidos se reconoce cada vez más el creciente peligro de estas cuestiones", dijo Stephen Larrabee, analista de seguridad de RAND Corp., un centro de investigación de Santa Monica, California.
El cambio climático, que ya es considerado de vital importancia en varios otros frentes, también empieza a preocupar a la OTAN.
Escasez de alimentos
De Hoop Scheffer afirmó que la alianza quizás debería estar lista para proteger la provisión de agua y alimentos si el calentamiento global provoca su escasez y las tensiones crean la suficiente inestabilidad política y económica como para llevar a los países al borde de una guerra.
El alto representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Javier Solana, hizo una sombría evaluación en un informe difundido ayer en el que alerta que el cambio de clima amenaza con debilitar la seguridad internacional.
"Es importante reconocer que los riesgos no son sólo de naturaleza humanitaria. Hay también riesgos políticos y de seguridad, que afectan directamente los intereses europeos", advirtió.
"A muchos países les gustaría ver que la OTAN regrese a su misión primordial. Me cuesta creer que la OTAN pueda llegar a un consenso en cualquiera de esas cuestiones", dijo Julianne Smith, directora del programa europeo del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington.
La función esencial de la OTAN está definida en su tratado fundamental de 1949, que establece que todos los miembros deben unir sus esfuerzos para la defensa colectiva en caso de ser atacados por un agresor externo.
Por William J. Kole
De la agencia AP
Traducción: Luis Hugo Pressenda
04/04/08
LA NACIÓN
