Expopesca, la primera muestra de la industria pesquera realizada en el país, ha sido un acontecimiento de verdadera significación. Organizada por los diarios LA NACION y Clarín , con la presencia de 160 expositores, dio lugar a una excelente ocasión para conocer los productos del sector, debatir sobre sus problemas actuales y evaluar el futuro previsible para la pesca y la acuicultura, actividad esta última que se perfila con un promisorio porvenir, en un nivel que todavía hoy sólo se insinúa entre nosotros.
Expopesca, la primera muestra de la industria pesquera realizada en el país, ha sido un acontecimiento de verdadera significación. Organizada por los diarios LA NACION y Clarín , con la presencia de 160 expositores, dio lugar a una excelente ocasión para conocer los productos del sector, debatir sobre sus problemas actuales y evaluar el futuro previsible para la pesca y la acuicultura, actividad esta última que se perfila con un promisorio porvenir, en un nivel que todavía hoy sólo se insinúa entre nosotros.
La industria pesquera factura más de 1000 millones de dólares por año. Cuando se habla de ella, no debe pensarse solamente en Mar del Plata, sino también en los casi 3000 kilómetros de costa atlántica argentina. Los expositores, de hecho, representaron un amplio espectro de actividades, como bancos, despachantes de aduana, empresas vinculadas con los recursos humanos, compañías de seguros e incluso provincias e intendencias. Son los casos de Chubut y de municipios con espejos de agua que propician la pesca deportiva.
Pese al clima estimulante que se vivió en Expopesca desde la inauguración, no estuvieron ausentes las preocupaciones que rondan desde hace tiempo en torno a la sustentabilidad del recurso ictícola, sometido a ciclos de sobrepesca que han ido agotando la existencia de especies muy codiciadas, como la merluza hubbsi.
En la pesca interviene una infinidad de recursos humanos, como capitanes de ultramar, investigadores, bioquímicos, meteorólogos y trabajadores en general que se ocupan de esa actividad específica y del faenamiento con una alta incidencia en la industria alimentaria y en las exportaciones.
En Expopesca, los temas conflictivos dejaron espacio para consideraciones optimistas, en cambio, referidas al desarrollo de la acuicultura, cuyo crecimiento se relaciona precisamente con la declinación de la pesca en los mares del planeta, ya que el déficit en las capturas de la pesca ha buscado compensarse con los avances en la crianza de peces y otros organismos acuáticos, que hoy llegan a proveer un tercio del producto que se consume en el mundo, cantidad apreciable con perspectivas de continuo aumento. ¿Dónde prosperará la acuicultura? Se estima que los países de Oceanía, África y América del Sur ofrecen las mejores posibilidades, y lo confirma el hecho de que Chile y Brasil lo han hecho con éxito en los últimos años.
Desde luego que la expansión de la acuicultura en nuestro país demanda tiempo y medios adecuados. Requiere un aumento de recursos profesionales y tecnológicos, inversiones financieras y el continuo aporte de la investigación científica.
Hay logros ya alcanzados, especialmente en Alicurá, Neuquén, con la trucha arco iris, que alientan el incremento de una actividad que se va ampliando promisoriamente en distintas regiones del país en las que progresa el cultivo de variedad de especies de aguas saladas y dulces. Esto ha conducido a trabajar en un mapa indicador de las potencialidades de explotación existentes en distintas regiones.
Luis Campagnucci, biólogo y consultor, ha señalado con acierto que se trata de producir un cambio de mentalidad: en vez de pensar en el recurso ictícola como un bien "a extraer" se trata de pensarlo como un bien "a cultivar". Por ese camino está transitando el futuro de la acuicultura.
24/09/08
LA NACIÓN
