Es una afirmación “que figura en los expedientes” indicó el delegado de los capitanes en Madryn.
Es una afirmación “que figura en los expedientes” indicó el delegado de los capitanes en Madryn.
Para la Asociación de Capitanes y Patrones de Pesca de la República Argentina, no resultan tan creíbles algunos detalles informados por el programa televisivo “Documentos América” en el informe que presentó referido a los buques pesqueros desaparecidos.
Apenas de emitido el programa en cuestión, inmediatamente comenzaron a trascender afirmaciones de diferentes representantes allegados y vinculados a los expedientes judiciales, empresarios y asesores letrados, asegurando presuntamente haber sido invitados a abonar millonarias sumas de dinero a cambio de que no trascendiera cierta información a los medios nacionales. También fueron coincidentes en que la información no era veráz, y que el barco que aparece en la filmación, del que los buzos que intervinieron en la investigación aseguran tendría alrededor de cincuenta metros de largo, no puede ser ninguno de la flota amarilla del Puerto Rawson, sobre los que trataba supuestamente la investigación, ya que ninguno supera los 26 metros de longitud.
Solicitaron verificación de planos
Consultado el delegado regional de la Asociación de Capitanes, Rodolfo Pisauri, aseguró que la entidad hizo las correspondientes presentaciones con los barcos “Siempre Don Pablo” y con el “Rosario G”, para que se soliciten “las verificaciones de los planos, para establecer si se habría realizado alguna modificación en las estructuras de los cascos”, ya que es una hipótesis que se venía analizando “desde un principio”.
“Hace dos años que venimos luchando con este tema. Se hizo una Comisión de Seguridad Marítima, se trabajó intensamente, y si bien hace seis o siete meses que no funciona, se consiguió avanzar mucho sobre el tema”.
Confirmó también que, por ejemplo, “hablando sobre temas concretos, sobre los cuales se tiene conocimiento y pruebas, en el Siempre Don Pablo se comprobó una diferencia (de desplazamiento) de 11 grados en el centro de gravedad. En el Juzgado Federal se siguen las causas” y se podría haber recurrido allí para “saber de fuentes concretas de información”.
En esa causa “se citó al astillero Contesi y al ingeniero (de apellido) Coronel, quienes presentaron un recurso de nulidad para la indagatoria. En el caso trabajaron siete peritos, cuatro de oficio en representación del Poder Judicial, uno de parte del gremio, uno de parte del Sindicato de Obreros Marítimos Unido y uno de la empresa, todos quienes fueron coincidente en los resultados”, estaba desplazado el centro de gravedad.
“Los problemas de hundimiento comenzaron a surgir cuando se ordenó realizar la renovación de la flota, ya que los barcos viejos jamás habían tenido ni tienen problemas, y los que se hundieron son los nuevos o al poco tiempo salido de los astilleros”.
No sería de la flota amarilla
Por otro lado, también coincidió en opinar que “un barco de 50 metros de eslora” como el que dicen haber visto los buzos, “podría ser el Conarpesa, en el que no hubo víctimas, porque el Santa Lucía tenía apenas poco más de veinte metros”, y “todos los de la flota amarilla no superan los 26 a 28 metros”. Acá “habría mala información o no se recurrió a las fuentes concretas, a hablar con gente que realmente esté navegando. Tendrían que saber que de al menos dos hundimientos se rescató gente con vida, por ejemplo”.
En el caso del pesquero Santa Lucía, ese no era un barco nuevo y había salido hacía poco de un astillero. “Hasta ahora no se sabe qué se le hizo en el astillero, y se está tratando de averiguar”.
Finalmente, si no fueron hallados elementos flotando provenientes del hundimiento de alguno de los buques, indicó que “se debe considerar que todos se produjeron en condiciones de mal tiempo. El Santa Lucía, por ejemplo, había salido del Puerto Rawson con mal tiempo, en compañía del pesquero Don Giuseppe. Por el clima, el Don Giuseppe retornó al puerto, pero el Santa Lucía dijo que se iba a guarecer cerca de la costa. Cuando se sale de puerto, si el capitán sabe que habrá mal clima, debe ordenar que se ‘ranche’ todo el barco”.
“Ranchar es atar todo lo que pueda estar suelto en cualquier sitio del buque, incluso las artes de pesca (la red), para evitar que se vaya a caer al agua, que desbalancee al barco o lastime a alguien. Si da vuelta de campana, con pronóstico de mal tiempo, el barco no va a despedir absolutamente nada. Quizá diez días o meses después pueda liberarse naturalmente algún cajón o un tambor, o gasoil, pero inmediatamente sería muy difícil que emerja algún elemento”.
05/11/08
DIARIO DE MADRYN
