La anchoíta no tiene quien la pesque

La anchoíta no tiene quien la pesque

El INIDEP dio a conocer la captura biológicamente aceptable para la especie, 120 mil toneladas. Muy lejos de las 22 mil capturadas el año pasado. La veda en el Cantábrico, una buena oportunidad de ventas. Los números no cierran para los armadores.

El INIDEP dio a conocer la captura biológicamente aceptable para la especie, 120 mil toneladas. Muy lejos de las 22 mil capturadas el año pasado. La veda en el Cantábrico, una buena oportunidad de ventas. Los números no cierran para los armadores.

Las capturas de anchoíta efectuadas por la flota argentina durante el 2008 totalizaron 22.805 toneladas. Al igual que en el año 2007, no actuó sobre la especie la flota comercial uruguaya y la mayoría de aquellas capturas –más de 20.000 toneladas– fue obtenida al norte de 41ºS, por embarcaciones que operaron desde el puerto de Mar del Plata.

Según el informe técnico 12/09 del INIDEP, el 40 por ciento de los desembarques provino de la Zona Común de Pesca Argentino Uruguaya, mientras que el 60 por cinto restante se capturó en la Zona Económica Exclusiva de nuestro país. La zafra se produjo principalmente en invierno y primavera, alcanzando el máximo de capturas en octubre; participaron de la pesquería 57 embarcaciones, pero una vez más, la flota de rada no tuvo protagonismo en la zafra: el 62 por ciento del total capturado correspondió a los buques fresqueros de altura, con ejemplares de 160 y 170 milímetros, predominando el grupo de edad 3.

El informe, elaborado por el biólogo Jorge Hansen, puntualiza que “pese al interés manifestado por varios de los armadores, y a la situación favorable para la exportación del producto en vista de la continuidad de la veda total para la pesca de anchoa impuesta en el Cantábrico, la magnitud de los desembarques nacionales del último año se situó entre las menores registradas durante la presente década, manteniéndose muy por debajo de las recomendaciones de capturas máximas anuales efectuadas desde los inicios de la misma”.

A mediados del año 2006, los pescadores del Cantábrico –unos 200 pesqueros– amarraron sus barcos antes de terminar la temporada, debido a que en 45 días de pesca sólo habían capturado 720 toneladas de anchoa, cuando el promedio en años anteriores era de 4.500 toneladas. Los científicos, que ya venían advirtiendo desde 2001 de la escasez del boquerón, en aquel momento no dudaron en declarar que el caladero estaba en "riesgo de colapso". Miembros del instituto de investigaciones marinas Azti, dependiente del Gobierno vasco, luego de prospectar todo el Golfo de Vizcaya, concluyeron que la biomasa de anchoa se sitúa en 20.300 toneladas. Un número inferior al límite que alerta sobre el peligro de desaparición de este especie (21.000 toneladas), según el parámetro establecido por el Consejo Internacional para la Explotación del Mar, órgano asesor de la Comunidad Europea. Entonces se decidió mantener vedada la zona hasta julio de 2008, pero el recurso no mostró signos de recuperación y a fines del año pasado los ministros de Pesca de la Unión Europea decidieron mantener la veda hasta julio del 2009.

La crítica situación de la anchoa del Cantábrico aumentó considerablemente los pedidos de esta especie pelágica en nuestro país. Sin embargo la demanda no fue totalmente satisfecha, al decir de los armadores, por dos cuestiones fundamentales: el pescado no se arrima y los costos que implica salir a buscar el recurso son demasiado elevados en relación al precio que, desde Europa, están dispuestos a pagar. “Muchas veces los barcos no salen a buscarlo porque el gasto de combustible es muy alto, estamos pagando 2 pesos el litro, en los últimos 15 días aumentó dos veces. Entonces si te pagan 1,20 pesos el kilo, en el mejor de los casos, la ganancia se reduce tanto que no te conviene”, explica un armador que habitualmente captura anchoíta.

Mientras esta situación se mantenga, la anchoíta argentina seguirá gozando de buena salud. No obstante, ante la posibilidad de ampliar el número de barcos sobre la especie –a la que se considera muchas veces excedentaria– los biólogos recomiendan ser cautos y respetar las medidas de manejo por ellos sugeridas.

Las recomendaciones que se expresan en el informe surgen de diagnósticos técnicos sobre la abundancia y estructura de la población, empleando índices independientes de la abundancia, obtenidos en campañas de evaluación. Una vez que se ha estimado la biomasa y composición del efectivo, se determinan las tasas de pesca que implican probabilidades razonables de sustentabilidad biológica a largo plazo, y los niveles de captura asociados.

A partir del diagnóstico del estado actual de la población se estableció una captura biológicamente aceptable de 145.000 toneladas para el presente año, siendo que “dicha cantidad sería el rendimiento de los ejemplares teóricamente existentes por grupo de edad a inicios del año, si se mantiene la misma mortalidad por pesca en los años sucesivos”.

Se aclara en el informe que esta captura garantiza que, a largo plazo, el número de ejemplares juveniles capturados no supero el 20 por ciento de la captura total, siempre y cuando se mantenga el actual patrón de selección. Ante la posibilidad de que estos patrones – mortalidad y selección – puedan modificarse, los investigadores consideran que sería recomendable no superar las 120.000 toneladas. Un valor que, por el momento, parece inalcanzable para la flota nacional.

Por Karina Fernández
Fotos de Guillermo Nahum – Diego Izquierdo

06/05/09
REVISTA PUERTO

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