(FNM) Administrar una pesquería requiere ante todo manejar números confiables, tanto sea para la evaluación de un recurso, como para fijar capturas máximas admisibles o para medir los impactos económicos de los factores que rodean al negocio pesquero.
(FNM) Administrar una pesquería requiere ante todo manejar números confiables, tanto sea para la evaluación de un recurso, como para fijar capturas máximas admisibles o para medir los impactos económicos de los factores que rodean al negocio pesquero.
Si bien el Estado posee un importante y capacitado equipo para llevar las estadísticas, por razones que se desconoce pareciera que, o no se escucha a los que saben o se manejan políticamente las cifras.
Hace pocos días, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) informó que según sus estadísticas, las exportaciones de pescados y mariscos durante el primer trimestre del año 2009, habían resultado un 4,2% mayores en volumen (y un 18,4% en valor), que las correspondientes al mismo período de 2008.
El Subsecretario de Pesca de la Nación, en declaraciones periodísticas formuladas en Chubut, habría asumido dicha cifra como una señal del mejoramiento del sector.
La realidad de la Aduana es sin embargo diferente, y según sus números oficiales las exportaciones de productos pesqueros del pasado trimestre, fueron 11% menores en volumen, y 3% menores en valor, respecto de las correspondientes a igual período del 2008.
Todo parece indicar, que pese a las compras del mes de marzo por parte de Brasil, la tendencia negativa de los dos primeros meses era difícil de revertir. Tres indicativos eran claros: la caída del precio de exportación de la merluza, una merma del 50% en la captura del calamar, y la baja operada en el precio del langostino.
Mercado interno y capturas totales…
Otro de los datos que suelen formar parte de esta suerte de nebulosa estadística, es el correspondiente al mercado interno. Es probable que existan responsabilidades cruzadas, pero lo cierto es que volumen y montos correspondientes al mercado interno de pescados y mariscos, son virtualmente “desconocidos”.
Hagamos ahora un simple – pero válido- análisis de las cifras correspondientes a la merluza hubbsi, a modo de ejemplo.
Consideremos y retengamos en primer término, las cifras oficiales de desembarque de merluza hubbsi (tanto en el norte como en el sur) correspondientes al año 2008, que según la SAGPyA totalizaron 263.299 toneladas.
Ahora tomemos el total de filete de merluza exportado que ascendió a 75.599 toneladas. Si aplicamos a esta cifra el factor de conversión 2,8 (coeficiente establecido por el CFP) tendremos que la misma corresponde a 211.677 toneladas de captura.
Realizando el mismo cálculo con las cifras oficiales de exportación de tronco de merluza (HGT), esto es, multiplicamos las 36.675 toneladas de HGT exportadas por su factor de conversión (en este caso, 1.82), obtendremos 66.748 toneladas capturadas.
La suma de los dos valores calculados, indicarían que el total general de merluza entera capturada para satisfacer las exportaciones oficiales de filet y HGT, ascendería a 278.425 toneladas.
El contraste de este valor, con el de desembarques totales, ya arroja un “faltante” de algo más de 15.000 toneladas, el cual podría explicarse en las diferencias en el “minced”, o pasta de merluza, que se puede haber exportado dentro del ítem “Filetes”.
Pero aun así, faltaría computar todo el mercado interno, de cuyos guarismos, como ha sido dicho se carece. Una estimación conservadora de este consumo podría ubicarse por encima de las 20.000 toneladas en todos sus subproductos –el más importante de los cuales es el filete -, lo cual nos daría unas 50.000 toneladas aproximadamente de pescado entero.
Todo indica, en fin, que los partes de descarga no están representando la realidad y que es allí donde el Estado debería ejercer su mayor control. La creación de normas administrativas confusas no mejora la exactitud de la descarga. La implementación del parte electrónico de captura con libre acceso por parte de todos los operadores es hoy por hoy, la solución más esperada en el sector.
El manejo de números claros parece por tanto mostrarse como una de las primeras herramientas a asegurar, para evitar tomar decisiones equivocadas cuyos resultados son irreversibles.
05/05/09
NUESTROMAR
