Más que deporte, una forma de vida.

Más que deporte, una forma de vida.

Mar del Plata es la Capital Nacional del Surf. Si bien se trató de una declaración oficial por parte del Concejo Deliberante, en el inconsciente colectivo, el surf desde sus orígenes en el país estuvo ligado a la ciudad. De hecho, fue el primer sitio argentino en el que se practicó. La movida hoy abarca a grandes y chicos, mujeres y hombres, profesionales y amateurs.

La leyenda cuenta que todo comenzó a principios de los ’60, cuando Daniel Francisco Gil viajó a Europa con su padre y al regresar, en una escala técnica en Estado Unidos, quedó fascinado al ver una gigantesca foto de Greg Noll corriendo olas en Hawai.

En otro de los viajes de Gil, esta vez a Brasil en 1962, descubrió gente surfeando sobre un longboard turquesa, único en el lugar, y a muchas personas haciendo cola para correr en él. Perdió totalmente la cabeza y esperó su turno pacientemente durante 20 días, los que aprovechó para mirar, parado en una roca, y aprender los secretos de una buena corrida de olas. Cuando llegó su turno, se paró en la primera ola que surfeó y la corrió hasta la orilla.

Más allá del talento de Gil, ya que el surf es considerado un deporte extremo y, como tal, con un interesante grado de dificultad para dominarlo, él supo que se dedicaría a eso durante toda su vida.

Así, junto a sus jóvenes amigos, comenzaron a surfear olas en el balneario Waikiki. También muchos de ellos comenzaron a generar lo que hoy se llama la industria de la ola, con la fabricación de tablas y ropa. Todos los pioneros del surf están o surgieron de Mar del Plata.

La idea base de este deporte es dejarse llevar por la ola sobre la tabla, a la vez de poder generar la mayor cantidad y diversidad de maniobras en ese ínterin.

Hoy, tanto los surfers como los shapers (fabricantes de tablas) encuentran una nueva obsesión: ya no se trata de correr largas distancias, sino que es hora de permanecer en la ola y hacer en ella la mayor cantidad de maniobras posibles.

Grandes campeones salieron de estas playas, como Alejo Martínez, Martín Passeri, Lele Usuna y Marcelo Rodríguez, entre tantos otros, mientras que las mujeres no se quedan atrás, pudiendo citar como ejemplo a María Paz Usuna, Lucila Gil o Melany Ortiz.

De hecho, las chicas cuentan con varios campeonatos exclusivamente femeninos, que se desarrollaron tanto en el sector del Yacht de Playa Grande, en Honu Beach y el último fue en Miramar.

Aprender
Como nadie nace sabiendo, con el paso de los años ya no hizo falta probar sobre la tabla dependiendo del ensayo y error, ya que fueron surgiendo las escuelitas de surf, que se extienden a lo largo de toda la costa marplatense.

Desde la zona norte, con Camet y Sun Rider a la cabeza, pasando por Playa Grande (tanto en el Yacht como en Biología dan clases), en Kikiwai (Waikiki, donde está la escuela de Daniel Gil), en Mar y Pesca con las clases de Juanchi Ros; en Honu Beach con los hermanos Galindo y en todos los balnearios-paradores del sur del faro.

Las clases son tanto individuales como grupales, no se requiere nada en particular, tan sólo ganas y no es excluyente no contar con un estado físico óptimo aunque eso ayuda.

La evolución del surf radicó, también, en su protagonista: la tabla. Desde el longboard, una de las tablas más antiguas, hasta el short board, existen diferentes modelos, tales como: fundboard, evolution, y la denominada "chanchita".

El longboard es una tabla que se reconoce por su gran tamaño: es larga y alcanza a medir 12 pies o más (3 metros y medio) y su nariz es redondeada. Las primeras tablas en la era del surf moderno fueron de este tipo. Son las más costosas debido a que requieren mayor cantidad de materiales y tiempo de trabajo.

El longboard tiene la ventaja de poder usarse cuando las olas son chicas y es más fácil pararse, convirtiéndose en ideales para ciertos tipos de rompiente, como los point-breaks estilo Rincon o Malibu (California) o Waikiki (Mar del Plata).

Otras
La denominada "Evolution" (hasta 6’10”) y "Chanchita" (hasta 6’6”) que también son conocidas como tablas híbridas. Miden en general alrededor de 6 pies y medio y se caracterizan por tener mayor volumen que las tablas cortas, tanto en la nariz como en la cola. Ofrecen buena flotación y estabilidad y son adecuadas para dar los primeros pasos en el surf. Tienen la ventaja de que sirven tanto en olas chicas-medianas como grandes. Permite mejor maniobrabilidad una vez que se progresa.

El "Funboard" es la tabla que combina la flotabilidad y estabilidad de la larga con algo de la maniobrabilidad de la tabla corta. Son una buena alternativa de tabla para dar los primeros pasos en el surf, tanto para hombres como mujeres. Tienen la ventaja de que sirven para correr tanto en las olas chicas como las grandes. Se caracterizan por tener buen volumen en la nariz, no son puntiagudas como las shortboards y sus tamaños superan los 7 pies, ofreciendo buena superficie de remada, lo que facilita la acción de tomar la ola.

La tabla corta o "Shortboard" es la más común hoy en día, sobre todo entre los jóvenes. Tiene tres quillas en su parte inferior y mide desde 6 hasta los 7 pies (1 pie=0,33 m). Su nariz es puntiaguda, y la forma de su cola puede variar. Este tipo de tabla permite buena maniobrabilidad en la ola.
Sin embargo, aunque es la tabla más común, no es la más indicada para aprender. No es estable, se hunde mucho y es rápida en las olas. Es recomendable comenzar con una tabla de mayor volumen y flotación, que proporcione una mejor remada, agarre de olas y buena estabilidad. Puede ser desde un tablón hasta un funboard o una tabla híbrida mediana de alrededor de 6 pies y medio.
¡Buenas olas!

21/02/10
LA CAPITAL (Mar del Plata)

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