Fueron rescatados los marinos abandonados

Varados en el río de La Plata. Anoche, doce de ellos partieron a Filipinas.

Varados en el río de La Plata. Anoche, doce de ellos partieron a Filipinas.

LA PLATA. Cuando todo parecía perdido para ellos, recuperaron la sonrisa. Gracias a la intervención de la Cruz Roja fueron rescatados. 12 de los 14 marinos que permanecían a bordo del carguero de bandera liberiana Symphony I, varado en la rada del puerto La Plata, sin provisiones ni combustible.

Anoche, unas 12 horas después de que su drama fuera publicado en LA NACION, los marinos partieron en un vuelo a Filipinas, su país de origen, tras la firma de un acta de autorización de salida por "razones humanitarias".

Pero el problema subsiste. En el buque tanque, de 173 metros de eslora y de propiedad de la naviera griega Harmony Navigation, permanecen, a la espera de una solución para la embarcación, el capitán, oriundo de Letonia, y un marinero procedente de Indonesia, que ayer recibieron atención médica, alimentos y agua potable.

Cansados pero sonrientes, los marinos rescatados del barco fondeado a unos cinco kilómetros del puerto desde el 16 de septiembre último, repetían, en un inglés rudimentario, que estaban muy preocupados por sus salarios. Según explicaron, la firma les adeuda unos cuatro meses de ingresos y no saben cómo podrán reclamar su dinero.

El documento que permitió el desembarco fue rubricado por el titular de Migraciones de La Plata, Guillermo Nazars, y el cónsul de Liberia, Gerardo Bernstein. Durante el desembarco también estuvo presente el cónsul de Filipinas, Edgardo Manual, quien anoche acompañó a los marinos hasta Ezeiza, donde, al cierre de esta edición, se aprestaban a abordar un vuelo de Lufthansa que los llevaría a su país.

Ahora, se trabaja para intentar que alguna administración portuaria acepte el ingreso del buque. Según informó Bernstein se espera la respuesta de los puertos de Ibicuy y Dock Sud. En tanto las terminales de La Plata y Buenos Aires ya rechazaron la solicitud.

"No tengo víveres, no tengo energía, no tengo sonrisa"; así manifestó su malestar el capitán, de apellido Vikamahins, ante los representantes de la Cruz Roja no bien subieron al buque, según contaron testigos del momento del desembarco.

El jefe de la Prefectura Naval de Ensenada, Mario Ramos, pidió anteayer la intervención del Comité Internacional de la organización humanitaria que ayer envió a su representante local, Diego Tipping, y a la médica Lliana Avila, quienes verificaron las condiciones sanitarias de los marinos y se comprometieron a continuar monitoreando la situación hasta que se encuentre una solución.

"En general la gente estaba en buena condición, teniendo en cuenta el marco del problema", relató Tipping a LA NACION.

Inmovilizado

El buque, que viajaba con sus bodegas vacías hacia el puerto santafecino de San Lorenzo, donde se proponía cargar aceite de soja, llegó al lugar donde hoy se encuentra el 16 de septiembre proveniente de Montevideo, donde estuvo un mes varado con problemas en sus máquinas.

Originalmente contaba con una dotación de 31 personas de las cuales 17 fueron repatriadas dos semanas atrás. Ocurre que el embargo y la interdicción del barco por parte de la justicia en lo económico de Capital, a raíz de seis juicios iniciados por supuestos incumplimientos denunciados por proveedores y clientes del armador, complicó la situación e inmovilizó la nave que debía contar con una dotación mínima a bordo.

Ahora, por "razones humanitarias" se dispuso el desembarco de la tripulación y será la Prefectura Naval la encargada de garantizar la seguridad de navegación alrededor del buque.

En tal sentido, Ramos informó que se ha puesto en alerta a los navegantes que atraviesan la zona sobre la situación del Symphony I y que se controla permanentemente. Ramos explicó que "el país de la bandera del barco es responsable de atender y resolver la situación del buque".

Contra reloj

En tanto, fuentes ligadas al caso indicaron que se intenta negociar, contra reloj, una venta del buque como una alternativa para destrabar la compleja situación. Trascendió, incluso, que en las últimas horas habría aparecido una oferta; aunque se aclaró que no será nada fácil concretar la operación debido a la ausencia de los propietarios, el embargo judicial y a la variedad de acreedores. Los informantes indicaron que la firma Harmony Navigation acumularía una deuda superior a los 8 millones de dólares.

El inspector del Centro de Capitanes de Ultramar, Rodolfo Vidal, miembro de la Federación Internacional de Trabajadores de Transporte (ITF), encargado de fiscalizar la situación laboral de los tripulantes del Symphony I aseguró que la embarcación sufrió una situación similar en julio último, en el puerto mexicano de Manzanillo. Además, dijo que Harmony Navigation tiene otros dos barcos en una situación similar en Bélgica y Panamá.

En la página web de la firma no es posible acceder al link de contacto. Empero, en el ciberespacio quedaron colgadas, acaso como una ironía, las descripciones de los buques cargueros de la compañía, ahora sin destino.

"Gracias a Dios con la difusión del caso del Symphony I esto se ha podido empezar a destrabar, porque esta gente estaba sufriendo y necesitaba una solución que se hacía cada vez más urgente", dijo el padre José Cervantes, director de la filial argentina del Apostolado del Mar, dedicada a asistir a navegantes en problemas.

En un primer momento, Cervantes pidió ayuda de Caritas que aportó unos 570 litros de agua y, junto con los cónsules de los países a los que pertenecían los tripulantes llevaron en dos oportunidades provisiones al barco.

Por Pablo Morosi
Corresponsal en La Plata

13/12/08
LA NACIÓN

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