MADRID. Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han hallado un mecanismo natural de defensa de la vida marina que también podría amortiguar el efecto del cambio climático. Rafael Simó y Sergio Vallina, del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, detallan en la revista «Science» cómo los oceános se protegen de la radiación solar, liberando más azufre a la atmósfera.
MADRID. Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han hallado un mecanismo natural de defensa de la vida marina que también podría amortiguar el efecto del cambio climático. Rafael Simó y Sergio Vallina, del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, detallan en la revista «Science» cómo los oceános se protegen de la radiación solar, liberando más azufre a la atmósfera.
El plancton marino emite un gas de azufre -sulfuro de dimetilo (DMS)- que, al oxidarse, forma minúsculas partículas sobre las que el vapor de agua se condensa y favorece la formación de nubes. A mayor radiación, más azufre y también un número mayor de nubes que crean un efecto «parasol» y protege la vida marina. «Las nubes que origina el azufre en la atmósfera son más densas y opacas, por lo que su filtro solar es mayor», explicó ayer a ABC Rafael Simó, coordinador del estudio. Este proceso también favorece la autorregulación de intervalos nubosos y soleados en el mar.
Desde 1987 se sabe que los oceános emiten un gas de azufre que favorece la formación de nubes. Pero faltaba por saber si se trataba de una respuesta al clima, y esa ha sido la aportación de los investigadores españoles.
Reacción global
Para establecer esta relación se realizaron mediciones en el Mediterráneo, en la bahía de Blanes, y en el mar de los Sargazos. Esta información se sumó a la que proporcionaban varias bases de datos de grupos internacionales y satélites de la NASA. Así pudieron concluir que la reacción para construir un filtro solar de nubes es común en todos los océanos del Planeta, con independencia de su latitud, temperatura o cantidad de plancton que vive en ellos.
En la transición del invierno al verano, cuando la radiación solar diaria de nuestras latitudes se incrementa hasta diez veces, la producción marina de azufre se incrementa en una proporción parecida. En la transición de verano a invierne, se produce el efecto inverso. «El ecosistema reacciona como lo hacemos nosotros cuando nos ponemos unas gafas de sol», asegura Simó.
Amortiguar el cambio climático
El hallazgo del Instituto de Ciencias del Mar es un paso más en la comprensión de los mecanismos de regulación del clima. Aunque aún es difícil determinar si este «efecto parasol» podría amortiguar el temido cambio climático.
El reto de este grupo de investigación es averiguar si el cambio climático lleva también asociado un aumento de la radiación solar sobre el océano, lo que depende de factores poco conocidos. Si así fuera, el ciclo del azufre podría compensar el calentamiento producido por la actividad humana. «Contamos con predicciones de cómo será el calentamiento global en 2100 y nuestros datos preliminares nos dicen que el enfriamiento logrado con el ciclo del azufre no compensará el calentamiento». N. RAMÍREZ DE CASTRO
25/01/07
ABC.ES
