El lanzador espacial tendrá un sistema de navegación para maniobras de gran precisión.
El lanzador espacial tendrá un sistema de navegación para maniobras de gran precisión.
La arquitectura segmentada podría revolucionar la actividad especial. Alberto Ridner, gerente de gestión tecnológica de la Conae, lo ilustra con una analogía: "En las nuevas computadoras, usted conecta algo, un pendrive, y la máquina lo reconoce automáticamente; es lo que se llama plug and play.
Bueno, el de la arquitectura segmentada sería un sistema parecido. Llega un nuevo módulo y el sistema que ya está en órbita tiene que aceptarlo, reconocerlo y ver qué funciones cumple. La nueva pieza, a su vez, usa esa infraestructura. Por ejemplo: no es necesario que lleve sistemas de comunicaciones, porque el aparato «madre» ya los tiene. O, al revés, el sistema de comunicaciones falló, y usted manda otro. Ahora es imposible enviar una cámara en cuatro o cinco meses, porque tengo que hacer todo el satélite completo, como un traje a medida. La idea es que si todo eso ya está arriba, entonces uno puede acercar un instrumento que reciba esos servicios".
Para esto es indispensable desarrollar un sistema de navegación, guiado y con control de una exigencia extrema, tanto como para que permita inyectar un satélite a cincuenta o incluso treinta metros del otro.
La idea es fabulosa, pero ¿es posible? "Bueno, nosotros decimos que sí”, si uno dispone de lanzadores propios, de modo tal que los pueda tener en el momento en que los necesita y a costos razonables", contesta el doctor Conrado Varotto, director ejecutivo de la Conae.
Entre las razones que alentaron este proyecto figuran el hecho de que la industria de lanzadores es muy limitada, que está condicionada por artilugios diplomáticos y comerciales, que alrededor del 70% del costo de estos dispositivos no surge de los "fierros", sino de las neuronas que aseguran un lanzamiento exitoso, y que éstas abundan en el país.
Prototipo de propulsión
"Nosotros calculamos que un vehículo como el que planeamos va a costar un cuarto de lo que costaría en cualquier otro lugar -dice Varotto-. Es obvio que conviene para el desarrollo del país, porque lo tengo cuando lo necesito y además abre una línea en la que uno puede seguir avanzando."
El lanzador argentino, entonces, debería poder colocar satélites de entre 250 y 400 kg por debajo de la órbita LEO (típicamente entre los 200 y los 1200 km de altura).
"Lo hemos encarado teniendo en cuenta que lo más crítico es la parte del sistema de navegación, guiado y controlado -dice Varotto-. Ya hicimos algunas pruebas en la altura, gracias a un acuerdo con Brasil, y anduvo muy bien. En lo que hace a la propulsión, en este momento, estamos muy avanzados en el primer prototipo de un motor de 30.000 kilos de empuje. Es probable que el primer lanzador tenga una combinación de tres de éstos."
El combustible será líquido, como es usual en las misiones civiles, como ésta, y también desarrollado en el país. "El combustible se desarrolla en el país; los motores, y la estructura, también; el sistema de navegación, también” compramos afuera unos pequeños chips ", se enorgullece Varotto.
15/08/10
LA NACION
