Innovación para recuperar la merluza

Desarrolladas por un grupo de profesionales chilenos pertenecientes a cuatro compañías pesqueras, a una universidad y a un instituto de investigación, las mallas cuadradas permiten el escape de los juveniles de merluza velando, de esta forma, por la sustentabilidad del recurso.

Desarrolladas por un grupo de profesionales chilenos pertenecientes a cuatro compañías pesqueras, a una universidad y a un instituto de investigación, las mallas cuadradas permiten el escape de los juveniles de merluza velando, de esta forma, por la sustentabilidad del recurso.

Dado sus buenos resultados, desde el 2005 su uso es obligatorio en la pesca industrial de esta especie.
 
En el 2003, la pesquería de la merluza común (Merluccius gayi gayi) en el país comenzó a mostrar preocupantes signos de reducción de su biomasa y menores tallas de los ejemplares. Dichos síntomas se profundizaron a inicios del 2004, evidenciando que las capturas de esta especie –que sustenta una importante actividad económica de Chile central– se encontraba en serios problemas.

Alarmados por esta situación, los gerentes de operaciones de las principales compañías pesqueras industriales que extraen este recurso, entre ellos Frank Stengel, de Pesquera Bio Bio; Marcel Moenne, de Pesquera El Golfo; Andrés Franco, de Pesquera Friosur; y Enrique Gutiérrez, de Pesca Chile; se unieron para enfrentar la problemática que los estaba afectando.
 
Para ello, conformaron un comité de crisis, con el objeto de
– evaluar el status de esta pesquería,
– comprender sus causas y
– analizar posibles medidas para su recuperación.

Todo esto, como complemento a las disposiciones implementadas por la autoridad pesquera, mediante
– la disminución de la cuota de captura y
– la reimplantación de una veda reproductiva.

El comité fue asesorado por un equipo técnico del Instituto de Investigación Pesquera (Inpesca), centro regional de vasta y reconocida experiencia en estudios pesqueros y en cuyo directorio participan la mayoría de las empresas pesqueras de la Región del Bío Bío. El equipo asesor de Inpesca estuvo encabezado por su actual director, Aquiles Sepúlveda, y por el investigador Rubén Alarcón.

“En un periodo de cuatro meses se evaluaron diferentes acciones de manejo para mitigar la crisis de la pesquería. Por ejemplo,
– en los barcos de la flota se probaron distintos sistemas para mejorar la selectividad de las redes, posibilitando el escape de los peces de menor tamaño”,
explica el gerente de Operaciones de Pesquera El Golfo, Marcel Moenne.

El ejecutivo agrega que como resultado de ese trabajo se implementó un acuerdo de buenas prácticas de pesca o Protocolo de Pesca Responsable, tomando como referencia las directrices de la FAO contenidas en el Código de Conducta para la Pesca Responsable.
 
Estas prácticas son monitoreadas por observadores a bordo y se mantienen operativas hasta hoy. “Además, se determinó la conveniencia de implementar el sistema de selectividad en las redes, que resultó ser más efectivo. De esta forma, se incorporaron ventanas de mallas cuadradas en los copos de pesca, las cuales no se deforman en las operaciones de pesca y permiten el escape de los ejemplares de menor tamaño”, comenta Moenne.
 
El investigador de Inpesca, Rubén Alarcón, quien estuvo a cargo del proyecto y actualmente es el encargado de la vigilancia de la pesquería en el marco del Protocolo de Pesca Responsable suscrito por las empresas que conformaron el comité de crisis, añade que “estas ventanas permiten el escape de los juveniles para que éstos lleguen a una edad posterior, incrementando de esta manera la probabilidad de que estos ejemplares alcancen la edad reproductiva. Si bien estas ventanas de malla cuadra estaban dirigidas al resguardo del recurso merluza común, también han sido favorables para otras especies que forman parte de la fauna acompañante de la pesquería”.

Uso obligatorio

Una vez realizadas las investigaciones, el equipo de trabajo decidió plantear a los técnicos de la Subsecretaría de Pesca (Subpesca) la conveniencia de implementar esta mejora tecnológica por decreto, con el fin de que fuese obligatoria para toda la flota que opera a partir de este recurso. “Esto fue muy bien acogido por la autoridad pesquera, quien solicitó que los resultados fuesen validados por los profesionales del Laboratorio de Tecnología Pesquera de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), dirigido en aquel entonces por el profesor Teófilo Melo”, cuenta Marcel Moenne.

La labor de la PUCV fue realizar las experiencias de campo para determinar cuál era el efecto real que tenían las mallas cuadradas sobre la selectividad de los peces. Es así como los profesionales Dante Queirolo y Felipe Hurtado trabajaron en la validación de los resultados ya alcanzados, aportando su propia experiencia en mejorar el diseño de esta innovación.

Para ello, desarrollaron un estudio titulado “Efecto del uso de paneles de escape de malla cuadrada sobre la reducción de peces juveniles en la pesquería de arrastre de merluza común (Merluccius gayi gayi)”, el cual tenía como objetivo evaluar el desempeño de este dispositivo de escape en redes de arrastre de fondo utilizadas en la pesquería comercial de merluza común, mediante la caracterización y cuantificación del efecto selectivo sobre la fracción juvenil del stock y el cambio en los rendimientos de captura.
 
“Las empresas habían hecho un trabajo previo junto con Inpesca en términos de seleccionar cuáles eran las mallas adecuadas y nosotros participamos en una segunda etapa que consistía en hacer una evaluación de cuánto era realmente el efecto que causaba el uso de esas mallas en la selectividad del arte de pesca”, cuenta el docente de la PUCV, Dante Queirolo.

La investigación concluyó que el uso de paneles de malla cuadrada permite una mayor área interna de las mallas con respecto a las tradicionales mallas romboidales, lo cual favorece la filtración de la red, disminuyendo la velocidad relativa de los flujos internos de agua. Desde el punto de vista del pez, la malla cuadrada permite una mayor área de escape, lo que sumado a la succión creada como consecuencia de la salida de mayores volúmenes de agua por el panel, generan estímulos perceptibles que incentivan su escape.

De esta manera, el estudio constató el escape de ejemplares juveniles a través del dispositivo de malla cuadrada, lo que se traduce en
– el aumento en la talla media y peso medio de la captura retenida en el copo y
– la disminución de los rendimientos de captura por hora de arrastre.

“En términos comparativos, la tasa de captura por hora de arrastre disminuyó entre un 30% y un 40%. Indirectamente, eso quiere decir que entre el 30% y 40% de lo que tú capturabas efectivamente se escapó por la redes, asumiéndose entonces que la fracción más pequeña logra salir de la red. Por la vía directa, en tanto, nosotros cuantificamos que de todo lo que se escapaba por esta malla cuadrada prácticamente
– el 98% correspondía a peces menores de 36 cm, mientras que
– el 40% del total de lo que se escapaba era menor de 30 cm,
demostrando que la primera etapa de desarrollo logró seleccionar el tamaño de malla adecuado”, enfatiza Queirolo.

La implementación de las ventanas de malla cuadrada, no obstante, reduce el rendimiento de pesca nominal de la red, ya que lo que es retenido es de mayor tamaño o peso, con lo que finalmente se asegura un mayor aprovechamiento de la captura. 

El docente agrega que éste es un indicador muy positivo en términos de rendimiento, considerando que todas las capturas van destinadas a plantas de proceso. “Mientras más alto es el peso promedio, mayor es el rendimiento y menor el costo de producción”, dice el especialista de la PUCV.  

En cuanto a las características del material usado, Queirolo explica que la totalidad de los paneles utilizados en el marco de la investigación fueron construidos con material ultra cross, correspondiente a un paño trenzado sin nudo, con una configuración de malla cuadrada
– de 45 mm. de longitud de barra interna,
– equivalente a 90 mm. de claro de malla y
– 104 mm. de tamaño de malla.
– El diámetro del hilo, en tanto, corresponde a 7 mm.
Asimismo, en todas las experiencias realizadas los paneles fueron posicionados en el copo.
“El uso de paneles de malla cuadrada sin nudos reduce el posible daño que sufren los peces al pasar por la red, incrementándose de esta manera la probabilidad de sobrevivencia de los escapados”, advierte Alarcón. 

Una vez que los estudios científicos avalaron los resultados, la Subpesca aprobó, en el 2005, la innovación y la incluyó en una normativa sobre regulación de las artes de pesca, “la que se mantiene vigente hasta hoy y ha contribuido en forma relevante a la paulatina y sostenida recuperación de la pesquería que se está experimentando desde hace dos años”, concluye Moenne.

Es así como gracias al aporte que significó esta innovación para el sector pesquero industrial, los nueve profesionales que participaron en la creación de esta tecnología recibieron, en el marco de PESCA SUR 2009, el “Reconocimiento a la Innovación y el Aporte Tecnológico”, lo que demuestra que esta actividad está constantemente preocupada por la sustentabilidad de los ecosistemas marinos.
 
Por María Paz Águila

08/05/09
PESCA AL DIA

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