La Argentina y su proyección internacional

En el ámbito del Gobierno nacional se ha definido claramente que "la integración latinoamericana es parte indisoluble de nuestra política exterior.

En el ámbito del Gobierno nacional se ha definido claramente que "la integración latinoamericana es parte indisoluble de nuestra política exterior.

Nuestra aspiración de integración, de reducción de nuestras desigualdades, de lucha contra el hambre y la pobreza, también son objetivos que se comparten con los países hermanos de nuestra región. El Mercado Común del Sur constituye el eje central de la proyección de las acciones. El Mercosur constituye el eje de la integración regional de nuestro país. Consideramos al Mercosur como una verdadera esperanza para nuestro continente". Hoy, en el contexto de la incertidumbre por la crisis financiera internacional, la integración regional es clave para poder enfrentar de modo concertado una coyuntura tan compleja.

Esta afirmación no hace más que ratificar que la Argentina concibe al Mercosur como un proyecto estratégico cuyo fin no se limita a mejorar su inserción competitiva en el mundo, sino que, por sobre todo, es un proyecto que permite afianzar en la región la vigencia de los sistemas democráticos de gobierno, el respeto irrestricto de los derechos humanos y la paz, así como fortalecer los lazos históricos y culturales con el objetivo de consolidar progresivamente una identidad regional.

Fue el Tratado de Asunción firmado en 1991 el que dio forma a este proceso ambicioso de vastas implicancias políticas, económicas y sociales. Hoy, el Mercosur es una de las principales políticas de Estado compartida a escala regional por los distintos gobiernos y los múltiples actores que participan de él, tanto directa como indirectamente.

Nuestro país tiene una visión abarcadora de esta integración regional, bajo el convencimiento de que la misma debe estar al servicio de nuestra sociedad. Con este espíritu, en el plano económico impulsamos un proceso que brinde respuestas inteligentes frente a un contexto internacional que cada vez muestra mayores signos de incertidumbre e inestabilidad. Estas respuestas deben además, y por sobre todo, ser funcionales a las políticas nacionales para estimular el aumento de la capacidad productiva nacional y la competitividad de los sectores generadores de riqueza, reconstruyendo un capitalismo nacional que genere alternativas que permitan reinstalar la movilidad social ascendente. En ese marco, desde el Mercosur fomentamos acciones solidarias para agregarle valor a nuestra producción y mejorar la distribución del ingreso en nuestros pueblos, con los consecuentes efectos positivos sobre el desarrollo de la región.

En ese sentido, la Argentina ha sido el socio promotor y motor de la inclusión en la agenda del bloque de los temas de integración productiva y asimetrías, dos de los principales asuntos que son tratados en la mesa negociadora. También pregonamos el perfeccionamiento de las condiciones de circulación de nuestros productos y la puesta en marcha del Fondo Mercosur para el financiamiento de las pequeñas y medianas empresas, entre otras cuestiones orientadas a la generación de un espacio regional más integrado.

Concomitantemente, la decidida posición de la Argentina en el contexto internacional fue fundamental para establecer las condiciones mínimas indispensables para avanzar en el relacionamiento con los países desarrollados. Esta posición, que es la mantenida en las negociaciones multilaterales, llevó al Mercosur a priorizar la agenda regional y dejar de lado otras iniciativas que no se condecían con el objetivo nacional.

Estrategia

En el plano multilateral, la Argentina considera imprescindible que los resultados que se alcancen en el marco de la Organización Mundial del Comercio deben reflejar adecuadamente la situación de los países en desarrollo, respondiendo al mandato negociador de Doha, que no ha hecho otra cosa que colocar a las necesidades e intereses de nuestros países en el centro del proceso de reforma del comercio multilateral.

Mientras esta negociación continúa, la Argentina y el Mercosur buscan otras oportunidades de negocios, a través de acuerdos equilibrados que mejoren nuestra inserción internacional. El Mercosur es la gran plataforma que cuentan nuestros países para negociar las condiciones del intercambio comercial en el mundo. Y es, además, un gran recurso para potenciar la presencia de la región en las diferentes arenas de negociación mundial.

Luego de terminar las negociaciones de Tratados de Libre Comercio (TLC) con los países de América del Sur y un Acuerdo de Preferencias Comerciales con la India, el Mercado Común del Sur ha continuado o iniciado contactos con otros países y bloques a fin de extender su red de acuerdos comerciales. En diciembre de 2007 se firmó el Tratado de Libre Comercio con Israel, y en junio de 2008 se concluyó un Acuerdo de Preferencias Fijas con la Unión Aduanera de África Austral (SACU). Asimismo, se suscribieron Acuerdos Marco con Jordania y Turquía, y se llevaron a cabo reuniones de negociación con dichos países y con Egipto y Marruecos, en la perspectiva de profundizar nuestras relaciones comerciales con estos interlocutores.

Por último, una mención especial merece la negociación entre el Mercosur y la Unión Europea, que se inició en 1999 y cuyos avatares no están ajenos a las negociaciones en el ámbito de la Ronda del Desarrollo (Doha).

Esta proyección externa ya está mostrando resultados concretos, en particular en aquellos frentes cuyos acuerdos están consolidados.

En ese sentido, el mercado regional ampliado, entendido éste como aquél constituido por los países del Mercosur y el resto de América Latina, ha prácticamente duplicado sus compras desde la Argentina en el último quinquenio, consolidándose como el principal destino para nuestras manufacturas industriales, al absorber prácticamente el 70% de las ventas externas totales de ese rubro y comprar dos veces y media más que lo que hacía cinco años atrás.

A ello se suma que éste es el destino natural para las ventas de pequeñas y medianas firmas exportadoras, a las que desde el Gobierno le damos particular atención, atento a constituir una importante fuente de generación de empleo. En los últimos años, ellas han sabido aprovechar las oportunidades que brindadas por las negociaciones comerciales, gracias a las cuales los clientes preferenciales de la región absorben más de la mitad de sus ventas externas. En ese marco, debe resaltarse que la mayor proporción de firmas exportadoras se concentra en el segmento de empresas dedicadas a la alta tecnología o media-alta, para las cuales los acuerdos de libre comercio firmados con América Latina han constituido una consolidación de sus mercados externos. Ya fuera de la región, la entrada en vigencia los acuerdos firmados con Israel y con la SACU, y los avances en negaciones externas con otros países y bloques seguirán abriendo oportunidades de negocios que debemos saber aprovechar.

En síntesis, el Mercosur ha demostrado tener el potencial para convertirse en un instrumento central para el desarrollo de sus socios. Para hacer efectivo este potencial debemos continuar profundizando el proceso de integración y mejorando su proyección internacional, aspirando con ello a mejorar la distribución del ingreso de nuestros pueblos, lo que, en definitiva, redundará en una sustancial mejora de la calidad de vida de nuestros ciudadanos.

Por Eduardo Sigal

18/12/08
Ámbito del Comercio Exterior
ÁMBITO FINANCIERO

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