Cada año, residuos de fertilizante del río Mississippi inundan el Golfo de México y causan un enorme florecimiento de algas que produce una gigantesca "zona muerta" sin oxígeno donde los peces no pueden sobrevivir.
Cada año, residuos de fertilizante del río Mississippi inundan el Golfo de México y causan un enorme florecimiento de algas que produce una gigantesca "zona muerta" sin oxígeno donde los peces no pueden sobrevivir.
Ahora, este problema anual está recibiendo atención renovada, no por parte de científicos marinos, sino de emprendedores que buscan una nueva fuente doméstica de combustible. Y una firma nueva incluye a los peces en el proceso.
El florecimiento de algas se produce cada año cuando los residuos agrícolas de lugares tan lejanos como el estado de Montana llegan al río, y terminan por alcanzar el Mississippi y fluir hacia los pantanos de Louisiana y fuera del Golfo de México. Estos nutrientes son como un bufé para las algas flotantes, que son organismos marinos simples que comen y se reproducen con rapidez. Este florecimiento de las algas termina por hundirse y alimentar a las bacterias, que pasan por su propia fiebre reproductiva, y las bacterias absorben tanto oxígeno que los peces y las plantas o se desplazan o mueren.
Estas llamadas áreas hipóxicas existen en todo el mundo, y había 200 en América del Norte a mediados de año, afirma Robert Díaz, profesor de ciencia marina en la Universidad de William y Mary, en el estado de Virginia. La zona muerta del Golfo de México es la segunda mayor del mundo, luego de la del Mar Báltico.
Según The Wall Street Journal, los científicos estudian las zonas muertas desde hace décadas. La industria de pescados y mariscos de Louisiana teme que las zonas muertas amenacen los ecosistemas que sostienen la industria del camarón, de US$1.000 millones, al igual que otros negocios relacionados. A los grupos medioambientales les preocupa que los residuos del fertilizante agrícola estén empujando el ecosistema natural hacia el colapso.
Convertir algas en bio-petróleo que pueda procesarse en refinerías convencionales junto con el crudo es un sueño de larga data de los emprendedores del biocombustible. El mes pasado, Exxon Mobil Corp. anunció una sociedad con Synthetic Genomics Inc., una firma de biotecnología propiedad del científico J. Craig Venter, para destinar hasta US$600 millones al desarrollo de biocombustibles de algas. Greener Dawn Research estima que las empresas nuevas privadas Sapphire Energy y Solazyme Inc. han recaudado más de US$75 millones para su propia iniciativa para convertir algas en combustible. Hasta ahora, ambos proyectos planean aumentar sus reservas de algas en instalaciones controladas en tierra.
LiveFuels Inc., una empresa nueva de Silicon Valley, tiene otra idea. En lugar de cultivar algas en instalaciones en tierra, donde el costo de hacer circular el agua puede ser alto, LiveFuels quiere usar las algas en las zonas muertas. Pero en vez de recolectarlas directamente, quiere subir un paso en la cadena alimenticia al usar algas para alimentar a los peces que podrían ser procesados para obtener combustible.
"Es demasiado costoso para los humanos cultivar algas, cosecharlas y sacarles el agua y luego convertirlas en un sustituto de petróleo", afirmó la presidenta ejecutiva de LiveFuels, Lissa Morgenthaler-Jones. Es más fácil y más barato extraer el combustible de las algas de la forma que lo hace la madre naturaleza: "O sea usar peces", señaló.
Los peces comerían las algas y luego serían pescados, cocinados y prensados para extraer aceite de pescado, un método que ya se usa para producir suplementos dietéticos de ácido graso omega-3.
LiveFuels, con sede en San Carlos, California, prueba carpas, tilapias y miembros de la familia de las sardinas en un criadero de peces en Rio Hondo, Texas, cerca de la frontera mexicana. Una vez que encuentre una buena mezcla de peces, LiveFuels quiere soltarlos en los pantanos de Louisiana para que coman las algas. Transportarían los peces y los soltarían en un área acordonada. Se usarían jaulas para mantenerlos alejados de los carnívoros. Las algas proveerían una fuente gratuita de alimentos para criar peces y los flujos naturales de la marea revolverían las algas para mantener una corriente de agua fresca rica en nutrientes.
24/08/09
AQUA – CHILE
