Hay demoras en un proyecto costero (Buenos Aires)

En el emprendimiento se pretende utilizar materiales desechables para efectuar rellenos.

En el emprendimiento se pretende utilizar materiales desechables para efectuar rellenos.

El gobierno porteño dilata el proyecto para construir una península artificial, prolongación de la isla Demarchi frente a la Central Termoeléctrica Costanera.

Aunque el plan oficial pretendía comenzar con la obra, que insumirá unos 30 millones de pesos, la suspensión de la audiencia pública que iba a realizarse el mes pasado retrasó el proyecto.

El emprendimiento pretende utilizar los materiales áridos que se desechan de obras públicas y privadas y reducir así los residuos que tienen como destino final los rellenos sanitarios de la provincia de Buenos Aires. Y consta de dos etapas en las que se harán dos rellenos, de dos hectáreas y 9 hectáreas, respectivamente, y que serán destinados a espacios verdes.

"Tenemos que cumplir con la ley 1854 (conocida como de basura cero). La ciudad no tiene lugares para disponer los áridos, que una vez que hayan obtenido el certificado ambiental por parte del Ministerio de Ambiente y Espacio Público serán utilizados para la obra", explicó Jorge Sábato, subsecretario de Proyectos de Urbanismo, Arquitectura e Infraestructura del Ministerio de Desarrollo Urbano porteño.

Precisamente la falta del certificado de aptitud ambiental de escombros generó la suspensión recomendada por la Agencia de Protección Ambiental porteña, a cargo de Javier Corcuera.

Volumen
La ciudad genera un volumen anual de 600.000 metros cúbicos de materiales áridos, el insumo del nuevo relleno costero es de dos hectáreas. "Estamos ganando tierra para espacios verdes. Esta es una zona muy degradada y esto es parte del objetivo de equilibrar el norte con el sur de la ciudad", agregó Sábato. El funcionario se refiere al relleno en el que hoy está el Parque de los Niños, en la zona norte de unas 34 hectáreas.

Sin embargo, el proyecto genera polémica. Sábato aseguró que el gobierno cuenta con los estudios que avalan la iniciativa que se solicitaron al Instituto Nacional del Agua, trabajos en conjunto con Aysa y con la Central termoeléctrica.

Andrés Nápoli, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), una de las ONG que conforman el Cuerpo Colegiado de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar) fue cauteloso respecto del proyecto.

"Es evidente -dijo Nápoli- que la realización de un relleno sobre la desembocadura del Riachuelo generará impacto sobre el mismo. Resulta imprescindible que la viabilidad de su construcción sea evaluado por Acumar, previo al inicio del proceso de evaluación de impacto ambiental e incluso del llamado a audiencia pública."

Corcuera, que todavía no fijó fecha para la audiencia pública destacó: "La discusión de este tipo de proyectos muestra la necesidad de discutir el futuro de toda la ribera y no, proyecto por proyecto, para ahorrar tiempo y dinero de ciudadanos, desarrolladores y al gobierno".

Y apuntó que la ciudad tiene en marcha hoy un proceso licitatorio para el tratamiento de escombros. "El árido purificado se utiliza en muchos lugares del mundo para la construcción de rutas y caminos. La ciudad podría tener un nuevo insumo e incluso venderlo, no sólo para usarlo como relleno", dijo.

La segunda etapa de construcción del relleno comenzaría a fines del año próximo. Se proyecta una prolongación de nueve hectáreas. Su destino no está definido. Inclusive estudian en llamar a un concurso público. En el gobierno piensan en contar allí con alguna fuente de generación energética e instalar un museo de energía sustentable.
Por Laura Rocha

04/07/10
LA NACION

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