Los tímidos 50 primeros contenedores cargados hace dos semanas en el Maersk Falmouth marcaron la vuelta del servicio marítimo al puerto de Mar del Plata por parte de Maersk y Hamburg Süd, en un nuevo servicio regular entre Mar del Plata, Rosario, Zárate y Montevideo.
Los tímidos 50 primeros contenedores cargados hace dos semanas en el Maersk Falmouth marcaron la vuelta del servicio marítimo al puerto de Mar del Plata por parte de Maersk y Hamburg Süd, en un nuevo servicio regular entre Mar del Plata, Rosario, Zárate y Montevideo.
En febrero, las navieras decidieron reestructurar sus servicios. La falta de calado y una ocupación deficiente de la bodega por parte de las cargas marplatenses motivaron la suspensión del servicio hasta que mejoraran las condiciones operativas.
Lo que siguió días, semanas y meses después fue todo un frenesí.
Algunos representantes de los exportadores de pescado de la ciudad, los sindicatos marítimos y no pocos funcionarios locales y nacionales denostaron como un "abandono" la movida de las navieras que, decían, tenían de "rehenes" a las cargas por causa de la "crisis internacional".
Fue conveniente, no obstante, aprovechar el momento para instalar el tema del retorno de la bandera nacional y de la marina mercante. En los despachos del edificio de la Av. España 2221, apenas conocida la noticia y de manera urgente, la Subsecretaría de Puertos convocó a una reunión sui generis de prensa para anunciar que Maruba se haría cargo de las operaciones en Mar del Plata.
¿No tendría Maruba las mismas limitaciones de Hamburg Süd y Maersk? Maruba operó allí un tiempo con el Aconcagua, un buque de 1200 TEU. La economía de escala cayó como una guillotina y el servicio se suspendió.
Hace dos semanas, Hamburg y Maersk retomaron las operaciones. Sin garantías de cargas (como tampoco las tuvo Maruba) pero luego de confirmar que el puerto dragó tal como reclamaban desde hace cinco años. Y como habían prometido, volvieron.
Por Emiliano Galli
06/07/10
LA NACION
